“Nunca me podría imaginar que un expresidente del Gobierno pudiera ser imputado”, dijo Julio Martínez, investigado por la trama Plus Ultra y amigo personal de Zapatero. La sorpresa del Administrador de “Análisis Relevante” tenía su sentido ya que a punto estuvo de tener razón en su confianza de que, al expresidente no le iba a pasar nada. Tenía sus razones al ver que el asunto del rescate se había enterrado con el concurso de la Fiscalía (que de quién depende) y de la Abogacía del Estado que lo hace de Bolaños. Esto no es ninguna novedad ya lo hemos visto otras veces en procedimientos que afectan al gobierno, donde estos organismos no solo no acusan, sino que defienden intereses que son espurios.
La rapidez con que el gobierno de Sánchez cerro el rescate se puso de manifiesto en el verano de 2021 cuando la jueza titular que llevaba el caso, Esperanza Collazos, se fue de vacaciones y no pudo detener la entrega del dinero prevista. El juez sustituto Jaime Serret, aprovecho el momento para liberar el ansiado dinero (34 millones de euros) de los 53 aprobados. Al volver de vacaciones la titular juez Collazos quiso retomar el asunto y llamó a declarar a los socios de Plus Ultra, pero la Audiencia de Madrid lo impidió al haberse pasado el plazo de un año de instrucción sin prorrogar, indicándole que debía archivar el caso.
Pero la providencia, a veces, hace aflorar la verdad de los hechos. Debido a una investigación internacional sobre un bróker peruano que intentaba mover toneladas de oro desde Venezuela hacia Dubái, se abrió una vía que permitió a las autoridades suizas y francesas rastrear pagos a empresarios y exdueños de Plus Ultra, destapando el rol de Zapatero como presunto facilitador de operaciones internacionales (oro, divisas y petróleo) a cambio de comisiones. El entramado utilizaba sociedades instrumentales en España, Suiza, Francia y Panamá para desviar fondos. La Unidad Central Operativa (UCO) y la UDEF sospechan que estas comisiones se triangulaban para terminar en cuentas personales vinculadas a Zapatero y a su entorno familiar (como pagos a empresas de sus hijas).
La investigación, dirigida por el juez José Luis Calama, señala que Zapatero utilizó su influencia política para lograr el rescate de (53) millones de euros a Plus Ultra en 2020. El canalizador de los fondos fue el empresario Julio Martínez, amigo personal de Zapatero, quien cobró comisiones de aproximadamente el (1 %) por la operación. En el sumario de la Audiencia Nacional, el hilo conductor de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es una red de tráfico de influencias y blanqueo de capitales vinculada al rescate de la aerolínea Plus Ultra y a operaciones ilícitas del régimen venezolano.
La imputación de Zapatero era algo que se veía venir desde el pasado 11 de diciembre cuando la Policía Nacional detuvo a los máximos responsables de la aerolínea Plus Ultra y al testaferro Julio o Julito Martínez. Y como era previsible, el Gobierno y el Psoe han salido rápidamente a insinuar que lo único que hay es una persecución de la extrema derecha. Una insinuación irresponsable que pone en entredicho una instrucción judicial, pues ningún juez procedería a imputar a un expresidente del Gobierno por tráfico de influencias, falsedad documental y pertenencia a organización criminal sin tener los indicios y pruebas suficientes. Y por mucho que Pedro Sánchez quiera desvincularse de este asunto, y visite al Papa para mostrar lo contrario, no podrá hacerlo.
Ayer 27 de mayo, los acontecimientos dejaron al Psoe y al tinglado del sanchismo en shock: registro de sedes del Psoe y de la Fundación Pablo Iglesias; la Guardia Civil irrumpiendo en la DG del cuerpo en busca de pruebas de la coacción a sus agentes para defender al aparato sanchista; orden del juez Pedraza para investigar la financiación de la campaña 2024 de Illa; y como el Psoe organizó por orden superior una operación de descrédito de los jueces, y fuerzas de seguridad que investigaban a la mujer y el hermano de “El One”. Y es así, porque todos los caminos llevan al que Santos Cerdán y Leire denominaban El One cuando trabajaban en las cloacas para desacreditar a la UCO, jueces, fiscales y periodistas problemáticos ¿Adivina adivinanza quién será el nominado? Pues eso.
José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
Publicado el 29-05-2026