Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





lunes, 23 de febrero de 2026

UNA VISIÓN SOCIOLÓGICA DE LA AMISTAD

La sociología es la ciencia social que se encarga del análisis científico de la sociedad humana. Las relaciones sociales entre diferentes individuos que conviven dentro de una misma comunidad o sociedad han mostrado siempre un gran interés sociológico porque, a diferencia de los lazos familiares o laborales, representa una forma de vinculo social elegido libremente, igualitario y no consanguíneo que estructura la convivencia y el apoyo emocional en las sociedades modernas. Sociólogos como Georg Simmel destacaron que las díadas (parejas de amigos) son las unidades básicas que forman el tejido social y, a mayor escala, los amigos forman redes que conectan a los individuos en estructuras comunitarias más amplias (capital social).

Desde niños nos encontramos inmersos en una catarata de interacciones con variedad de personas, que como esponjas vamos absorbiendo información a través de un proceso que se da en contextos determinados: familia, escuela, instituciones religiosas, clubs deportivos, etc., donde las relaciones de amistad con otras personas surgen espontáneamente. Durante la adolescencia, la amistad ocupa un lugar central en la vida de los jóvenes. Una etapa donde los adolescentes aprenden a confiar, a escuchar y a resolver conflictos de manera saludable. Una fase, donde podemos encontrar amistades de buena calidad, donde hay compañerismo, ayuda, respeto y esa sensación de intimidad. Por el contrario, también podemos encontrar amistades peligrosas donde abundan los conflictos generando malestar y emociones negativas.

Para Aristóteles, la amistad (philia) es una virtud esencial, una necesidad absoluta para una vida feliz y buena, definida como una benevolencia recíproca entre iguales virtuosos. Distingue tres tipos: por utilidad, placer o virtud, siendo esta última la verdadera y duradera, donde el amigo es valorado por sí mismo y es considerado "otro yo”. Pero la amistad tiene una serie de riesgos que puede acabar con ella, siendo los principales: el egoísmo (pensar demasiado en ti y no en el otro), el orgullo (que nos impide ver las virtudes del otro y reconocer nuestros defectos), la intolerancia (hacia los defectos o errores del otro) y la traición (al quebrantar la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener). Un buen amigo debe respetar el ámbito familiar y no interferir en él, pues un amigo debe ser un apoyo nunca un obstáculo y menos un peligro. Descubrir que la amistad es unidireccional, donde tu eres el único que se esfuerza, invierte tiempo y ofrece apoyo genuino, marca el fin de la relación.

La verdadera amistad es un regalo que la vida nos ofrece que empieza desde la infancia y continua toda la vida. Una buena amistad nos ayuda en el proceso de socialización por el cual aprendemos a convivir con otras personas (normas, valores, formas de comunicación, cooperar, etc.). La socialización facilita la amistad, y ésta, refuerza la socialización, pues a través de los amigos aprendemos habilidades sociales clave (escuchar, negociar, apoyar, confiar). Una buena amistad actúa como un “amortiguador” de las dificultades de la vida, al compartir problemas, inquietudes, sueños y fracasos. Como escribía Jorge Luis Borges: “No puedo darte soluciones para todos los problemas de la vida, no tengo respuestas para tus dudas o miedos, pero puedo escucharlos y compartirlos contigo” (Poema de la Amistad).

En la amistad dedicas tiempo a los demás creando lazos únicos que resisten los elementos del tiempo. Pero en la actual sociedad, liderada por la lógica económica y de mercado las relaciones de amistad no escapan a la ideología hegemónica de una mercantilización de esas relaciones. Donde se transforman los vínculos afectivos en relaciones utilitaristas, donde la interacción busca beneficios personales, convirtiendo a las personas en productos desechables de consumo. Ejemplo de ello lo podemos observar a través de las redes sociales donde hay un mercado de la amistad y del amor en el que nos exponemos como productos. No es lo mismo una relación de amistad que una relación de amor (ese amor sincero entre enamorados). Uno puede tener muchos amigos, pero solo un esposo y esposa, novio o novia. El amor de pareja suele incluir pasión y exclusividad, mientras que la amistad se basa en la camaradería libre de esas exigencias.

Cuando la amistad se enfoca exclusivamente en lo material, lo superficial o en la gratificación inmediata, estamos descuidando la cultura espiritual de la persona, y es entonces cuando el egoísmo continuará siendo el poder dominante, creando una tensión entre un sistema económico basado en el beneficio propio, y la necesidad de una base ética o espiritual para fomentar la solidaridad y la empatía en la sociedad. Una amistad verdadera debería elevar el alma y facilitar la conexión con lo divino, la ausencia o la indiferencia espiritual limita la madurez personal.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 23-02-2026