Timothy Garton Ash historiador y periodista británico, galardonado con el Principe de Asturias 2026. Publica “Europa en siete capítulos y medio” (Taurus), una radiografía del continente más antiguo y joven del mundo. Su ensayo parte de una preocupación profunda por el futuro de Europa ante la multiplicidad de desafíos a los que tiene que enfrentarse. Una Europa triste, con muchas fuerzas euroescépticas, antiliberales, nacionalistas y populistas. Donde somos atacados militarmente por Rusia, políticamente por Estados Unidos y económicamente por China. Ante esas tres presiones externas podríamos defendernos si coordinamos nuestra producción en defensa, y nos atreviéramos a construir un verdadero poder en materia de inteligencia artificial tal y como aconsejaba Mario Draghi.
El verdadero problema de Europa es la falta de voluntad política que existe entre los países miembros que miran más por sus propios intereses que por los de la casa común, que es Europa. Es el momento de innovar combinando unidad con diversidad. El apoyo de Europa a Ucrania es una muestra clara del camino a seguir, donde aceptando las diferencias, somos capaces de llevar a término acciones comunes como muestra de nuestro potencial como continente rico, libre y dinámico. Como decía Jean Monnet, “Europa se forjará en la crisis y será la suma de las soluciones adoptadas para esa crisis”. El motor de la necesidad no se logra con teorías idílicas, sino resolviendo problemas urgentes del día a día. El problema es si sabremos responder con suficiente rapidez y decisión.
La respuesta a los múltiples problemas a los que se enfrenta Europa no puede dilatarse en el tiempo y como dice Monnet se deben resolver día a día. Es obligatorio que los países integrantes de la UE cooperen más estrechamente y con rapidez tras el impacto de la guerra de Ucrania, la crisis energética y los recientes desafíos en el orden internacional. Ese avanzar a través de la crisis lo vimos en 2022, con la creación urgente de una autonomía estratégica en defensa, la desconexión del gas ruso y la transición exprés hacia energías renovables. Un pilar europeo resiliente, ampliado a nuevos temas de naturaleza económica y tecnológica, donde la UE avanza de manera decidida hacia una capacidad industrial y militar autónoma.
Es cierto que la invasión de Ucrania ha reabierto el debate sobre la ampliación de la UE, con otros países a las puertas. La ampliación tiene detractores, pero también es cierto que existe un precio muy alto de la no ampliación, pues si no entran en Europa buscaran apoyo en China o en otras potencias. La ampliación de 2004 supuso un reto de escala, pero las futuras ampliaciones de Ucrania y los Balcanes Occidentales plantean un desafío fundamentalmente geopolítico y de supervivencia estructural. La ampliación de 2004 obligó a la Unión a no repetir el modelo de adhesión simultánea masiva. Ahora se busca un proceso basado en méritos propios, pero acelerado por la urgencia de blindar la seguridad colectiva del continente.
Una nueva ampliación será más costosa y compleja que las anteriores. Ucrania, el mayor de los candidatos, saldrá de la guerra dividida y destrozada. Tanto ella como Georgia y Moldava (solicito su ingreso en 2022) tienen partes del territorio bajo control ruso, lo cual crea dificultades mayores a la vista de las acciones bélicas de Rusia contra países europeos. Estas candidaturas convierten la ampliación en un instrumento clave de política exterior. Todo ello implicaría que en un horizonte de cinco a diez años la UE debería ser capaz de defenderse, no solo convencionalmente, sino también nuclearmente. Lo que implicaría, según Garton Ash, dos cosas: la europeización de la OTAN, y la producción de una defensa propia. Para ello debemos ser capaces de reconocer la magnitud de la amenaza. Nadie creía que Ucrania pudiera resistir y defenderse frente a Rusia, en su ataque del 24 de febrero de 2022. Pero lo hizo. Si ellos pudieron, Europa más rica, fuerte y libre, también podrá. Avanzar a través de una crisis requiere aceptar la realidad y enfocar tus recursos en pequeños pasos prácticos en lugar de intentar controlarlo todo a la vez.
José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)