Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





jueves, 10 de septiembre de 2026

PALABRAS ENGAÑOSAS

Las personas tenemos normalmente una intuición de lo que es una “palabra”, pero definirla de manera teórica precisa es mucho más difícil. La palabra no se limita a describir la realidad: también puede transformarla, ocultarla o deformarla. Su capacidad de engaño reside precisamente en que confiamos en ella para acceder a aquello que no podemos conocer directamente. Cuando alguien dice “dialogo”, “provocación” o “humanidad”, no entrega la realidad de esas cosas, sino una representación construida mediante el lenguaje. El engaño puede aparecer de muchas formas. Una palabra puede ocultar aquello que nombra; puede exagerarlo, mediante la retórica y la propaganda; o puede simplemente simular certeza allí donde solo existe su opinión. Así, el lenguaje no necesita contener una mentira explicita para engañar: basta con seleccionar que mostrar y que dejar fuera. El problema no es solo si las palabras dicen verdad, sino “quién las utiliza”, “con qué intención” y “qué realidad construye” en quién las escucha. La palabra puede ser instrumento de conocimiento, pero también de manipulación.

Uno de los ejemplos más sangrantes de perversión semántica se encuentra en la palabra “dialogo”. El gobierno de Pedro Sánchez utilizó esa palabra para ocupar el cargo que ocupa. Su mantra de la importancia del dialogo con los partidos progresistas, ha alejado que las urnas marquen quién debe ocupar la presidencia del gobierno, como siempre ha sucedido desde la transición democrática donde el partido más votado es quien debía ocuparla presidencia. También los terroristas de ETA hicieran del “dialogo” su bandera fundamental para terminar con la lucha armada. A lo que ellos llamaban “dialogo” era una negociación forzada por el chantaje y desarrollada en una mesa sin luz ni taquígrafos y sobre la cual estaban las pistolas. Los independentistas catalanes seguían llamando “mesa de diálogo” a una negociación extraparlamentaria y casi secreta, repleta de reivindicaciones anticonstitucionales, a cambio de apoyar la presidencia de Pedro Sánchez.

Otro uso intencionado y distorsionado del significado de las palabras para engañar, manipular o hacer que los hechos parezcan algo que no son, lo encontramos en la utilización de la palabra “provocación”. Una palabra matizada y manipulada por nuestro gobierno para no enfadar al Rey de Marruecos, escondiendo que la invasión de 79.000 súbditos marroquíes ha sido un problema migratorio y no una provocación para presionar a nuestro país. Los portavoces parlamentarios y partidos de la oposición, del Congreso de los Diputados, han calificado de "pusilánime" la gestión del Ejecutivo acusando directamente a Marruecos de instrumentalizar a sus propios ciudadanos con fines geopolíticos para presionar a España. El informe sobre la entrada masiva irregular en Ceuta realizado por la Policía Nacional desmiente al ministro del Interior, al de Exteriores, al de Presidencia, a la portavoz del Gobierno y al propio Pedro Sánchez, pues nadie en su sano juicio acepta que el Gobierno de Marruecos no supiera que miles de súbditos suyos estaban movilizándose para invadir nuestro país a través de la frontera con Ceuta. No digas que Ceuta está en calma cuando ha sido provocada.

La capacidad de utilizar con doble intención el sentido de las palabras es una característica de Pedro Sánchez, incapaz de decir la verdad aún queriendo. Así lo hemos oído en su intervención del pasado jueves (030926) en el Congreso al decir que “las fuerzas de seguridad adoptaron la decisión operativa “más valiente” y la "más inteligente" en Ceuta el pasado 30 de julio, al elegir "defender la vida humana" en lugar de repeler el asalto a la frontera porque habría provocado "muchas muertes" entre los inmigrantes”. Esta afirmación fue desmentida por los policías nacionales y el resto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado diciendo que ellos no tuvieron que elegir, sino que ante el número absolutamente insuficiente y posible riesgo por la entrada masiva de inmigrantes, solo pudieron proteger su propia integridad. Ese humanitarismo sanchista en defensa de la vida humana solo lo manifiesta para los invasores, pero no para garantizar la paz, la estabilidad y la justicia que favorezca el bien común de los sufrientes ceutíes. 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 11-09-2026 


 

viernes, 31 de julio de 2026

CUSTODIAR EL ALMA

El Papa León XIV, durante su encuentro con el mundo de la cultura y la sociedad civil (Madrid 070626), hacia la siguiente reflexión sobre la sociedad actual: “Nuestra sociedad posee una extraordinaria capacidad para producir, innovar y comunicar, sin embargo, parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera. De lo contrario, corremos el riesgo de ser expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del por qué, para qué, con quién y para quién se produce”. Su advertencia, era clara, la sociedad posee una gran capacidad para innovar y crear, pero le falta un sentido humano o espiritual en esos avances. Esta contradicción es el núcleo del desafío actual: el crecimiento técnico ha dejado atrás al crecimiento ético.

Para recuperar ese sentido humano y espiritual en medio de la innovación, nos corresponde asumir con lucidez y responsabilidad los retos de nuestro tiempo. La tecnología nos conecta con miles de personas, pero aumenta la soledad, por lo que se debería pasar de la conectividad a la comunidad mediante el diseño de herramientas que busquen el encuentro real y la empatía, no solo el entretenimiento que lleva al aislamiento digital. Por otro lado, puesto que la innovación solo busca el beneficio rápido se debería, antes de lanzar el producto, hacer una evaluación de los daños sociales o morales que ese diseño puede producir pensando en principios éticos y el respeto a la dignidad de los usuarios. Son instrumentos normativos capaces de contener los efectos deformadores de esos avances, ayudando a proteger, vigilar y cuidar la vida interior tan necesarios para custodiar el alma de las distracciones superficiales.

El hombre moderno inicia el tránsito de estar en la creencia de que Dios es la verdad, a estar en la creencia de que la verdad es la ciencia. Este giro cambia la fe por datos y pruebas que se pueden ver y medir. En el pasado, las personas buscaban las respuestas de la vida en la religión y en los textos sagrados. Dios era el origen y el fin de todo lo que es real y correcto. Con la llegada de la ciencia, el ser humano comenzó a dudar de lo que no se puede medir. La verdad pasó a depender de los experimentos, las matemáticas y la observación de la naturaleza. La religión pide fe en lo invisible. La ciencia pide dudar y probar una y otra vez hasta un resultado claro. Este cambio hizo que el ser humano confiara más en su propia capacidad para descubrir el mundo sin la ayuda de una fuerza divina.

Esa ciencia que duda de lo que no puede medir, ha sido incapaz de refutar la existencia de un universo creado y de un autor de esa Creación. Numerosos descubrimientos científicos en el siglo XX han llevado a la idea de la existencia de un Dios creador como origen del universo y de la vida inteligente. Georges Lemaitre, sacerdote católico y doctor en física, dedujo, a partir de las ecuaciones de la relatividad de Einstein, que científicamente el universo tiene un comienzo. Esta realidad fue avalada a partir de la termodinámica, cuyo segundo principio dice que la entropía del universo tiende a incrementarse en el tiempo. Lo que implica un principio de nuestro universo. Una idea admitida de forma generalizada a finales del sesenta del siglo XX con la idea aceptada del Big Bang.

María Zambrano afirmó que “la vida es ensimismamiento. Vivimos auténticamente en la medida en que somos nosotros mismos; lo que llega de fuera produce alteración, o sea, enajenación, que no es vivir, sino desvivir”. Este ensimismamiento o recogimiento, ya indicado por José Ortega y Gasset, significa que el ser humano necesita detenerse en su interior, apartarse del bullicio de fuera y pensar en si mismo para construir su propia identidad y dar sentido a su existencia. Es la paradoja espiritual que significa que apegarse demasiado a las cosas materiales y terrenales aleja el alma de lo divino, mientras que desprenderse de las vanidades del mundo crea el espacio interior necesario para la presencia plena de Dios. Ese espacio nos hará reflexionar sobre la responsabilidad humana ante el progreso y la necesidad de dar sentido ético y espiritual a nuestras creaciones. En definitiva, a custodiar el alma de aquello que esta genera. 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
Publicado 31-07-2026 

miércoles, 15 de julio de 2026

RELEVANCIA POLITICA DE UNA SENTENCIA

La incertidumbre política en España se ha instalado como una de las principales preocupaciones sociales y económicas del país. La política española atraviesa una etapa de alta tensión e inestabilidad, marcada por la debilidad parlamentaria del Gobierno de coalición, la ausencia de nuevos Presupuestos y un clima preelectoral. El Gobierno opera sin una mayoría absoluta que le obliga a negociar cada iniciativa legislativa con formaciones independientes cuyos intereses están muy alejados del interés nacional. Ello obliga al Ejecutivo a entregarse a esas formaciones dándoles todo aquellos que desean y, con ello, mantenerse en el poder. Por otro lado, el escenario está fuertemente condicionado por investigaciones judiciales que afectan al Partido Socialista y al entorno del presidente Pedro Sánchez.

Unas investigaciones judiciales que ya llevan tres veredictos adversos seguidos: el fiscal del Estado, Ábalos y su hermano. Con una esposa pendiente de juicio y una larga fila esperando por desfilar en el banquillo: los fontaneros de las cloacas, el expresidente Zapatero, la directora de la Guardia Civil y el partido socialista como ente jurídico. Pero la consigna lanzada desde la Moncloa para valorar la situación siempre es la misma: Confiamos plenamente en su inocencia o, es una clara prueba de la conspiración, la evidencia de que el poder judicial se ha convertido en un enemigo. La condena por prevaricación de David Sánchez (el hermanísimo) marca un hito histórico contra un presidente de Gobierno. Una condena que deja una reflexión relevante sobre el tráfico de influencias y el enchufismo en empresas públicas en un momento en que este asunto está sobre la mesa en la investigación a la esposa de Sánchez, al caso Leire y tras le sentencia del caso Mascarillas.

La condena de la Audiencia Provincial de Badajoz al hermano de Pedro Sánchez por prevaricación marca una relevancia política importantísima, ya que constata la resistencia de los contrapoderes del Estado frente a quienes desde el mismo Estado ha intentado amordazar o debilitar. La sentencia puede ser recurrida, pero eso no evita considerar el gran trabajo realizado por los investigadores. Según las investigaciones judiciales sobre la trama de Leire Díez, este caso fue el detonante con el que comenzaron las presiones sobre la UCO para que se pusiera de perfil ante los asuntos que afectaban al presidente. Unos asuntos que demuestran la degradación en el ejercicio de sus funciones y de cómo ha supeditado el interés general al suyo propio, síntomas claros para considerar su ilegitimidad.

La democracia española está resistiendo gracias a los contrapesos que el Gobierno no puede controlar, aunque que lo intenta y, que a medida que se vea más agobiado, lo intentará con más intensidad. La debilidad parlamentaria del Gobierno ha impedido que se le aprobara el techo de gastos y la senda de estabilidad de los Presupuestos de 2027, que el Consejo de ministros aprobó la semana pasada, lo que supone un retraso en el camino para elaborar los Presupuestos Generales del Estado de 2027. Unos Presupuestos anunciados para dar la apariencia de que se gobierna, aunque ese rechazo parlamentario les sirve para prefabricar su eslogan victimista y electoralista que solo refleja la carencia de ideas, principios y valores del Ejecutivo.

Con menos del diez por ciento de la corrupción que estamos viviendo, cualquier presidente de Gobierno hubiera presentado la dimisión o convocado elecciones. Pero tenemos un presidente que es inmune a cualquier crítica, imputación o condena. El cerco judicial apunta cada vez más al presidente del Gobierno, y si aún no hay una prueba judicial para señalarlo como instigador, sobran los elementos políticos para llegar a esa conclusión. Los ataques a las sentencias desplegado por los ministros, así como la infame campaña contra los jueces, las acusaciones populares y a la prensa verdaderamente independiente, son síntomas del tránsito irreversible del Psoe a un poder insurreccional que pretende levantarse contra el orden establecido.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 15-07-2026