Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





viernes, 17 de julio de 2020

DESARROLLAR NUESTRA RESILIENCIA


Después de que Michael S. Hart se le permitiera acceder a una cuenta de Internet en la Universidad de Illinois ya en 1971, tuvo una revelación alucinante. Se dio cuenta de que esta herramienta tenía el potencial de universalizar todo el conocimiento. En los últimos treinta años, desde que surgió Internet hasta la aparición de los teléfonos inteligentes, hemos ido modificando nuestro trabajo y nuestra vida para adaptarnos a cada nueva tecnología que salía al mercado. Una adaptación que obliga a las personas a desarrollar sus capacidades en un proceso permanente, ya que la adquisición de capacidades (en un sentido amplio que hace referencia a aquello que una persona sabe, comprende y es capaz de hacer) es una vía hacia la empleabilidad y la prosperidad. La revolución digital, de la que formamos parte en estos momentos, no es un futuro frío y distópico poblado de robots que controlan al mundo. Es, más bien, una era de empoderamiento del ser humano. Una época donde la adquisición de conocimiento debe estar al alcance de todos y no solo de clases o grupos privilegiados. La era digital obliga a un cambio de modelo o paradigma en materia de capacidades que permita desarrollarse o funcionar en la sociedad de la información, en casa y en el trabajo. Para ello se debe desarrollar nuestra resiliencia.
La pandemia causada por el coronavirus ha generado nuevos retos para la actividad de los individuos y esta acelerando la transición digital, haciendo que el teletrabajo y el aprendizaje a distancia se conviertan en una realidad para millones de trabajadores. Tras la crisis, muchas personas tendrán que reciclarse y desarrollar nuevas capacidades o mejorar las que ya tienen a fin de adaptarse a los cambios experimentados en el mercado de trabajo. La crisis sanitaria del covid-19 ha provocado que gobiernos, empresas y sociedad civil avancen hacia modelos más sostenibles e innovadores y reflexionen sobre cómo transformar sus modos de actuación. Una crisis global que pone de manifiesto el talento de los pueblos para superarla ante el desfase de capacidades que ponen trabas al crecimiento y la productividad de los Estados. Pero para superar cualquier situación y salir fortalecido, e incluso mejor que antes, es necesario tener la capacidad de afrontar la adversidad, y eso precisamente es la resiliencia. Se debe ayudar a las personas a afrontar la actual crisis, y ello obliga, más que nunca, a actuar con prontitud, buscando la cooperación internacional entre países  y asociaciones regionales e internacionales, como la Unión Europea.
La Comisión Europea ha puesto en marcha, tras la presentación el 01-07-2020, la Agenda de Capacidades Europea para la competitividad sostenible, la equidad social y la resiliencia. En ella se establecen objetivos cuantitativos ambiciosos de capacitación (mejorar las capacidades existentes) y de reciclaje profesional (formación en nuevas capacidades) para los próximos cinco años. El objetivo consiste en garantizar que el derecho a la formación y al aprendizaje permanente, consagrado en el pilar europeo de derechos sociales, se convierta en una realidad en toda Europa, desde las ciudades hasta las zonas remotas y rurales, para beneficio de todos. La Comisión sitúa las capacidades en el centro de la agenda política de la UE, orientando la inversión a las personas y su disposición en favor de una recuperación sostenible tras la pandemia causada por el coronavirus. Los fondos de la UE pueden servir de catalizadores para invertir en las capacidades de las personas para afrontar las adversidades.
Esta Agenda se pone en marcha con el fin de ofrecer a los Estados miembros de la UE la oportunidad de trabajar juntos para reforzar el capital humano, la empleabilidad y la competitividad. Una oportunidad que financia las iniciativas de capacitación y de reciclaje profesional, capaz de ofrecer a todos la posibilidad de aprovechar las nuevas oportunidades que brinda un mercado laboral en rápida evolución. La covid-19 nos ha recordado que la naturaleza todavía es la reina soberana, que la degradación medioambiental debe terminar y que la inversión en resiliencia es una política adecuada. Además, la prudencia nos exige considerar que esta pandemia podría durar varios años y que podría estar seguida por otras pandemias en el futuro. Por lo que obliga a preparar a los países a ser resilientes ante las adversidades. Es cierto que la digitalización ha surgido como un pilar fundamental de la resiliencia, pero también como división. En Europa y fuera de ella, innumerables trabajadores se están adaptando al trabajo a distancia, los estudiantes al aprendizaje a distancia, los médicos y los pacientes a la telemedicina y las empresas a las ventas por Internet y las entregas a domicilio. Sin embargo, muchos otros se han quedado fuera y van a necesitar años para recuperarse.
La tecnología ha empoderado a las personas a lo largo de la historia, desde la imprenta hasta los teléfonos inteligentes. Sin embargo, esta vez la estamos utilizando de una manera diferente. No solo estamos incorporando la tecnología a nuestras vidas; a medida que ésta se hace exponencialmente más sofisticada, estamos infundiendo humanidad a la tecnología. En definitiva, eso debe ser la tecnología: conocimiento técnico al servicio del ser humano. Pero no siempre es así, sobre todo cuando el aprovechamiento tecnológico no se hace equitativo, sino solo en provecho de unos para someter a otros menos preparados. Debemos hallar las contradicciones que se dan en lo más hondo de esa realidad, debemos vencerlas y desde ahí, buscar los problemas que hay que resolver para convertirlos en nuevos retos que permitan empoderar al ser humano más desfavorecido. Unos retos que están detallados en las doce acciones de la Agenda de Capacidades Europea, donde se pretende mejorar la pertinencia de las capacidades para reforzar la competitividad sostenible, garantizar la equidad social y desarrollar nuestra resiliencia. 

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
AGEA Valencia (https://agea.es)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 17-07-2020

miércoles, 17 de junio de 2020

¿DE VERDAD SE PRETENDE LA RECUPERACION?


Cuando las estructuras políticas y mediáticas que vertebran la toma de decisiones están agotadas. Cuando los centros de poder no tienen un lugar fijo. Cuando el poder Ejecutivo carece de proyecto político. Cuando se está proponiendo encontrar soluciones pactadas y el poder político las menosprecia al buscar solo réditos electorales, se está llevando al país a la perdida de la solidez democrática. Una perdida que hará imposible la recuperación de España ante esta pandemia, lo cual, por desgracia, es previsible ante las posturas antidemocráticas que el actual gobierno muestra continuamente. En una situación como la actual un Gobierno verdaderamente progresista debería propiciar más el debate intelectual que los eslóganes y pasquines a que nos tiene acostumbrados.
Los continuos ninguneos del Sr. Sánchez, ante cualquier tipo de propuesta para poner solución a la crisis por la que España está ya inmersa, hace poco halagüeño pensar que desee realmente la recuperación del país.  El pasado miércoles, en la sesión de control al gobierno, el presidente del PP le planteo cuatro acuerdos al Ejecutivo, con lo que afrontar la salida del estado de alarma y la crisis económica y social que ya está encima, y la única respuesta que obtuvo del presidente del gobierno fue el desprecio a su mano tendida. Esto ya es norma en las relaciones de Sánchez con Casado quien se entera de los planes del Gobierno por los medios de comunicación, llegando a conocer el último decreto-ley salido de la Moncloa –el de la nueva normalidad- cuando ya estaba publicado en el BOE. Este desprecio continuo, al primer partido de la oposición, hace inviable acuerdos posteriores que permitan crear esa mesa de diálogo para la recuperación.
Con el lema “Empresas españolas liderando el futuro”, la patronal de los empresarios celebra (15J a 25J) en su sede una cumbre histórica que reunirá a más de un centenar de personalidades. Un encuentro que servirá para saber qué necesita España para iniciar la recuperación, para dar confianza y para destacar el atractivo del país para que los empresarios quieran seguir invirtiendo. Desde hace muchos años no se recuerda una cumbre de estas dimensiones y con el nivel empresarial que se reúne. Esta cumbre, ya se ha visto empañada por el Presidente del Gobierno al contraprogramarla con su oferta de ayudas al sector del automóvil precisamente el día en que se inicia la cumbre. Bien empezamos Sr. Sánchez pues no tenía Vd. otra fecha que esta para anunciar uno de los deseos más esperados para este sector. Cuando la sociedad civil lucha por encontrar soluciones pactadas y el poder político las canibaliza buscando réditos electorales, está poniendo de manifiesto el poco o nulo interés en recuperar a España de esta crisis.
Una cumbre empresarial donde los empresarios vienen a hablar de sus sectores. Unos sectores que crearan riqueza y trabajo. Un escaparate, de cara a Europa y otros países, donde se va a mostrar la presencia fuerte del empresariado español para que se le oiga ya que la riqueza del país viene de las empresas. Un escaparate que pretende hacer ver la comparecencia de un empresariado unido dispuesto a sacar el máximo partido a los fondos provenientes de la Unión Europea para utilizarlos correctamente. Serán las opiniones de los máximos dirigentes de los principales bancos españoles, de las grandes eléctricas, de los grupos hoteleros y de las empresas del sector turístico. Así como del transporte, del motor, de los seguros, la alimentación, la agricultura, la industria, los servicios, la cultura, la educación y el deporte, Todos ellos van a proponer las medidas más convenientes para reconstruir el país y afrontar la crisis económica provocada por el COVID19.
Parece que esta pandemia ha sido, en ciertos aspectos, una bendición para el Sr. Sánchez, que ha evitado tener que explicar el amigable encuentro del ministro Ábalos con la vicepresidenta venezolana programado y no fortuito como se quiso mostrar. El ministro del Interior miente con descaro al Parlamento, y no pasa nada. Se coloca a un agente del aparato para cocinar fantasiosas encuestas a su favor, no pasa nada. Se acosa a los jueces e incluso el vicepresidente del gobierno los insulta descaradamente, no pasa nada. Se animan caceroladas contra el jefe del Estado, todos tan tranquilos. Coloca a una ministra del PSOE como fiscal general del Estado y, encima, se jacta el presidente de que ese órgano está sometido a él. El Gobierno miente en la gestión del COVID 19 y en los muertos producidos, y sigue sin pasar nada. Así podríamos citar un largo etc., y seguiríamos viendo que no pasa nada.     
España ha perdido la capacidad de reacción ante tamaña transgresión del poder. Todo lo que hace la izquierda da lo mismo. Una izquierda lidera por un PSOE cuyo problema es que no tiene proyecto alguno para España, su único propósito es garantizar el poder de su actual líder. El nuevo orden que se proclama no puede ser solo económico, debe ser moral y político también. La crisis actual no solo es una crisis constituyente –fruto de la pandemia- sino del desprestigio de las instituciones y de quienes las encarnan. Los empresarios piden seguridad política y consenso político. Una petición que solo se dará con una mesa de diálogo sincero en la que las pasiones y la ignorancia den paso al acuerdo. Un Gobierno de progreso ha de atender al signo de los tiempos y ajustar el funcionamiento de las instituciones a las demandas de la ciudadanía y no del poder establecido. Ante tal situación. Ante tal desfachatez del poder Ejecutivo. Ante las tragaderas que nuestro país está demostrando con las fechorías del Gobierno, solo queda preguntarse si de verdad se pretende la recuperación de España. 

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
AGEA Valencia (https://agea.es)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 17-06-2020

lunes, 25 de mayo de 2020

LA EXCELENCIA


Aristóteles decía “Somos los que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”. Una gran ventaja de nuestra mente, que debemos aprender a gestionar su uso, es la creación de hábitos. El hábito es la destreza que se adquiere por el ejercicio repetido. Son pequeñas rutinas, costumbres e inercias que nos permiten hacer tantas cosas bien o mal sin tener que ser necesariamente conscientes de ello. Pero esa costumbre inveterada, antigua o arraigada, puede ser una bendición o una maldición. La excelencia, es una bendición cuando se sabe obrar sólidamente como ser humano, con piezas de calidad como los buenos principios y los valores. Vivir con excelencia positiva es poseer, entre otras cosas: Intuición y alegría, claridad en sus propósitos, originalidad, responsabilidad y libertad. La excelencia, en cambio, es una maldición cuando esos principios y valores han sido dinamitados. Cuando la persona ha perdido el respeto, lealtad o fidelidad a los demás, cuando hace de la mentira su mejor aliada para la consecución y disfrute de algo. Esa excelencia es una maldición no solo para él sino, lo que es peor, para el conjunto de personas que le rodean. Su vida normalmente está cimentada en el odio, en la transgresión, en la vulneración de todo aquello que no se adhiere a sus deseos.
Esta pandemia, provocada por el covid19, está produciendo una verdadera crisis cognitiva que incapacita al ser humano para reaccionar ante situaciones desfavorables o contrarias a lo esperado. Una situación que ha obligado a las personas a romper drásticamente con los hábitos cotidianos de sus vidas. El aislamiento o el confinamiento son las mejores herramientas para el deterioro cognitivo. El gobierno de España, tras la quinta prorroga del estado de alarma, está llevando a los ciudadanos (más de sesenta días confinados con pequeñas salidas temporales) al fenómeno psicológico del síndrome de la cabaña (el miedo a salir de casa por la posibilidad de contraer la enfermedad). Un miedo propio de personas aisladas al carecer del hábito del contacto humano y social, y donde el único contacto con el exterior son fundamentalmente los medios de comunicación, pieza clave en la construcción de la realidad social. Esta acción constructora, ejercida  por  los  periodistas,  se deja notar especialmente en el terreno de la política y son elemento indispensable en el proceso de formación de la opinión pública. De ahí la importancia para todo gobierno de tener el control de esos medios y manejarlos a su antojo y capricho. Ante estas circunstancias no es de extrañar, como decía Michael Ignatieff en el prefacio a la edición española de su libro sobre la vida de Isaiah Berlín, que el ciudadano medio acepte como conocimiento lo que es mera opinión y confunda el rumor con el hecho y la verdad con la ficción. 
Pero este estado de alarma no solo nos está llevando al confinamiento de la ciudadanía, sino también al cierre de las escuelas, universidades, museos, etc., etc. Es decir a la pérdida del conocimiento en nuestra sociedad. Una sociedad donde no nos sobra ese conocimiento a la vista de algunos informes, como el de PISA. Si encima el Ministerio de Educación apoya el aprobado general, ante la suspensión de exámenes solicitado por el Sindicato de Estudiantes, y el Ministro de Universidades baja drásticamente el listón para conseguir una beca. Resulta claro que la excelencia del alumnado está muy lejos de ser una bendición. Si a esa baja estima por aprender unimos la política clientelar del actual gobierno, donde las élites de la mayoría de la sociedad tienden a recurrir a redes de familiares y amigos, no es de extrañar que cada vez haya más jóvenes que dejan sus estudios y quieran apuntarse al clientelismo político. Todo ello lleva a construir una Sociedad del Conocimiento donde, por una parte, el Conocimiento se convierte en factor crítico para el desarrollo productivo y social, y, por otra, un claro debilitamiento del Aprendizaje Social, como medio para asegurar el conocimiento y su transformación en resultados útiles. En ambos casos la Educación juega el papel central en la excelencia positiva elemento clave para el futuro de toda sociedad. Por otra parte al estudiante de clase acomodada le perjudica menos la renuncia a la excelencia, pues cuenta con otros recursos para acabar encontrando trabajo; pero al estudiante de peor posición socioeconómica, que solo puede ofrecer a su posible contratante el valor de su currículo, la igualación por abajo le asesta una desventaja añadida. Como resultado, toda la sociedad se empobrece y pierde talento en favor de un modelo clientelar que cronifica la mediocridad.

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
AGEA Valencia (https://agea.es)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 25-05-2020