Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





martes, 20 de octubre de 2026

AVANZAR A TRAVES DE LA CRISIS

Timothy Garton Ash historiador y periodista británico, galardonado con el Principe de Asturias 2026. Publica “Europa en siete capítulos y medio” (Taurus), una radiografía del continente más antiguo y joven del mundo. Su ensayo parte de una preocupación profunda por el futuro de Europa ante la multiplicidad de desafíos a los que tiene que enfrentarse. Una Europa triste, con muchas fuerzas euroescépticas, antiliberales, nacionalistas y populistas. Donde somos atacados militarmente por Rusia, políticamente por Estados Unidos y económicamente por China. Ante esas tres presiones externas podríamos defendernos si coordinamos nuestra producción en defensa, y nos atreviéramos a construir un verdadero poder en materia de inteligencia artificial tal y como aconsejaba Mario Draghi.

El verdadero problema de Europa es la falta de voluntad política que existe entre los países miembros que miran más por sus propios intereses que por los de la casa común, que es Europa. Es el momento de innovar combinando unidad con diversidad. El apoyo de Europa a Ucrania es una muestra clara del camino a seguir, donde aceptando las diferencias, somos capaces de llevar a término acciones comunes como muestra de nuestro potencial como continente rico, libre y dinámico. Como decía Jean Monnet, “Europa se forjará en la crisis y será la suma de las soluciones adoptadas para esa crisis”. El motor de la necesidad no se logra con teorías idílicas, sino resolviendo problemas urgentes del día a día. El problema es si sabremos responder con suficiente rapidez y decisión.

La respuesta a los múltiples problemas a los que se enfrenta Europa no puede dilatarse en el tiempo y como dice Monnet se deben resolver día a día. Es obligatorio que los países integrantes de la UE cooperen más estrechamente y con rapidez tras el impacto de la guerra de Ucrania, la crisis energética y los recientes desafíos en el orden internacional. Ese avanzar a través de la crisis lo vimos en 2022, con la creación urgente de una autonomía estratégica en defensa, la desconexión del gas ruso y la transición exprés hacia energías renovables. Un pilar europeo resiliente, ampliado a nuevos temas de naturaleza económica y tecnológica, donde la UE avanza de manera decidida hacia una capacidad industrial y militar autónoma.

Es cierto que la invasión de Ucrania ha reabierto el debate sobre la ampliación de la UE, con otros países a las puertas. La ampliación tiene detractores, pero también es cierto que existe un precio muy alto de la no ampliación, pues si no entran en Europa buscaran apoyo en China o en otras potencias. La ampliación de 2004 supuso un reto de escala, pero las futuras ampliaciones de Ucrania y los Balcanes Occidentales plantean un desafío fundamentalmente geopolítico y de supervivencia estructural. La ampliación de 2004 obligó a la Unión a no repetir el modelo de adhesión simultánea masiva. Ahora se busca un proceso basado en méritos propios, pero acelerado por la urgencia de blindar la seguridad colectiva del continente.

Una nueva ampliación será más costosa y compleja que las anteriores. Ucrania, el mayor de los candidatos, saldrá de la guerra dividida y destrozada. Tanto ella como Georgia y Moldava (solicito su ingreso en 2022) tienen partes del territorio bajo control ruso, lo cual crea dificultades mayores a la vista de las acciones bélicas de Rusia contra países europeos. Estas candidaturas convierten la ampliación en un instrumento clave de política exterior. Todo ello implicaría que en un horizonte de cinco a diez años la UE debería ser capaz de defenderse, no solo convencionalmente, sino también nuclearmente. Lo que implicaría, según Garton Ash, dos cosas: la europeización de la OTAN, y la producción de una defensa propia. Para ello debemos ser capaces de reconocer la magnitud de la amenaza. Nadie creía que Ucrania pudiera resistir y defenderse frente a Rusia, en su ataque del 24 de febrero de 2022. Pero lo hizo. Si ellos pudieron, Europa más rica, fuerte y libre, también podrá. Avanzar a través de una crisis requiere aceptar la realidad y enfocar tus recursos en pequeños pasos prácticos en lugar de intentar controlarlo todo a la vez.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 20-10-2026 

viernes, 25 de septiembre de 2026

EL RELATO

 Los seres humanos, a diferencia de los no humanos, conservamos en la memoria acontecimientos de cierta importancia que se nos quedaron clavados en nuestra memoria y han perdurado durante mucho tiempo. Unos sucesos que nunca supimos la verdad de su autoría y solo nos quedamos con el relato ofrecido por los medios de comunicación y las arengas políticas. En la ciencia política moderna, el concepto de “relato” (o narrativa política) se refiere a la construcción de una historia estratégica por parte de un gobierno para moldear la percepción pública de la realidad. Uno de esos acontecimientos que siguen en nuestra memoria fue aquel atentado islamista (¿?) en la estación de Atocha del 11 de marzo de 2004, una matanza sin precedentes y que, hasta hoy, la crónica y el juicio nos llevan a que la autoría fue de unos islamistas que, por cierto, carecían de los conocimientos y las capacidades para llevar a cabo tal masacre. Sin embargo, el relato orquestado por la izquierda sirvió para que en las elecciones generales del 14 de marzo 2004 hubiera un vuelco electoral y las ganara el Psoe a pesar de que todas las estimaciones demoscópicas preveían una victoria del PPopular.

El relato resulta ser un arma defensiva en manos de Pedro Sánchez, es su modus operandi, la manera especial de actuar o trabajar para alcanzar el fin propuesto, que obviamente en su caso es permanecer en el poder todo el tiempo posible. Sánchez ha convertido la victimización y el relato de la persecución en un mecanismo para responder a las crisis que afectan al Gobierno, al Psoe y a su entorno. Su lógica de actuación ante una crisis es desplazar el foco y situar la discusión en los ataques a adversarios políticos, medios, jueces o poderes económicos. Su relato siempre pretende convertir la presión en persecución contra su proyecto político. Su manejo del relato le lleva a cambiar la posición defensiva por la ofensiva. Ese papel de víctima facilita la identificación y la cohesión del bloque progresista y a su vez movilizar al propio electorado.

El relato en manos de Sánchez convierte las mentiras en cambios de opinión. No importa cuál sea el acontecimiento: Indulta y amnistía a golpistas; forma gobierno con comunistas, nacionalistas y proetarras de Bildu; convierte sin pestañear la política española en el Sahara en súbditos de Mohamed VI; deja a España a obscuras por su mala política energética; produce un accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) con 46 víctimas mortales; Marruecos invade la ciudad española de Ceuta y el tío se va de vacaciones. Y nunca pasa nada, nadie dimite, nadie del gobierno fue responsable. El relato se acopla perfectamente a cada uno de esos, y otros, acontecimientos. Es la narrativa política, el relato, que permita cambiar la responsabilidad del hecho para endilgárselo a otro. Pero nuestra dignidad ciudadana nos obliga a desvelar esos comportamientos que basculan entre la ignorancia y el cinismo.

Ignorancia y cinismo, como el perpetrado por Pedro Sánchez ante la invasión civil de Ceuta por 80.000 súbditos marroquíes, alentada o consentida por Marruecos, y que la disfrazó de crisis migratoria. Unas palmaditas al presidente ceutí y a irse de vacaciones a La Mareta, que quiso terminarlas yéndose a Andorra los últimos días de agosto. Vaya cara dura. Envía a sus ministros en ruta turística a Ceuta para prometer medidas pendientes de cumplir y presentadas como si hubieran sido realizadas. Los mensajes encabronan más a los ceutís al oír de los ministros que son unos exagerados, unos xenófobos, unos intransigentes con los pobres invasores y que todo es subjetivo. Sánchez no volvió a pisar Ceuta y cuando hace entrevistas en medios afines dice estar muy preocupado con la situación de esa ciudad. Queda por aclarar cómo un líder tan preocupado ve innecesario comparecer sobre el terreno como se espera de cualquier gobernante consciente de sus responsabilidades. Mucho va a tener que esforzarse el gabinete de propaganda monclovita para establecer un nuevo relato que neutralice la humillante y desoladora indiferencia que el Gobierno, con su presidente a la cabeza, han mostrado ante el clamoroso fallo en la protección de la frontera. Cuando Pedro Sánchez piensa en hacer algo solo se refiere a crear un relato, una teoría de hechos alternativos donde el siempre salga bien parado.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 25-09-2026 

jueves, 10 de septiembre de 2026

PALABRAS ENGAÑOSAS

Las personas tenemos normalmente una intuición de lo que es una “palabra”, pero definirla de manera teórica precisa es mucho más difícil. La palabra no se limita a describir la realidad: también puede transformarla, ocultarla o deformarla. Su capacidad de engaño reside precisamente en que confiamos en ella para acceder a aquello que no podemos conocer directamente. Cuando alguien dice “dialogo”, “provocación” o “humanidad”, no entrega la realidad de esas cosas, sino una representación construida mediante el lenguaje. El engaño puede aparecer de muchas formas. Una palabra puede ocultar aquello que nombra; puede exagerarlo, mediante la retórica y la propaganda; o puede simplemente simular certeza allí donde solo existe su opinión. Así, el lenguaje no necesita contener una mentira explicita para engañar: basta con seleccionar que mostrar y que dejar fuera. El problema no es solo si las palabras dicen verdad, sino “quién las utiliza”, “con qué intención” y “qué realidad construye” en quién las escucha. La palabra puede ser instrumento de conocimiento, pero también de manipulación.

Uno de los ejemplos más sangrantes de perversión semántica se encuentra en la palabra “dialogo”. El gobierno de Pedro Sánchez utilizó esa palabra para ocupar el cargo que ocupa. Su mantra de la importancia del dialogo con los partidos progresistas, ha alejado que las urnas marquen quién debe ocupar la presidencia del gobierno, como siempre ha sucedido desde la transición democrática donde el partido más votado es quien debía ocuparla presidencia. También los terroristas de ETA hicieran del “dialogo” su bandera fundamental para terminar con la lucha armada. A lo que ellos llamaban “dialogo” era una negociación forzada por el chantaje y desarrollada en una mesa sin luz ni taquígrafos y sobre la cual estaban las pistolas. Los independentistas catalanes seguían llamando “mesa de diálogo” a una negociación extraparlamentaria y casi secreta, repleta de reivindicaciones anticonstitucionales, a cambio de apoyar la presidencia de Pedro Sánchez.

Otro uso intencionado y distorsionado del significado de las palabras para engañar, manipular o hacer que los hechos parezcan algo que no son, lo encontramos en la utilización de la palabra “provocación”. Una palabra matizada y manipulada por nuestro gobierno para no enfadar al Rey de Marruecos, escondiendo que la invasión de 79.000 súbditos marroquíes ha sido un problema migratorio y no una provocación para presionar a nuestro país. Los portavoces parlamentarios y partidos de la oposición, del Congreso de los Diputados, han calificado de "pusilánime" la gestión del Ejecutivo acusando directamente a Marruecos de instrumentalizar a sus propios ciudadanos con fines geopolíticos para presionar a España. El informe sobre la entrada masiva irregular en Ceuta realizado por la Policía Nacional desmiente al ministro del Interior, al de Exteriores, al de Presidencia, a la portavoz del Gobierno y al propio Pedro Sánchez, pues nadie en su sano juicio acepta que el Gobierno de Marruecos no supiera que miles de súbditos suyos estaban movilizándose para invadir nuestro país a través de la frontera con Ceuta. No digas que Ceuta está en calma cuando ha sido provocada.

La capacidad de utilizar con doble intención el sentido de las palabras es una característica de Pedro Sánchez, incapaz de decir la verdad aún queriendo. Así lo hemos oído en su intervención del pasado jueves (030926) en el Congreso al decir que “las fuerzas de seguridad adoptaron la decisión operativa “más valiente” y la "más inteligente" en Ceuta el pasado 30 de julio, al elegir "defender la vida humana" en lugar de repeler el asalto a la frontera porque habría provocado "muchas muertes" entre los inmigrantes”. Esta afirmación fue desmentida por los policías nacionales y el resto de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado diciendo que ellos no tuvieron que elegir, sino que ante el número absolutamente insuficiente y posible riesgo por la entrada masiva de inmigrantes, solo pudieron proteger su propia integridad. Ese humanitarismo sanchista en defensa de la vida humana solo lo manifiesta para los invasores, pero no para garantizar la paz, la estabilidad y la justicia que favorezca el bien común de los sufrientes ceutíes. 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 11-09-2026