Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





jueves, 4 de abril de 2024

POLARIZACIÓN A LA ESPAÑOLA

El fenómeno de la polarización en España es un hecho cada vez mas manifestado, sino promovido por intereses partidistas. Manifestado en materias tan sensibles como: la territorial; la memoria histórica; las políticas de genero del nuevo feminismo; la inmigración y el medioambiente. Aunque alguno de ellos es global, los dos primeros inciden claramente en una España dividida en bloques y atravesada por la cuestión territorial y la memoria histórica. La cuestión territorial fue denunciada hace casi un siglo por José Ortega y Gasset en el Congreso de los Diputados a los nacionalistas catalanes: “…desde que se ha abierto este Parlamento no ha habido asunto que más horas de debate consuma que el vuestro, que más atención, enojos, querellas y hasta peligros haya ocasionado a la política parlamentaria…”. Podríamos decir que fue ayer, pero seguimos con lo mismo, “el tema catalán” y sus altercados provocados por sus continuas exigencias.

Desde que Ortega pronunció aquellas palabras, una guerra civil, una dictadura y una restauración democrática que además fomentó la mayor descentralización administrativa que ha conocido el Estado, seguimos encallados en el mismo punto ciego. La fenomenal estafa jurídica, epistemológica y moral que supone la amnistía, promulgada sin el más mínimo consenso académico, político ni social, es todavía una consecuencia de no haber sabido enfrentarnos al mal que denunció Ortega. No solo no lo sabemos, sino que se impulsa a través de esa nueva “mayoría social” encabezada por el sanchismo, capaz de reformar el Código Penal para rebajar la malversación al dictado de los propios corruptos y después blanquear toda la corrupción del “procés” con la ley de amnistía a cambio de siete votos. Un Psoe que hablaba de tener “Tolerancia cero” con aquellos que hoy amnistía. Ya lo decía Torra a los radicales de los CDR “apreteu, apreteu”.

Es la “polarización a la española”. Una estrategia de quienes desearían que no se produjera ninguna convergencia en la centralidad y el orden. Son aquellos políticos que promueven la cacareada “mayoría social” que desea la radicalidad para mantenerse en el poder. Sin embargo, a raíz de los últimos resultados electorales, vemos que la radicalidad no resulta tan atractiva para el grueso de la sociedad. Por ello, y a la vista de los sondeos para las próximas elecciones a la UE, pienso que la polarización tiene todavía menos futuro a nivel europeo que en el plano estatal. Sin embargo, esto no lo cree el presidente del Gobierno y sus ministros que van siempre boicoteando cualquier iniciativa de la oposición para seguir creando malestar y división. Las sesiones de control al gobierno es un claro ejemplo de esto, al ver cómo semana tras semana a cada pregunta de la bancada rival responde ¡Ayuso, Ayuso, Ayuso!, con la complicidad de la presidencia del Congreso y de los medios afines a la Moncloa, y por supuesto de un electorado indiferente a la corrupción y la mentira.

El sanchismo y su partido está perdiendo su credibilidad, devorado por socios que son incompatibles con su ideario. Su capital político lo está diluyendo con las exigencias de Junts, ERC, Batasuna, PNV y quien necesite para seguir en la Moncloa. El problema de este aprendiz de brujo es que tiene que, diariamente, hacer contorsiones para justificar lo injustificable. Para ello debe tirar de chequera del estado, vía subida de impuestos (que desde que llegó a la Moncloa en 2018 ha aplicado 69 aumentos de impuestos, se crea o sube impuestos cada mes) y trampas con los fondos europeos, para mantenerse y pagar su larga nómina de mantenidos, asesores y periodistas que le hacen ver que es irremplazable. Es la sanchosfera, ese territorio que el presidente del Gobierno ha creado de inmunidad, clientelismo y fanatismo, como respuesta antagónica a la fachosfera.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 04-04-2024.

viernes, 22 de marzo de 2024

ÉTICA Y POLÍTICA

Los antiguos griegos ante la pregunta: ¿Qué es mejor, el gobierno de los hombres o el de las leyes? Respondían que cuando las leyes son buenas benefician a la comunidad política siempre que los hombres las respeten y las apliquen, pero ante la evidencia de que éstas no se respetaban, la respuesta era contar con hombres buenos, ya que éstos además de actuar correctamente en cada uno de sus actos, respetaban la ley. El 2024 es un auténtico año electoral en todo el mundo: además de los comicios en otras naciones, España celebrará (por ahora) tres elecciones, dos a nivel autonómico y uno a nivel comunitario. Como electores no nos debemos dejar llevar por regalías, falsos discursos demagógicos u olvidos de mala gestión y actos interesados que los partidos políticos intentaran camuflar como sea. Nuestro voto debe ser dirigido a hombres buenos que respeten la ley. 

Aunque parezca una verdad de Perogrullo es conveniente recordarlo y afirmarlo, una y otra vez, pues los hombres buenos (en un lenguaje inclusivo hombres/mujeres) escasean. Personas con gran reconocimiento y decoro, con principios éticos en el ámbito público y privado, de una gran credibilidad y capaces de elevar la conducta moral del gobierno o institución que dirijan. Precisamente, una de las causas que ha provocado la desconfianza ciudadana en las instituciones públicas es la ausencia de principios y valores éticos, lo que da pie al incremento de vicios o actitudes antiéticas tales como la corrupción, el abuso de autoridad, el tráfico de influencias, etc. Situaciones que impiden que se alcancen las metas y objetivos prometidos en cada convocatoria de elecciones. Cuando las personas responden a una filosofía ética, se autocontrolan al ser responsables de su conducta y de cada uno de sus actos, mediante el uso correcto de la razón. 

 Juan XXIII en su encíclica “Pacen in Terris”, decía: que para vivir una correcta y adecuada, participación en la vida política es necesario ser “científicamente competentes, técnicamente capaces, profesionalmente expertos”. Si bien son necesarias, no son, suficientes, ya que necesitan principios éticos que hagan que los gobernantes obren correctamente. En la antigüedad aquel que quería participar en los asuntos públicos tenía que pasar por una formación en Ética, considerada una rama de la política. Las antiguas culturas nos han dejado testimonios muy valiosos de “ética y política”, desde “El Código de Hammurabi” hasta “Las obras morales “de Plutarco, pasando por la “Ética” de Aristóteles o “Sobre los deberes” de Cicerón. El resultado de sumar ética y política es el “bien común” o bien para la comunidad, entendido como el conjunto de condiciones de vida con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden alcanzar la plenitud. 

La política, se puede definir de muchas maneras, pero todas coincidentes en buscar un orden social deseable. Gobernar es servir a los intereses comunes. Este y no otro, debe ser el motor que impulse a los políticos. De hecho, un Estado moderno que no beneficie a sus ciudadanos debería ser considerado ilegítimo. Cicerón, refiriéndose a la importancia de gobernar para todos escribió: “Los que hayan de gobernar el Estado deben tener siempre presente estos dos preceptos: el primero, defender los intereses de los ciudadanos olvidándose del propio provecho; el segundo, velar sobre todo el cuerpo de la República, no sea que, atendiendo a la protección de una parte, abandonen las otras” (Sobre los deberes; L I). Los que se ocupan de una parte de los ciudadanos y no atienden a la otra llevan a la patria a la sedición y la discordia. Aunque siempre quedara un felón capaz de amnistiarlos. 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 22-3-2024.

sábado, 9 de marzo de 2024

REFERENCIAS GENERACIONALES EN ESPAÑA

 

Con referencias generacionales en España deseo destacar las diferentes actitudes, valores y comportamientos entre personas de diferentes generaciones. Para facilitar esas referencias se utilizan clasificaciones por grupos de edades que posibilitan observar sus circunstancias vividas y visión de futuro. Es una distinción convencional pues, evidentemente, hay mucha mezcla entre unas y otras. Su interés radica en permitir analizar a un grupo de personas que comparten simultáneamente una experiencia demográfica al que observar durante un cierto tiempo.

En España, la generación de la II Guerra Mundial o “grandiosa” se correspondería, aproximadamente, con la generación que vivió la Guerra Civil (nacidos entre 1901 y 1927). Tras los años de austeridad y autarquía, la generación que tomó el protagonismo para construir la nación fue la “generación silenciosa” (nacidos entre 1928 y 1945). Esta generación se aprestó a formarse más a conciencia que la de sus padres, adquiriendo mayor competencia laboral, trabajando más intensamente y sin mostrar un carácter reivindicante frente al sistema. Que formó la fuerza de trabajo que salió de la economía intervenida a la etapa de los llamados “felices años sesenta”, centrado en abrir la economía al exterior e ir liberalizando la interior para mejorar el sistema de mercado. Esta generación fue rebasada por la de los primeros “boomers” (nacidos entre 1945 y1964) aupada por el cambio político y el resurgimiento de otros puntos de vista de izquierdas y críticos con el sistema.

Los niños de la “generación X” (nacidos entre 1965 y 1981), nacieron en una época de cabios sociales y tecnológicos (como el nacimiento de internet) y han convivido con tasas de desempleo elevadas, lo que los lleva a ser una generación con una visión escéptica del futuro. La siguiente generación es la Y o “generación del milenio” (nacidos entre 1982 y 1994), compuesta por personas adaptadas a la tecnología y que la utilizan como algo natural. Están más acostumbrados a la inestabilidad y más proclives a la movilidad laboral que las anteriores. Les siguen, la llamada “generación Z”, aquellas personas nacidas entre 1995- (hasta la actualidad). Son los verdaderos nativos digitales, que están comenzando a incorporarse al mercado de trabajo. Un mercado de trabajo poco prometedor, teniendo en cuenta que el paro juvenil en España (último trimestre de 2021) de 15-24 años del 31,1%, frente a una media del 15,9% en la UE-27.

Debemos indicar que la generación Z tiene un futuro muy difícil, pues nos encontramos que en los últimos 15 años el avance de la economía ha sido nulo: sin crecimiento real del PIB per cápita y con unas cuentas públicas desequilibradas, cuyo aumento del déficit ha alcanzado unos niveles de muy difícil recuperación. A esto debemos añadir el paro juvenil, ya indicado, así como las escasas soluciones del gobierno para mejorarlo, al estar más en políticas de rentabilidad electoral que en aquellas otras que pudieran favorecer a los jóvenes. Una generación, la Z, que se enfrenta a: una precariedad laboral (el 25,4% trabaja con contratos a tiempo parcial); sueldos más bajos (un 35% inferiores a la media); con un 53,2% con dificultades para llegar a fin de mes. Su escaso peso demográfico, el 14,8% de la población, reduce su influencia a nivel político, quedando sus problemas relegados frente a otros colectivos más numerosos. (datos INE, población activa 2022) Esta situación lleva a los jóvenes actuales a no tener la misma visión de futuro que la juventud del pasado, en relación con algunos acontecimientos de sus proyectos de vida (nupcialidad, emancipación y fecundidad), cuyos datos demoledores hielan cualquier esperanza futura y nos lleva a pensar que España no es apta para jóvenes.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 9-3-2024.