Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





sábado, 14 de agosto de 2021

UNA NUEVA LEY DE ENSEÑANZA

 

Cuando leemos todo lo relacionado con la Enseñanza o la Educación, se nos ponen los pelos como escarpias al constatar que desde que la LOECE 1980 (Ley Orgánica por la que se regula el Estatuto de Centros Escolares) hasta la actual LOMLOE 2020 (Ley Orgánica de Modificación de la LOE), han habido ocho leyes escolares y ningún propósito de enmienda. Digo esto último porque en ninguna de las leyes ha habido propósito de mejorar, tan solo modificar la legislación existente para poner otra igual o peor. La última de ellas, la conocida como ley Celaá, hace que nos preguntemos si esta ministra lo hizo todo por convicción propia o por obligación partidista. Si se mantiene, triunfarán aspectos muy cuestionados por la sociedad, porque incluye contenidos ideológicos propios del ambiente de radicalidad extrema en el que nació. Pero si dentro de dos años se cambia, la operación tendrá un alto coste político y un desgaste evidente para la educación.

Es una ley que elimina de los Centros de Educación Especial a alumnos que presentan dificultades de escolarización no compatible con los procesos de instrucción, atención especializada, enseñanza y aprendizaje de los centros educativos ordinarios. Una ley que ensalza la educación pública sobre la educación concertada, sin ningún tipo de acuerdo social y político y que llevará a un endurecimiento del concierto educativo. Una ley que expulsa el español como lengua vehicular y da el control de todo el espacio lingüístico a las administraciones autonómicas con lengua cooficial. Por otro lado lo que se ha consagrado con esta ley es la ideología de género. Una agenda persistente que ha ido ganando posiciones desde los gobiernos radicales que históricamente prestan una atención muy especial a la educación, y donde además se observa una evolución en los destinatarios: cada vez más pequeños. Una ley que hace manipulables a nuestra juventud dando unos criterios ideológicos generadores de profunda división social.

La anterior ministra Celaá ha dejado una ley que, aplaudida en el parlamento por un partido minoritario y sus sostenedores en el gobierno, deja el trabajo a la nueva titular de la cartera Pilar Alegría que deberá consensuar con las CCAA la redacción definitiva del desarrollo curricular de cada asignatura. No lo va a tener nada fácil, más cuando todo ello está impregnado de un barniz de “género” en todas las asignaturas y la sospecha de que el gobierno quiere imponer su ideología en las aulas. Ya lo vimos en 2006 sobre la polémica asignatura de Educación para la Ciudadanía, pues la nueva materia de Valores Cívicos y Éticos recupera en espíritu la asignatura que impulsó el Gobierno de Zapatero y que desapareció completamente en 2016.

Ante esta situación solo cabe decir, cómo han indicado en su artículo D. Ricardo Chiva Gómez y D. Jacob Guinot de la Universidad Jaume I, “La estafa de la nueva educación”. Un fraude que va a convertir a la educación en una oda a la ''idiotez'', menospreciando el saber y trivializando el conocimiento. La nueva pedagogía condena a nuestros alumnos a una confortable ignorancia, formando ciudadanos acríticos con el sistema. Donde con sus enseñanzas hiperestimulantes y de “salón recreativo”', como las denomina Andreu Navarra en su libro “Prohibido aprender”', deseduca a la juventud para conformar consumidores pasivos y trabajadores dóciles y fácilmente manipulables.

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Presidente Grupo de Estudios de Actualidad Valencia (AGEA)

Publicado 14-08-2021

miércoles, 16 de junio de 2021

OTRA FAMILIA PARALELA

 

Desde el siglo pasado, los estudios relacionados con la familia han centrado el interés de las ciencias sociales, especialmente de la Sociología y de la Antropología, sin embargo los estudios de Familia en la Sociología son tan antiguos como la propia Sociología como Ciencia. Pese a las grandes transformaciones del mundo contemporáneo, de los progresos científicos y tecnológicos que generan a su vez un nuevo sistema de vida, la familia sigue siendo el hábitat natural del hombre. La familia como red social primaria es esencial en cualquier etapa de la vida; es el primer recurso y el último refugio en la vida del hombre. Es imprescindible por tanto, para las organizaciones sociales en su conjunto, reconocer que todo lo que sucede en la familia repercute a un nivel más amplio, trasciende su ambiente particular para influir en la sociedad en su conjunto. Su relevancia es incuestionable como agente socializador y como promotor de cambios.

La influencia de la educación familiar, esencial durante los primeros años de vida, transciende ese marco inicial y se manifiesta, con mayor o menor fuerza, a lo largo de toda la vida. Una fuerza que condicionará la educación de la personalidad y la socialización del individuo. Uno de esos condicionantes son las relaciones sociales como interacciones entre dos o más personas. Unas relaciones que pueden alejar al ser humano del contacto diario y continuo con la familia y con ello perderse en la globalización de las redes sociales. Bienes libres o ilimitados cuyo acceso no es excluible y están disponibles en cantidades arbitrariamente grandes. Un acceso que está a disposición de niños menores de 14 años que presumen de tener un dominio en ellas. Sin embargo, muchos padres no conocen que la normativa española establece que para estar presentes en las redes sociales hay que tener un mínimo de 14 años. Ese desconocimiento no les exonera de la obligación de conocer las condiciones de uso y acceso a la red, pues son los responsables de lo que hagan sus hijos.

Que un niño pase de un uso adecuado a un abuso de las páginas web es el paso para convertirse en una adicción. Cuando se llega a esto se está produciendo en el adolescente una pérdida de control y una dependencia de los medios digitales que pueden llegar a producir trastornos de personalidad de difícil solución. Aunque es cierto que internet y las redes sociales tienen muchas ventajas, también lo es que se debe supervisar su uso. Los padres deben conocer las plataformas en las que entran sus hijos para saber que contenidos ven y fomentar el dialogo que les advierta de los riesgos. Los padres deben interesarse de esos amigos virtuales, quienes son, que hacen y que suelen ver. No se puede permitir que las pantallas sustituyan las conversaciones familiares ya que perdemos la confianza que el dialogo afectivo lleva consigo. Los riesgos son altamente perniciosos pues la adicción lleva a perder el control entre víctimas o autores del delito. Muchas familias piensan que sus hijos son víctimas de internet, pero no piensan en que pueden ser los autores de conductas inadecuadas o delitos.

Ante esto los padres se llevan una gran sorpresa, no se han responsabilizado e ignoran que sus hijos tienen otra familia paralela que les educa: internet. Debemos conocer que todo lo que publicamos (fotos, videos, textos…) deja un rastro fácil de seguir en la red y genera lo que se llama “reputación online”, el reflejo del prestigio o estima sobre una marca o persona en internet.  Esto es especialmente importante en Internet, dónde resulta muy fácil y barato verter datos y opiniones a través de mecanismos como foros, blogs o redes sociales. Difundir toda esa información es perder el control de lo enviado y, lo que es peor, puede servir a otros para crear perfiles e intimidar o acosar a las personas que no han sido conscientes de ello. La Policía Nacional ha elaborado con Mapfre una guía para que padres y profesores detecten las primeras señales de alarma. Es un proyecto educativo, “Controla tu Red”, que busca concienciar a los jóvenes para que adquieran hábitos adecuados y saludables en el uso controlado y seguro de las TIC y otros riesgos asociados al uso de Internet.

 

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Presidente Grupo de Estudios de Actualidad Valencia (AGEA)

Publicado 16-06-2021

jueves, 27 de mayo de 2021

EL NEOCOLONIALISMO DIGITAL

 

El colonialismo fue la convergencia de dos fenómenos que se desarrollaron, el primero en la Edad Media con el “espíritu de cruzadas”, y el segundo en el Renacimiento con el capitalismo. Ambos han tenido en común el control y extensión del poder político, militar y económico. Actualmente otro tipo de control se está ejerciendo en nuestro mundo, el control de la digitalización. Si el colonialismo ejercía un dominio directo sobre los países colonizados, hoy, el dominio es indirecto a través de Internet. Un dominio ejercido por las grandes potencias tecnológicas sobre otras naciones menos desarrolladas. El despliegue de las nuevas redes de comunicaciones (por ejemplo 5G) está poniendo de relieve la existencia de una competición geopolítica por el control e implantación de las nuevas tecnologías. Un despliegue que está poniendo en juego algo más que una correcta utilización de las enormes oportunidades que ofrece la tecnología para mejorar las cosas. Lo que también está en juego es la preponderancia tecnológica que, una vez más, se convierte en campo de enfrentamiento geopolítico entre las grandes potencias: el neocolonialismo digital de la dependencia tecnológica.

La dependencia tecnológica es un tributo que, los países menos adelantados, tienen que pagar a otros al tener que depender económica y tecnológicamente de ellos. Unos países, pocos, que con su dominio digital ponen a sus empresas en el “hit parade” de los valores bursátiles jamás alcanzado a lo largo de la historia. Un dominio que acrecienta la brecha digital en nuestro planeta. Las empresas digitales estadounidenses como Apple y Amazon, han llegado a superar el billón (trillón americano) de dólares, casi el PIB de España. Entre los veinte primeros gigantes de la economía digital, según el Foro Económico Mundial, no hay ninguna empresa europea. Todas son de EE UU o de China. Las cinco mayores, Apple, Amazon, Alphabet (Google), Microsoft y Facebook, son estadounidenses. En los puestos 6º y 7º llegan dos chinas (Alibaba y Tencent). Los cinco gigantes digitales junto a Netflix acumulan el 40% del crecimiento del índice S&P 500 de la bolsa de Nueva York.

Si el colonialismo europeo fue y sigue siendo desacreditado por su influencia cultural en los países dominados, donde el inglés y el francés, la lengua de los dominadores, fue impuesta, hoy los nuevos colonizadores tecnológicos no solo imponen su lengua y costumbres sino también la forma de trabajar y de ocupar el ocio. Un dominio que, en momentos como los actuales de depresión económica, el Covid-19 también está acelerando las tendencias tecnológicas que ya estaban en marcha. Una de las que más destaca es que las grandes tecnológicas se están volviendo más grandes, ganando más valor a partir de activos intangibles como datos, algoritmos y propiedad intelectual, y no solo a través de activos tangibles como mano de obra física o bienes y servicios. Esta creciente concentración de poder y riqueza en manos de unas pocas empresas digitales globales forjará la política nacional e internacional cuando salgamos de la pandemia y, por otra parte, la desigualdad entre las personas que pueden tener acceso o conocimiento en relación a las nuevas tecnologías será mayos con este neocolonialismo digital.

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Presidente Grupo de Estudios de Actualidad Valencia (AGEA)

Publicado 27-05-2021