Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





sábado, 23 de mayo de 2015

FLATUS VOCIS



La campaña electoral, para Ayuntamientos y Comunidades, ha finalizado y en su recorrido, excesivamente largo, hemos estado oyendo multitud de mensajes y promesas. Al oír todo ese rebujo de palabras me vino a la cabeza la voz latina flatus vocis que, en la tradición filosófica medieval, indica la acción de emitir palabras carentes de sentido y defenderlas como si lo tuviesen.
La defensa de la mentira y de las vaguedades, la divagación y el circunloquio, es lo único que ha hecho acto de presencia en los diferentes mítines, intervenciones en televisión y radio de los políticos de turno. Por otra parte la presencia de periodistas, como “analistas políticos”,  solo han contribuido a echar más leña al fuego de esa hoguera de las vanidades quemando, a la vista de todos y sin el menor pudor, el poco prestigio que pudieran tener.
El alarde de ciertas cadenas de televisión por enaltecer a unos y humillar a otros ha colaborado también, y de qué manera, a mostrar al ciudadano que los flatus vocis continúan teniendo éxito y audiencia. La desorientación en estas elecciones es tal, que solo faltaban las encuestas tendenciosas y proselitistas, de más de un medio, para dejar noqueados y pasmados a los pocos ciudadanos que quieren informarse antes de manifestar su derecho democrático al voto.
Pero esto, por desgracia, no va a ser todo. Si la campaña que ha finalizado nos ha dejado cansados, hastiados y hartos, lo que viene a continuación será para echarse a temblar. Ante un panorama de falta de mayorías absolutas que, a pesar de lo que se suele decir en contra, es lo único que permite centrarse y gobernar, nos vamos a encontrar con cientos de ayuntamientos y algunas comunidades donde los perdedores gobernarán su correspondiente feudo, dejando en la cuneta a los partidos ganadores.
Ya solo le queda al pueblo, si, ese que los radicales de izquierdas y algunos no tan radicales siempre tienen en la boca, ver en pantalla panorámica y 3D como les hacen la peineta los “demócratas de toda la vida” al elegir estos, y no aquellos (el pueblo), el partido perdedor que va a gobernarles. Pero, encima, oiremos que lo han hecho por el bien del ciudadano, mostrándonos una vez más que los flatus vocis continúan teniendo éxito. ¡Vaya tropa!

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
twitter: @JapuigJose

miércoles, 13 de mayo de 2015

SOCIALIZACIÓN DEFICIENTE



Es un hecho que vivimos con otros seres humanos, que vivimos en sociedad. Pero convivir con los demás no es suficiente. Debemos dominar una serie de habilidades y conocimientos, necesitamos una preparación que, en sociología, se conoce como socialización.
La socialización es pues un aprendizaje que nos hace aptos para la vida social y nos permite integrarnos en la comunidad de la que formamos parte. Básicamente consiste en adquirir e interiorizar una serie de habilidades, normas, creencias y costumbres de la cultura en la que vivimos. Gracias a una socialización eficiente nos identificamos con nuestro grupo y nos sentimos miembros de él, permitiendo que nuestra vida en sociedad sea gratificante. Caso contrario, tendremos que hablar de una socialización deficiente que aleja del grupo y hace peligrosos o perjudiciales, para la sociedad y para ellos, a los que así actúan.
El proceso de socialización se produce durante toda la vida y puede ser primaria o secundaria. Pero, la etapa más importante de este proceso es en la infancia, a esa edad, es cuando el ser humano está más dotado para asimilar y adquirir todo tipo de conocimientos. Esa disposición de asimilación, aunque no se pierda, puede quedar paralizada con el tiempo y perder la habilidad para ciertos conocimientos que resultan ya imposible de  adquirir.
Los elementos que actúan activamente en todo proceso de socialización son los agentes de socialización, su misión es facilitar la entra en sociedad del individuo mediante la acción de socializar. Existen varios tipos de agentes que se identifican en personas, grupos, instituciones o instrumentos. En la fase primera de la socialización (la básica), podemos distinguir cuatro agentes claves: la familia, la escuela, los grupos de iguales y la religión.
De todos ellos el más transcendente es la familia, que se da en la etapa preliminar de la personalidad, sobre todo en los primeros años de vida del niño. La familia enfoca al niño hacia los diferentes caminos y contenidos del medio social donde se desenvuelve. La familia es responsable de los valores culturales, morales y éticos. Forja las actitudes y perjuicios acerca de uno mismo y de los demás, estableciendo en el individuo una huella imborrable. Criar, es educar.
La escuela constituye un momento de transición, es el paso de la familia al nuevo entorno escolar, es donde el niño aprende a evaluar la importancia que se da, en la sociedad, al género o a la raza de las personas, a convivir, a aceptar normas y modelos distintos de autoridad. Si la escuela tiene como objetivo principal y explicito el adquirir conocimiento, hay otro objetivo implícito: la socialización.
Los niños y los jóvenes también se socializan con sus grupos de iguales que les permiten escapar de la supresión directa de los adultos. A través del juego y del intercambio de roles, los niños interiorizan los sistemas de valores y normas del entorno social en el que conviven, aprenden a compartir, a conocer y desarrollar su propio “yo”, el sentido de sí mismos. Es la prueba que permite conocer si la familia y la escuela han sabido socializarlos.
La religión es también un elemento básico en la socialización del individuo. La religión desarrolla doctrinas que intentan dar respuestas a preguntas trascendentes que se nos presentan a lo largo de nuestras vidas. Nos enseña a desarrollar aspecto internos del individuo, su dimensión espiritual, que le permitan ser más feliz: la forma de vivir, de comportarse, responsabilizarse valorando lo ético y lo moral o reconocer, como indica la religión católica: a tu prójimo. Es aquí donde el Cristianismo enseña de forma clara y concisa a aprender a ser socialmente eficientes: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mc 12, 31). Una frase que es todo un compendio, lo sustancial, de toda socialización práctica y eficiente.
En la socialización secundaria las personas vamos incorporando, en forma singular, los conocimientos adquiridos en la básica o primaria. Su aprovechamiento estará en función de lo aprendido en la socialización anterior (la primaria), si en ésta hemos paralizado nuestro aprendizaje, difícil será incorporar, aplicar y juzgar las cosas. Uno de los agentes importantes, en esta fase, son los medios de comunicación que, junto a la lectura, actúan como transmisores y formadores de valores.
Una preparación deficiente, en lo social, desubica a la persona, respecto a su entorno social, tanto mental como psíquicamente, siendo incapaz de actuar según requiere la sociedad de la que forma parte. Aparece una clara tendencia al individualismo social, al egoísmo, al desamor. No aceptan ni leyes, ni símbolos, ni usos, ni costumbres. Solo aceptan lo que les permite vivir mejor a expensa de los demás. Son los oportunista, los aprovechados, los desaprensivos, los desarraigados con el entorno en el que viven, el cual, es para ellos simples peldaños que les permiten llegar al fin perseguido, sin importarles los medios empleados para conseguirlo. 

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Twitter: @JapuigJose

martes, 28 de abril de 2015

ANÓNIMO PRUDENTE o COBARDÍA



«Un helicóptero menos y cuatro salvapatrias pistoleros menos para conquistar Cataluña». Es el comentario que escribió un “ciudadano” en la red social Twitter en referencia al accidente de helicóptero que provocó la muerte de cuatro militares españoles. Esta es una de las muchas barbaridades que se pueden ver y escuchar en este nuevo mundo informático de las comunicaciones. Este caso fue llevado inmediatamente por la Defensora del Pueblo a la Fiscalía, pero ahora habrá que dilucidar si el autor ha incurrido en algún delito. De todos modos, y pese a que el comentario fue eliminado de Twitter, el mensaje se ha prodigado de un modo infinito: es el efecto multiplicador de las redes sociales.
Estos comentarios, por desgracia, no son excepciones sino la regla que desaprensivos, inmorales y faltos de toda ética, sirviéndose de la red internet, utilizan para proferir insultos, amenazas, vejaciones o  lesiones contra el honor de las personas. El internet es para estos personajillos como el agua para los peces, su medio de vida. Las redes sociales se están convirtiendo en plataformas utilizadas por ¿ciudadanos? para satisfacer sus instintos más despreciables desde la impunidad que otorga el anonimato.
Sobre este asunto me explicaba un conocido, experto en estos temas, que el mayor problema radica en la falta de pruebas, en averiguar quién es el autor. Sin embargo, cuando hablas con la policía te dicen que no hay nadie anónimo en la red, pero, la realidad es otra cuando te pasa a ti, a un familiar o a un conocido. Cuando el cobarde, en cuestión, no se identifica, cambia constantemente de servidor o desaparece de la red resulta imposible dar con él. 
El asunto de la identidad en internet y en las redes sociales no es en absoluto nuevo. El anonimato no cubre únicamente el derecho de una persona a no identificarse en absoluto, sino también cuestiones como la de crear su propia identidad mediante un pseudónimo, conectado o no con su identidad real, o el uso de apodos de diversos tipos que permitan a una persona manejar su identidad como le dé la gana.
Personalmente nunca utilizo pseudónimo, más aún, pongo mi nombre y apellidos junto a mi fotografía en la red. Me encanta tener la libertad, que estos medios me permiten, para exponer mis ideas y que las conozcan. No critico a nadie que no haga lo que yo, pero, si critico al que, utilizando el derecho del anonimato en la red, lo haga para dar vía libre a sus frustraciones, odios y quimeras. El anonimato ofrece una comodidad esplendida a los cobardes, a los acomplejados, a los tristes y a los pusilánimes.
No debemos confundir opinar o “libertad de expresión”, con vomitar odio y resentimiento amparándose en el anonimato. Posiblemente algunos me pueden decir que utilizan el anonimato por “prudencia”. Sé que la prudencia es un don, y no todo el mundo lo tiene. Lo único malo del “anónimo prudente” es que tenga que mentir con la excusa de no herir los sentimientos de otra persona. Nunca se hiere a nadie cuando se dicen las cosas con corrección y con la cara descubierta.
José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @JapuigJose