Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





sábado, 5 de octubre de 2024

EL IMPACTO DEL ALGORITMO EN NUESTRAS VIDAS

 

La ministra española de Trabajo y Economía Social, Yolanda Diaz, firmó con la secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Julie Su, el pasado febrero una declaración sobre transparencia algorítmica en el mundo del trabajo para combatir el “sesgo algorítmico”. Este hecho me llamó la atención en su día, y releyendo la noticia me doy cuenta de que una de sus afirmaciones, por una vez y sin que sirve de precedente, era ajustada a la realidad: “Los algoritmos y las formulas matemáticas no son libres”. Efectivamente los algoritmos como conjunto ordenado y finito de operaciones que permiten encontrar la solución de un problema no son libres sino esclavos del diseño humano. Un diseño que condiciona nuestras vidas teniendo en cuenta que los algoritmos están presentes en la mayoría de las acciones que una persona desarrolla diariamente en el trabajo y en nuestro ocio. Según un informe de Electronics Hub el tiempo que diariamente dedicamos fuera del trabajo al uso de ordenadores y móviles es de 6 horas y 37 minutos, es decir un 40% del tiempo que estamos despiertos.

El sesgo algorítmico se refiere a los errores sistémicos (propio del diseño hecho por humanos) que dan lugar a resultados injustos debido a datos de entrada sesgados o limitados, algoritmos parciales o prácticas excluyentes durante el desarrollo del programa. Este sesgo tiene una gran importancia en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), ya que esta interviene cada vez más en ámbitos importantes como la sanidad, las finanzas y la justicia penal, donde las decisiones sesgadas pueden tener efectos perjudiciales o desastrosos. Como ejemplo, tenemos el siguiente caso: Amazon construyó en su día un sistema de IA para automatizar su proceso de contratación. El algoritmo se entrenó con los currículos enviados a la empresa durante diez años, que procedían predominantemente de varones. En consecuencia, el sistema empezó a favorecer a los candidatos varones en detrimento de las mujeres, demostrando un claro sesgo. Este sería un vivo ejemplo de algoritmo de contratación sesgado. Para evitar estos sesgos se debe estar muy atento al desarrollo de los algoritmos utilizándose datos diversos y representativos con una clara documentación sobre la toma de decisiones, es decir transparencia algorítmica en todos los sectores donde se utilice.

Tan pronto como los algoritmos se han extendido para organizar la sociedad, la política, las instituciones y el comportamiento, los sociólogos han empezado a preocuparse con las maneras en que los resultados no previstos y la manipulación de datos impactan en las sociedades humanas. Así hemos observado como los sesgos algorítmicos han afectado a los resultados de las elecciones o a difundir bulos y mentiras. La publicación “La campaña rusa que investiga el FBI ataca al Rey y al Partido Popular” del periódico ABC (30-09-24), muestra como la empresa Agencia de Diseño Social con sede en Moscú está dedicada a campañas masivas de bulos y mentiras al servicio del Kremlin que a través de internet publica mensajes que dañen las instituciones de cuatro países de la Unión Europea: Alemania, Francia, Italia y España. La empresa rusa manejaba informes donde aparecía el bajo nivel de conciencia que existe en la opinión pública española sobre el problema que plantea la penetración rusa en redes y medios de comunicación. Esta empresa esta investigada y sancionada este año en Estados Unidos.

La pregunta que nos hacemos es que ocurriría si estos errores sistémicos no son producto humano sino de la máquina. Una cuestión ya planteada después de la publicación “Maquinaria e Inteligencia Informática” (Alan Turing, 1950) por la revista Mind bajo el título: ¿Pueden pensar las máquinas? Dado que los algoritmos de IA son un conjunto de reglas y procesos diseñados para permitir que una máquina pueda aprender y tomar decisiones por sí misma sin la intervención humana, resulta pertinente que se dé respuesta a esa pregunta. El hecho de que el campo de la informática esté tan avanzado que crea sistemas que pueden realizar tareas que identifican nuestros sentimientos, motivaciones y disposiciones, suscita el debate en torno a la ética, privacidad y la legalidad de la intromisión en nuestras vidas. Una injerencia que será más intensa con la convergencia de la IA con las tecnologías emergentes. Si IA Superinteligente superara la inteligencia humana, ¿seremos capaces de utilizar u orientar los algoritmos para crear un mundo más justo y equitativo? ¿o nos esclavizarán los algoritmos, manipulando nuestras opiniones y limitando nuestras experiencias? 

 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 5-10-2024.

martes, 24 de septiembre de 2024

POLARIZACIÓN AFECTIVA

 

Después del “Fin de la historia y el último hombre” (Francis Fukuyama de 1992), que muchos expertos predecían posterior a la caída del Muro de Berlín en 1989, el fin del comunismo y la victoria del liberalismo democrático, se pensó que el mundo sería una gran democracia feliz y prospera. Sin embargo, fue una vaga ilusión que el tiempo ha demostrado. Por desgracia, el mundo está viviendo una fuerte crisis de democracia, solo tenemos que observar la cantidad de países cayendo en fuertes autoritarismos de sus gobiernos que pone de manifiesto que esa forma de gobierno está en retroceso. En las últimas décadas está apareciendo una señal de alarma que marca un peligro que enfrentan varias democracias del s. XXI: la polarización política. Iván Schuliaquer y Gabriel Vommaro en: “Introducción: La polarización política, …” nos muestran que es un fenómeno cada vez más marcado en algunos países del mundo. El término polarización fue elegido palabra del año por la Fundéu en 2023 por su gran presencia en los medios de comunicación. La utilización de lenguaje polarizante usa expresiones y términos que tienden a dividir a la sociedad.

Entre los efectos perjudiciales de la polarización política, tenemos el concepto de “polarización afectiva” una forma de polarización política en la que predominan actitudes de favoritismo por el propio grupo y desprecio hacia el grupo rival. Un nuevo escenario que aparece ante la fuerte tensión entre grupos políticos rivales en varias democracias modernas. La tensión, como estado de oposición u hostilidad latente entre personas o grupos humanos, es utilizada en interés propio por algunos políticos. Una situación que describió Zapatero en la entrevista con Iñaki Gabilondo que, finalizada, se le oyó decir: “Yo creo que lo que nos conviene es que haya tensión”, y el presentador dijo “si, si”. La creciente polarización en España sería pues un fenómeno no tan nuevo, sino que se inició durante los gobiernos de José Luis Rodríguez, que durante su mandato puso en marcha una actuación radical para subvertir el orden surgido de la transición basado en un cambio de régimen. Algunos analistas describieron ese periodo como “los años de la crispación”.

Una crispación que, en los últimos seis años, ha marcado la política española con un creciente frentismo de trinchera que se hace más profundo con cada discurso y decisión gubernamental. Pedro Sánchez ha sabido recoger el testigo de su predecesor socialista haciendo de la polarización no solo una herramienta, sino un arte. Una habilidad, para convertir a gran parte de la ciudadanía en hinchas con comportamientos violentos y agresivos. En militantes de su causa, en los “buenos” frente a los “malos del fango”. Una segmentación que produce hondos efectos en la sociedad, al organizar el modo que esta se relaciona con el debate político. Y la verdad es que le está funcionado. Es la razón de que un 30% de la población le siga votando. El Psoe sabe seducir a determinados colectivos, eso sí, con dinero y sufrimiento de todos los españoles: más empleados públicos que nunca, más asesores y cargos del gobierno, absolución de los Ere, amnistía, condonación de deuda, financiación singular, etc. Y, un puzle de polémicos pactos ayudados por la mayoría de las Instituciones del Estado.  

Según Esade, la polarización afectiva tiene efectos adversos para el buen funcionamiento de nuestras democracias. Desarticula la colaboración ciudadana, crea desconfianza hacia las instituciones, deslegitima a los gobiernos, crece la suspicacia y el rechazo entre adversarios políticos, e induce al bloqueo de las instituciones y al mal gobierno. Es visible que, en España, hoy estamos más polarizados en términos afectivos que hace dos décadas. Lo cual, está claramente condicionado por las estrategias de los partidos. No es un atributo inmutable de la sociedad, sino que es algo moldeable, especialmente desde los discursos de las élites partidistas. Unos discursos tan hábiles con la mentira que han pasado a otra dimensión, el engaño, para dar a la mentira apariencia de verdad. Y eso no va a cambiar. Para un tercio de la población está bien visto todo lo que hace este gobierno, incluso la incoherencia de Sánchez que apela a los principios para denunciar la masacre de Gaza y reconocer el Estado palestino y que, en cambio, invoque la política diplomática para no romper con Maduro, cambiar la posición en el Sahara o callar la represión en China. Una falta de brújula gubernamental que debiera ser preocupante para todos los españoles.

 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 24-09-2024.

martes, 10 de septiembre de 2024

LA SOBERBIA DE UN PRESIDENTE

 

La persona con soberbia se caracteriza por tener una posición de superioridad o de privilegios frente a los demás. El soberbio tilda de arrogante, altivo, vanidoso o prepotente, es algo así como un deseo excesivo por ser preferido a otros, el amor desmedido por uno mismo, por creerse por encima de los demás. La soberbia es considerada por la doctrina cristiana como el primer pecado capital, por ser un menosprecio a Dios y a los demás. Siendo la soberbia una tacha moral en cualquier ser humano, en las personas con poder es además un peligro. Por desgracia si recorremos el panorama político de nuestro gobierno, desde el presidente que se considera adornado por cuantas virtudes desconoce, pasando por sus vicepresidentas cuyos alardes de soberbia es adecuada a la pequeñez de sus conocimientos, y transitando por las y los ministros cuya carencia de humildad es acorde al desempeño de sus funciones del cargo que representan, nos hace decir con Romanones: ¡joder, que tropa! (con perdón).

Cuando el nivel de soberbia del presidente del Gobierno y su tropa, supera los límites soportables por la sociedad, evidencia claramente que son un problema que debe eliminarse. Lo malo es que la gente, incapaz de ser conscientes de ello, se aferra a sus líderes, pese a que son claramente ineptos, corruptos, mentirosos o delincuentes, por la misma razón: el amor propio. El reconocer que uno se ha equivocado hiere el orgullo e incapacita para cambiar de opinión, es el comportamiento humano que depende de las conexiones emocionales y no de las racionales. La soberbia impide aceptar los errores con la misma firmeza que protegen a sus cómplices. Lo hemos observado con la actitud de Pedro Sánchez, que a lo largo de su mandato ha sido incapaz de destituir a ningún miembro de su gobierno cada vez que, con razón, lo ha solicitado la oposición. No importa que tan incompetentes, corruptos o farsantes puedan ser, que él los mantendrá en el cargo. Un cargo que obliga, como en el cuento de Hans Andersen, a ver vestido al rey desnudo, hasta que alguien diga “¡Pero si está desnudo! ¨.

La soberbia del presidente Sánchez le impide ver la realidad de los acontecimientos, que están muy alejados de su percepción de que España va como un cohete. Pero la realidad es tozuda. Un reciente informe de la oficina de Estadística de la Unión Europea, Eurostat, coloca a España a la cola de Europa en productividad, con una caída brutal desde los niveles alcanzados antes de la pandemia, registrándose una caída el doble que la media de la Eurozona. Casi 5 puntos de caída frente a los 2,7 puntos perdidos por la eurozona. En cuanto a la renta media (asignando un 100 a la media de la UE) España ha caído de 92,5 a 89,2, una caída de 3 puntos (situación que le permitiría optar por los Fondos de cohesión). En el mercado laboral, los estudios elaborados por los expertos del sindicato USO “Análisis del Mercado Laboral: Paro, Contratación y Empleo”, en base a los datos oficiales SEPE, SS e INE, muestran que el total de desempleados se cifran en 3,6 millones de personas, lo que supone 1,1 millón más de lo que dice el Gobierno. Y, con un IPC en España que sigue un 20% por encima del objetivo del BCE. Su soberbia le impedirá optar a los fondos, como también pedir ayuda al Frontex ante el problema agobiante de la migración en Canarias. Pedir ayuda sería tanto como reconocer que su política económica, su gestión, empobrece a la economía española.

La economía es una ciencia que difícilmente llega al gran público, y los datos que se nos ofrecen dejan siempre un alto margen para la manipulación, con lo cual la ciencia ficción prevalece sobre la ciencia verificable. En este contexto se evidencia que las mentiras, o al menos las verdades aproximadas, tienen vía libre. Es la razón, por la que Pedro Sánchez quiera monopolizar todos los organismos que puedan poner en evidencia sus mentiras. Lo vemos con el CIS, de Tezanos, incapaz de acertar en sus previsiones, siempre en favor del gobierno, o el INE que desde que lo ocupa Elena Manzanera nunca dará ninguna revisión a la baja del PIB. Y ahora el Banco de España. La soberbia del presidente no tiene límites, para él todos somos despreciables medios, políticos, jueces, instituciones representativas e incluso su Comité Federal, donde les oculto el pacto sobre el Concierto catalán a pesar de reiteradas peticiones al respecto. Su arrogancia y altivez hace que le sobre hasta el poder legislativo: “Vamos a gobernar con el concurso o no del poder legislativo”. Como buen autócrata le sobran los poderes Legislativo y Judicial. Es la soberbia de un presidente que nos ha caído sin merecerlo, ¿oh sí?