Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





domingo, 16 de noviembre de 2025

DIOS MAS VIVO QUE NUNCA

Las reflexiones sobre la existencia de Dios, desde la filosofía, la ciencia y la teológica, abarcan una amplia gama de argumentos y perspectivas, sin llegar a una conclusión universalmente aceptada. Albert Einstein escribió que el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir. Pese a que Nietzsche proclamara enfáticamente su muerte y pese al impacto de las aportaciones de Marx, Freud y Darwin para explicar la conducta humana, Dios está más vivo que nunca. Byung-Chul Han, filosofo surcoreano, indica: “no es Dios quien ha muerto, sino el ser humano al que Dios se revelaba”, una revelación que nuestra sociedad es incapaz de experimentar debido al abandono de la reflexión, el retiro y la meditación. La frase de Han sugiere que la perdida de la fe o el abandono de la divinidad no es un fracaso de Dios, sino una consecuencia del alejamiento del ser humano.

A diferencia de la popularización de Nietzsche, donde el hombre "mata" a Dios a través de la duda y la razón, Han se enfoca en el acto de la "espalda" que le da el hombre, el dar la espalda a la divinidad. Es posible que, durante años, se haya subestimado la religión que sobrevivió a los mejores filósofos y científicos de la historia, pero la fe es una certeza en un sentido analógico, no como podríamos interpretar una evidencia matemática o científica. Quién la ha vivido tiene una confianza absoluta en que Dios le acompaña ante la vacilación, ante la duda o la sospecha. El interrogante sobre Dios nace de la propia limitación de nuestro entendimiento, de nuestra capacidad de asombro sobre los misterios del Universo, de la incapacidad de dar una explicación científica al origen de la materia, de la incertidumbre ante nuestro futuro.

Los jóvenes son los que sufren mayoritariamente esa incertidumbre, al ser más conscientes de la precariedad. Y al pensar que van a vivir peor que sus padres son perceptores, cómo dijo Heidegger, de ser “seres arrojados al mundo”. Sin embargo, frente a los datos de los últimos 30 años donde la secularización de la sociedad ha conducido a la perdida de la fe, tenemos las manifestaciones culturales que actualmente constatan que Dios está más vivo que nunca. Lo vemos en Rosalía con su disco que habla sinceramente de su espiritualidad, o en el grupo católico Hakuma capaz de congregar a 25000 personas, o con Ilia Toparía (campeón de artes marciales) que manifiesta abiertamente su amor a Dios, o en el influidor granadino de 34 años, Pablo Garna, que va a ingresar en el semanario, o en la película “Los domingos” de Ruiz de Azúa que nos abre una ventana a una temática largos años sellada.  

Soy muy consciente de que los jóvenes se relacionan con la fe de forma distinta a como la hemos conocido los que no lo somos. El sociólogo Rafael Ruiz, profesor de Sociología y doctor en Ciencias de las Religiones en la UCM, explica que los canales en que se mueven las religiones son distintos a los institucionales. Observamos que muchos jóvenes sin ninguna tipo de socialización católica se ven atraídos por lo religioso a través de las redes sociales. Un ejemplo de que el Señor escribe recto en reglones torcidos, mostrándonos que puede cumplir sus propósitos de forma inesperada. Dios no es Dios de confusión, sino de paz. (1 Co 14:33)

Las personas, como seres racionales, desde pequeños vivimos fascinados por todo aquello que no comprendemos. Buscamos con ansiedad respuestas sobre el sentido de la vida que nos lleva a una angustia existencial al confrontar preguntas sobre su propósito, la muerte, la libertad, que no satisfacen. Este sentimiento nos hace entrar en una gran confusión manifestada con una sensación de vacío, de dudas y preocupación por la finitud. Mediante el dolor y las perdidas vamos adquiriendo conciencia de nuestra precariedad. Pero, detrás de un corazón duro se esconde un ser humano frágil, con una gran necesidad de amor, de perdón, de verdad y de esperanza. Una fragilidad que ante el sufrimiento te puede alejar de Dios o acercar a Él. Pero Dios es una fuente de esperanza que nunca debe abandonarse.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 16-11-2025


martes, 4 de noviembre de 2025

SENTIDO COMÚN SUBJETIVO

Cuando la persona está influenciada por la cultura y las tradiciones, el sentido común no siempre es la solución óptima o racional, su subjetividad hace que se acepten situaciones que para otros muchos resultan inaceptables. El niño que vive en un ambiente de robos, enfrentamientos, drogas, etc., lo que realmente practicará en su vida será su “cultura real” (lo que está viviendo), en contraste con la “cultura ideal” la de valores, normas y comportamientos que una sociedad afirma tener y a los que aspira. En ambos casos el sentido común será subjetivo y aceptará como normal lo que para otros la misma situación no lo es. El sentido común se adquiere a través de la experiencia diaria, la observación y la educación, siendo útil para acciones cotidianas que no requieren mucha reflexión por eso puede ser subjetivo e influenciable. Por el contrario, cuando necesito tomar decisiones importantes y evitar la manipulación, utilizaré el pensamiento crítico que es un proceso analítico, estructurado y objetivo para evaluar información, argumentos y soluciones.

Todo este recorrido previo me sirve para hacerme esta pregunta ¿Ante la situación política actual que es mejor el sentido común o el pensamiento crítico? Sin lugar a duda, el pensamiento crítico es superior al sentido común porque permite analizar la información de manera profunda, cuestionar narrativas y tomar decisiones informadas, en contraste con el sentido común que a menudo se basa en prejuicios o ideas preconcebidas. Si bien el sentido común es útil, el pensamiento crítico es una habilidad más sofisticada y necesaria para navegar la complejidad política moderna, evaluar la veracidad de las fuentes y comprender las implicaciones a largo plazo de las políticas públicas. Desde la filosofía de la sospecha (Paul Ricoeur), las características del pensamiento crítico es no aceptar el sentido común.

El pasado lunes (031025) se produjeron dos noticias de gran relieve informativo: la dimisión de Carlos Mazón, presidente de la CV, y el inicio del juicio a Álvaro García Ortiz, fiscal general del Estado. Dos protagonistas con contextos muy distintos, pero ambos en una situación insostenible. El primero, por su responsabilidad en la gestión de la dana; el segundo, por los indicios de utilizar la Fiscalía para ayudar al Gobierno y políticamente dañar los derechos de un ciudadano. Dos noticias donde la actuación ha sido muy diferente: Mazón, presenta su dimisión; García Ortiz, utiliza el respaldo y exigencias del presidente Sánchez para mantenerse. En un caso, el dirigente valenciano ha usado el “pensamiento crítico”; en el otro caso, el fiscal general del estado ha usado un sentido común táctico, subjetivo, el de impulsar relatos, borrar pruebas, para controlar a los medios.

Me pregunto qué hubiera pasado si Mazón hubiese sido un presidente zurdo. Seguro que la línea de acción habría sido blindarle con todo la maquinaria del Estado y la de sus socios. A la izquierda no se la toca. El impresentable Rufián, ¡qué bien le define el apellido!, habla de la derecha como ladrones profesionales, frente a los ladrones chapuza de la izquierda. Son los suyos, y ya se sabe, están al lado correcto de la Historia y siempre tienen razón. Su sentido común está impregnado de esa cultura real alejada de toda norma y comportamientos moral, donde desaparece la objetividad cuando se ataca al adversario. Una izquierda fanática, resentida, que alienta la tensión y el odio para sobrevivir. Una izquierda que ante cualquier situación ampara a los suyos, frente a una derecha que los abandona cuando se equivocan. Es el miedo al “qué dirán” que les atenaza y acobarda.

Ese miedo les hace cometer errores, como su falta de habilidad política permitiendo que Mazón anunciara su dimisión el mismo día que García Ortiz iba a ser juzgado, con ello se distrajo a la opinión pública de un hecho tan importante y dañino para el Gobierno. Frente a esa derecha, tenemos una izquierda cuya “superioridad in-moral” aplaude a un Sánchez al que se le debe admirar por ser un ejemplo de resistencia. Es su sentido común subjetivo, asentado en su “cultura real”, que prefiere un Gobierno colapsado e instalado en la mentira y la corrupción, con tal de que sea de izquierdas. Es entonces cuando a la pregunta anterior debemos considerar si el pensamiento crítico nos hace ser más críticos con la derecha que con la izquierda política.  

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
Publicado 04-11-2025

martes, 14 de octubre de 2025

POR QUÉ SERÁ

El Comité Noruego ha reconocido a María Corina Machado con el Premio Nobel de la Paz, “en su lucha por lograr una transición justa y democrática de la dictadura a la democracia”, y la define como “uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en Latinoamérica en los últimos tiempos”. Este reconocimiento encumbra a María Corina a un liderazgo democrático que trasciende los límites de su país, y una acusación formal contra el régimen opresor chavista, que preside Maduro, un régimen que es la negación más absoluta de la libertad y la dignidad. Este Nobel representa también a los más de ocho millones de venezolanos que han tenido que huir de su país en busca de futuro y libertad vetado por ese régimen, así como a todos aquellos que continúan en Venezuela resistiendo con unos servicios públicos colapsados, dificultades para conseguir agua, alimentos o suministro eléctrico.

Otro acontecimiento importante ha sido el Acuerdo de Paz en Gaza entre Israel y Hamás. Un acuerdo que fue anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promotor de la hoja de ruta que debe poner fin al conflicto. El secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolin, afirmó que el Vaticano se une a la satisfacción por el acuerdo de alto el fuego en Gaza y sea el primer paso “hacia una paz duradera y definitiva”. Un primer paso, que permite a miles de gazatíes a volver a sus casas tras el comienzo del alto el fuego. Esta primera fase del plan de paz incluye, liberar a los rehenes a cambio de prisioneros palestinos, la retirada del Ejército israelí de ciertas partes del enclave y la apertura de canales humanitarios para el suministro de alimentos y medicinas.

Dos magnificas noticias positivas, para la democracia y la paz en el mundo, acogidas con gran alegría por países y personas de buena voluntad frente a la frustración y rabia mostrada por la izquierda progresista de nuestro querida España. ¿Por qué será? Siempre he pensado, y así lo he puesto de manifiesto en varios de mis artículos, que el socialismo alimenta su frustración de perdedores agitando y tensionando a las masas para debilitar a las fuerzas moderadas y poder presentarse como garante de estabilidad. Esta estrategia es la que está llevando al populismo de los extremos a convertir la tensión en una herramienta de legitimidad frente a la moderación y el orden. El Nobel a Machado nos muestra el rencor ideológico de esa izquierda capaz de sentenciar, ese galardón, de “golpista y criminal de guerra” (sic). Su enojo por la paz en Gaza solo demuestra que les da igual el padecimiento de esos pobre civiles inocentes, y que la paz solo les sirve si es bajo el yugo de los terrorista de Hamás.

El Gobierno y sus socios, progresistas frívolos que llevan la inmoralidad por bandera, anteponen su ideología al humanitarismo impidiéndoles reconocer la valentía de una mujer que se está jugando la vida en defensa por la democracia en Venezuela, así como un Acuerdo de Paz que les excluye a Gaza de su agenda agitadora. El Nobel, es un portazo a su política de connivencia del régimen chavista, con su afán de blanquear la dictadura de Maduro. El Acuerdo, les rompe su deseo continuo de agitar y tensionar a las masas que ya estaban preparando para lanzar una huelga que, paradójicamente, puede quedar trastocada al no quedar claro si es en favor de la paz o en contra de ella. Es la realidad la que les confronta y hace que caigan al suelo sus caretas de progresistas adulterados. Una realidad que muestra a las claras el porqué de su cabreo con el mundo y su continua irritación que les obliga a no encontrar la paz e incapacitándolos para un bien común.

La rigidez ideológica puede deshumanizar al ser humano, haciendo que se pierda la empatía y la consideración individual en favor de un dogma o un ideal abstracto. Esa rigidez anula la inclinación o tendencia de la persona a hacer lo correcto, inhabilitándolo para la inclinación natural hacia el bien. A esa inclinación se le llama bondad, frente a la maldad que es su antónimo. A la pregunta, del título de este artículo, me resulta difícil creer que la respuesta se encamine a esa maldad, aunque nuestro Gobierno progresista y sus socios muestren, ante hechos como los descritos, una tendencia o inclinación hacia tal vileza. Una maldad que lleva a alejarse de la paz. Ya lo advierte Isaías (48:22): “no hay paz para los malvados y las prácticas impías”, y que “los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo". (57:20)

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
Publicado 14-10-2025