Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





viernes, 10 de abril de 2026

EL COMODIN DEL ABORTO

Nuestra sociedad suele conceder como cierto lo que machaconamente difunden los medios o los partidos políticos, cuya información sesgada está alejada de cualquier realidad científica o religiosa. Observamos que temas trascendentes como el aborto son tratados y determinados por la moralidad hegemónica de una clase o grupo dominante que por intereses espurios promueve y presenta como universales y naturales, logrando que la mayoría de la sociedad los acepte como “normales”. Este tipo de hegemonía se mantiene con el propósito de polarizar, enfrentar y tensionar al no admitir consenso y cuyo medio utilizado es la discusión.

En el caso del aborto, el debate enfrenta dos valores fundamentales: la autonomía reproductiva de la mujer y el derecho a la vida humana, que a menudo se consideran irreconciliables. Por otro lado, las leyes varían significativamente entre países y regiones, lo que demuestra que no hay un acuerdo universal sobre cómo debe regularse o penalizarse el aborto. Pero el debate sobre el aborto a menudo trasciende la esfera de la salud pública y los derechos individuales para convertirse en una herramienta de confrontación política y cortina de humo para desviar la atención de otros asuntos estructurales. Pero cuando la política instrumentaliza el aborto, pierde su dimensión ética y la dignidad humana se ve comprometida por intereses partidistas.

El juicio en el Tribunal Supremo contra el exministro de Transportes José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, también pone el foco en la posible corrupción del sanchismo. Un primer juicio, el de las mascarillas, que previsiblemente le costará, al que fue el “alter ego” de Sánchez y voz de la moción de censura contra Rajoy (en nombre de la regeneración democrática), varios años de cárcel. Una situación que obliga al Ejecutivo a sacar de la manga otro comodín: el aborto, nueva cortina de humo para tapar sus inmundicias. Dicho y hecho. El Consejo de ministros, tras su reunión semanal, anuncia su intención de reformar la Constitución para que contemple el aborto como un derecho, pese a carecer de la mayoría cualificada necesaria para hacerlo efectivo. Una propuesta que coincide con el inicio del juicio al exministro y exsecretario de Organización del Psoe José Luis Ábalos.

Conscientes de los hábitos de este Gobierno que busca siempre el beneficio propio o un objetivo específico, intuimos que esta “coincidencia” es un claro intento de condicionar el debate político en el contexto judicial en el que se produce el anuncio. Una sospecha fundamentada en que el reparto de escaños en el Congreso niega cualquier viabilidad a la reforma, ya que la modificación constitucional exige mayoría reforzada que el Gobierno no tiene, ni siquiera con sus socios de legislatura. La utilización de la Carta Magna exige consenso, permanencia y un propósito claro de mejora real del ordenamiento, por ello, resulta improcedente su uso como confrontación coyuntural. Algo que poco le importa a un presidente que pone sus intereses personales por encima de cualquier reflexión ética, política o moral.

La estrategia de utilizar el aborto como una herramienta de utilización política, en lugar de una verdadera defensa de la mujer, expone las contradicciones de una coalición de izquierdas que defiende lo público al mismo tiempo que con sus hechos lo corrompe. Un Ejecutivo que dice defender los derechos de la mujer, “ser socialista es ser feminista”, pero que al final solo los manipula descaradamente. Utilizar de manera inapropiada la Constitución, sabiendo que la reforma anunciada carece de viabilidad, solo responde a una oportunidad política en descrédito de la confianza en las instituciones, además de sacrificar el bienestar integral de las mujeres y la consideración de la vida. 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 10-04-2026 



lunes, 23 de marzo de 2026

HODIO

La idea de que el odio y el mal comenzaron con la rebelión de un ángel contra Dios es un concepto teológico y mítico fundamental en varias tradiciones religiosas, especialmente en el cristianismo, el judaísmo y el islam. El ángel que se reveló se le conoce como Satanás, el Diablo, “un mentiroso y el padre de la mentira”, que no ha dejado de generar odio y violencia (Jn 8:44). El odio, en psicología, es una emoción intensa y prolongada acompañada de sentimientos de rechazo o daño hacia una persona, grupo o situación. Unos sentimientos descritos a la perfección por Mathieu Kassovitz, director de la película francesa “La Haine” (El odio). La película muestra cómo la marginación, la brutalidad policial y la falta de oportunidades convierten la rabia en una fuerza destructiva e incontrolable. La moraleja principal de la película es que el odio engendra más odio, creando un ciclo vicioso e infinito que termina destruyendo a todos los involucrados.

En los conflictos sociales el odio actúa como una fuerza destructiva que erosiona la cohesión, fomenta la violencia y polariza la sociedad, especialmente a través de redes sociales. Los estudios sobre discurso de odio en España muestran que el 70% del odio social se percibe en esas redes. Es el odio digital que nace en la era de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), un odio que siendo volátil tiene la capacidad de propagarse masivamente en las plataformas digitales (X, TikTok o Facebook). Pero el odio no ha necesitado de las TIC para asentarse en nuestras vidas, ya que el odio artesanal (el de toda la vida) ha existido desde el inicio de la humanidad, los seres humanos hemos heredado la tendencia a odiar. Es, esa aversión cultivada minuciosamente que va penetrando en círculos cercanos (familia, barrio, trabajo). El odio es uno de los pocos tabúes que no se pueden romper y que todos experimentamos.

Vivimos un ambiente de odio en las calles que no es algo que se haya manifestado recientemente, por desgracia lo estamos viviendo desde hace muchos años. Un odio contra españoles que no comulgan con el nacionalismo separatista, odio contra personas, caso de Alejo Vidal-Quadras, que encaja con otros atentados del régimen iraní a partir de 2018 contra figuras políticas occidentales, odio de los sectores separatistas vasco, discursos de odio hacia políticos y seguidores de ideología contrarias, etc. Resulta curioso que sea ahora, marzo 2026, cuando el Gobierno socialista haya presentado la herramienta HODIO (acrónimo de “Huella del Odio y la Polarización”), para monitorizar discursos de odio en redes sociales, con el fin de radiografiar la polarización y hacer rendir cuentas a las redes sociales, en un contexto de aumento de discursos de odio.

La idea no parecería mala si esta herramienta hubiera sido más consensuada, y sería creíble de no ser porque este presidente siempre deja la puerta abierta para que planee la sospecha de que oculta una segunda intención. Sospecha nada desencaminada cuando el Sr. Sánchez hace tiempo que decidió que es la derecha la que odia más. Nos dicen que la clasificación de toda la información que deberá analizarse correrá a cargo de modelos de lenguaje basados en la Inteligencia Artificial (IA) capaces de leer textos en cualquier idioma e interpretar el sarcasmo, la ironía y los emojis. Pero claro estos modelos lingüísticos deben entrenarse con conjuntos de datos etiquetados y siguiendo lo que el Gobierno haya fijado como “discurso de odio” (¿?). Es decir, la IA tendrá el sesgo procedente de las fuentes que usaran las máquinas, es decir el Gobierno.

Un estudio realizado por investigadores de la UOC (Universidad Oberta de Cataluña), dirigido por Ferran Lalueza, indica que, en el caso de España, las respuestas dadas por la IA sobre a quién votar apostará por el Psoe, y a la hora de abrir el abanico, te sugerirá a Podemos o a Sumar mucho antes que al PP o a Vox. Ante esto los investigadores dicen que los resultados son preocupantes al dar un sesgo de recomendaciones acorde con las fuentes que han usado las máquinas para realizar esas recomendaciones. No quiero ser mal pensado, pero después de leer este informe y sabiendo que las fuentes que manejaran HODIO serán gestionadas y controladas por el Gobierno sanchistas, me temo que nos vamos a encontrar con otro CIS (ahora CIHodio) que más que fiscalizar la polarización, controlará los discursos políticos y todo aquello que sea contrario al amo. Al tiempo.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 23-03-2026  


miércoles, 11 de marzo de 2026

TIBIEZA O ANGUSTIA AL DECIDIR

La tibieza y la angustia al decidir son experiencias muy humanas y tienen raíces distintas, aunque a veces se confunden. La tibieza es esa zona templada donde uno evita tomar partido. No es exactamente cobardía, sino más bien una estrategia de protección. Si no decides no te equivocas. Si no te comprometes no pierdes. Es el territorio del “ya veremos”, del “depende”, del “tampoco es para tanto”. Hay una comodidad engañosa ahí: la ilusión de que posponer es distinto a renunciar. La angustia ante la decisión es algo más activo y honesto, en cierto modo. Surge cuando uno ya sabe que tiene que elegir, pero siente el peso de lo que se cierran al elegir. Toda decisión real es una pequeña muerte: elegir un camino es abandonar todos los demás. La angustia es la conciencia de eso. Hay algo que los une: el miedo a la irreversibilidad, una forma de ansiedad paralizante con la toma de decisiones, donde la persona teme que una elección sea definitiva o imposible de corregir.

En política vemos partidos tibios a la hora de tener que acceder al gobierno, rechazan el compromiso de mostrar su forma de gobernanza. Prefieren estar en esa zona cómoda de crítica constante, de soflamas perfectamente dirigidas para atraerse a un electorado harto de la situación política por la que la sociedad está pasando. Son partidos atrapalotodo con una propaganda generalizada pero que nunca han demostrado su capacidad para llevar un gobierno. Su lema: Si no decides no te equivocas. Si no te comprometes no pierdes. Su propaganda es atrayente en temas que agobian a la gente: vivienda, migración, inflación, desempleo, sanidad…, lo cual les hace subir en encuestas y elecciones. Pero llegará el día, en que tendrán que dejar el palco y salir al ruedo para mostrar que lo sermoneado lo llevan a la práctica, y eso es harina de otro costal.

La tibieza en política se observa cuando un partido político tiene una actitud de evitar posiciones claras, firmes o valientes frente a temas importantes, optando por discursos ambiguos o decisiones poco contundentes para no incomodar a nadie. Es la falta de liderazgo, valentía o coherencia ideológica. Actualmente lo vemos tanto en España, como en la Unión Europea (UE). Hace años que la UE debía haber avanzado mucho más en la estrategia común de seguridad, en la integración de sus miembros o en la autonomía energética. No lo ha hecho y ahora pagamos ese retraso, justo cundo una nueva guerra amenaza con deteriorar la actividad económica y de defensa. Sin unidad no hay capacidad de hacer frente a las reformas pendientes, sin liderazgo se pierde el gobierno. Esa falta de liderazgo está también llevando a España al caos en la gobernanza, al estar centrada en la polarización, la dependencia de socios inestables y la gestión basada en la supervivencia electoral en lugar de un proyecto a largo plazo. Es la tibieza, es el “ya veremos”, es la perdida de autoridad, incoherencia y crisis de credibilidad.

Como decía Hannah Arendt: “La triste verdad es que la mayor parte del mal lo hacen personas que nunca se deciden a ser buenas o malas”. Es la tibieza de la persona que evita tomar partido en situaciones que exigen posicionamiento, a menudo por cobardía o por mantenerse en su zona de confort. Cuando una sociedad está tan enferma del corazón se transforma en una sociedad hipócrita que busca el equilibrio entre los valores espirituales y las comodidades. Sin embargo, la tibieza nunca será la solución: “Yo conozco tus obras, que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Ap. 3:15-16). Es la fe sin compromiso real, una conformidad moral que nos impide diseñar nuestra vida y nos aleja del sentido verdadero.

La sociedad española muestra también esa tibieza que anula la conciencia humana, un estado de indiferencia moral o espiritual en el que la falta de compromiso y fervor provoca el apagamiento progresivo de la voz interior. Lo que implica justificar de forma constante tus propias decisiones, priorizando la conveniencia personal sobre los principios éticos. La acomodaticia forma de vivir que impera nos recuerda a la fábula del “Síndrome de la rana hervida”, mientras la rana está en agua tibia no se mueve, aumentamos la temperatura gradualmente, la rana permanecerá inmóvil, hasta que finalmente muere, incapaz de percibir el riesgo. Como decía San Agustín “A fuerza de verlo todo, se termina por soportarlo todo…A fuerza de soportarlo todo, se termina por tolerarlo todo…A fuerza de tolerarlo todo, terminas aceptándolo todo…A fuerza de aceptarlo todo, finalmente lo aprobamos todo”. Es la pérdida gradual de la capacidad crítica y moral, fruto de la exposición constante al mal. Los tibios se apartan de la verdad, pues la verdad incómoda.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 11-03-2026