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"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





martes, 12 de mayo de 2026

LOS INCUMPLIMIENTOS AFECTAN LA CREDIBILIDAD

Desde el 2 de junio de 2018, tras la moción de censura a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez tomo las riendas del Estado como presidente de Gobierno. Han pasado casi ocho años y la única percepción sobre la utilidad de sus acciones y declaraciones se centran en su supervivencia política y la permanencia en el poder. Sus cambios de posición, como los relativos a los indultos, la amnistía, los pactos con partidos como Bildu o su rechazo a una coalición de gobierno con Unidad Podemos (que no le dejarían dormir tranquilo), han sido herramientas para asegurar el apoyo necesario para gobernar sin importarle el daño que pudiera causar al futuro de España. Sin embargo, este presidente está multiplicando las iniciativas de carácter internacional con la esperanza de conseguir el prestigio que interiormente no ha sido capaz de obtener a lo largo de su legislatura.

Una esperanza que no se ajusta a la realidad ante los bandazos llevados a cabo por Pedro Sánchez y alguno de sus ministros en materia de política exterior. Son varios los conflictos diplomáticos que han protagonizado con países que deberían ser nuestros aliados. The Times, Le Monde, AP News…no han tenido reparos describiendo a Sánchez de forma negativa: “los españoles se merecen algo mejor” (The Times) o recalcando la escasa relevancia internacional en el exterior. La última cumbre de la OTAN fue escenario del enfrentamiento internacional protagonizado por el presidente ante sus aliados que tras firmar el acuerdo de gasto en Defensa del 5%, sin mostrar por su parte disconformidad alguna, tuvo la cobardía de ufanarse posteriormente ante los medios indicando que solo gastará el 2%. Esta actitud causó un profundo malestar en el Gobierno de Donald Trump que indicó “España es un problema”. Un malestar que ha ido creciendo tras sus reuniones con el presidente de China, XI Jinping, y los contratos firmados con la firma china Huawei, que puede gestionar las escuchas telefónicas y que incluso ha provocado los recelos de Bruselas. Las relaciones diplomáticas entre España e Israel están prácticamente rotas. Y los sometimientos a Marruecos es constante con sus cesiones al régimen marroquí, siendo la más perturbadora su apoyo a la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental. La cesión del Sahara a Marruecos (2022) origino otro conflicto con Argelia.

El incumplimiento de los deberes de este gobierno es algo ya naturalizado, como el incumplir la obligación constitucional (Art 134) de presentar los PGE anualmente, por lo que la nación no puede contar con la ley más relevante, e instrumento esencial para el desarrollo de las políticas públicas de cualquier orden como la de planificar la economía del Estado: sin presupuestos no se planifica y sin planificación se intenta engañar para cuadrar las cuentas. Así lo ha denunciado el Tribunal de Cuentas por utilizar Moncloa los fondos europeos (destinados a la recuperación económica) para pagar las pensiones (desvío de 2.389 millones de euros para clases pasivas y otros complementos). Un engaño que ignora el criterio de Bruselas de que esas ayudas están para sostener proyectos transformadores y no para sufragar gastos corrientes. Europa ha confirmado que Sánchez no es de fiar. Las consecuencias de esta chapuza con los fondos europeos pueden acarrea repercusiones económicas y judiciales, y por supuesto la credibilidad y confianza ante nuestros socios.

Cada vez que este gobierno tiene que dar la cara por algún desastre natural o tecnológico aplica siempre la misma táctica: asumir las competencias si le beneficia y si no, echar el marrón a otro. Eso lo hemos visto muchas veces: incendios forestales, inundaciones (Dana), accidentes ferroviarios… En el asunto de las infecciones por hantavirus, del MV Hondius, el Ejecutivo central no ha dudado en tomar las riendas de la situación, y en restar competencias al Gobierno de Canarias, llegando a convertirlo en un espectáculo mundial con un doble objetivo: hacer visible la dimensión internacional de su gestión (“el mundo nos mira”), y postular a alguno de sus ministros a la Jefatura de la OMS en 2027. Esta actitud de tomar las riendas pone en entredicho la actuación de Pedro Sánchez después de la Dana. Si Mazón se negaba a solicitarles el estado de alarma, el Ejecutivo podía haberlo hecho con el fin de agilizar la atención a las víctimas de ese desastre, pero prefirió mirar a otro lado y sacar redito político. Su desprecio hará historia: “Si necesitan ayuda que la pidan”. Quizá en esta ocasión el mundo no debía mirarnos lo suficiente.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 12-05-2026 

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