Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





miércoles, 5 de agosto de 2015

EL HASTÍO DEL ESTÍO



El verano es la época del año donde, entre otras cosas, uno interrumpe su trabajo para disfrutar de unas vacaciones. Un receso que nos obliga a cambiar de chip, es decir, adoptar un nuevo rol en tu forma de vida. Es un nuevo periodo de nuestra vida donde se espera tener menos estrés y más deporte, menos trabajo y más ocio, menos amigos y más familia. Unos días donde uno cambia la rutina diaria para acomodarse a un nuevo entorno y a unas nuevas obligaciones. ¿Obligaciones?, ¿pero no estoy de vacaciones? Si lo estás, pero ahora ya no te vale escaquearte de las obligaciones del hogar. Unas obligaciones que el trabajo diario, del resto del año, te permite enmascarar.
Es en el estío donde muchas personas descubren el hastío de las vacaciones: niños, mujer, suegra, parientes. Familia que parecía no existir el resto del periodo laboral. Unos días esperados para disfrutar del sol, de olvidar a compañeros de trabajo insoportables, de los atascos diarios y de levantarse sin despertador, unas vacaciones para hacer lo que uno quiera. Lo malo aparece cuando se descubre que esas vacaciones se transforman en un tormento. 
Centremos este asunto en los matrimonios. La pareja, cuando sale de vacaciones, sufre una especie de metamorfosis al sacarlas de la rutina diaria. Se pasa de unas ocupaciones conocidas y desarrolladas con naturalidad rutinaria, a otras que ya fueron olvidadas o poco practicadas. Es el momento en que el matrimonio se da cuenta de que la persona, con la que comparte gran parte de su vida, es distinta cuando están de vacaciones. Son más insoportables.
La emoción de salir de asueto sin preocuparse por la labor diaria, puede transformarse fácilmente, en aburrimiento, frustración y fastidio: en el hastío del estío. Es el momento en que el connubio peligra, el punto y final de la relación. Muchos psicólogos asocian esta situación a una convivencia excesivamente intensa de esos días. Y, ante esta situación, cabe preguntarse si ambos conocen la calidad del compromiso afectivo, si existe en esas parejas amor.
El conocimiento personal que cada uno tenga de sí mismo, y la madurez psicológica, influyen para que el matrimonio llegue a buen puerto. Cada miembro de la pareja aporta su visión de la convivencia, adquirida, por lo general, en su familia de origen. Una pareja que convive, y no se conoce, nunca puede mantener una relación afectiva. Son extraños en una misma casa. Una situación, enmascarada por la rutina del trabajo diario, donde cada uno encuentra, fuera del hogar, el aliciente para seguir viviendo juntos. Las vacaciones rompen ese aliciente y delata aquello que ambos ocultaban: la falta de amor.
Las vacaciones ponen al descubierto conflictos que ya estaban presentes con anterioridad al período vacacional. La pareja pasa de verse prácticamente por las noches y fines de semana, a vivir las veinticuatro horas del día en un espacio compartido. El resto del año, las parejas están más ocupadas, tienen los roles correspondientes más delimitados y hay poco tiempo para discutir. Los conflictos se posponen y acumulan.
Un gravísimo error que cometen muchas parejas, con problemas, es esperar demasiado de las vacaciones. Es decir, pensar que las peleas y continuos roces que se han ido desarrollando a lo largo de todo el año van a desaparecer nada más poner pie en el destino estival. Cuando se pone toda la confianza en que las vacaciones van a resolver nuestros problemas, es muy probable que lo que se logre sea un gran sentimiento de decepción y frustración. Aparece entonces la resignación y el resentimiento, pero sin plantear solución alguna.
En las vacaciones somos distintos. Surge en nosotros otro personaje más amable y divertido, más dicharachero, pero no con tu pareja sino con otras personas con las que aparentemente se tiene más en común. Ello puede eclipsar la razón y acabar destruyendo una relación de años para correr tras un amor de fantasía y ensueño. Una situación que te apartará de la familia para hundirte en la soledad. Será entonces cuando pasaras las horas, de verdadero hastío, recordando el estío donde empezaste a soñar.
José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @JapuigJose

viernes, 10 de julio de 2015

TEORÍA DE JUEGOS



Últimamente el tema central de prensa, radio y tv, es el problema griego y sus planes para reducir su déficit público y pagar su deuda. El problema no está en presentar un plan, que también, sino en ser serios en las negociaciones que hasta ahora no lo han sido. Ya nadie cree en lo que diga el primer ministro griego Alexis Tsipras, aunque su flamante exministro de finanzas señor Varufakis haya dimitido para darle más credibilidad a la estrategia de juego del primer ministro con su contrincante la Unión Europea. Digo estrategia de juego, porqué es lo que estos señores están haciendo en sus conversaciones con los líderes de la eurozona.
Yanis Varufakis, economista formado en matemáticas y estadística, autor de varios libros sobre teoría de juegos, fue asesor económico de George Papandreou, de cuyo gobierno iba a convertirse en un ferviente crítico unos años más tarde. Como buen manipulador y estratega llevaba en su mente probar su teoría de juegos en la situación económica por la que pasaba su país. No encontraba en su entorno a nadie que le pudiera ayudar a ello hasta que encontró al visionario Tsipras que, como buen antisistema, recogió el lance de Varufakis para procurar maquillar sus promesas electorales que, con su dinero, son irrealizables.
En los últimos veinte años, la teoría de juegos se ha convertido en el modelo dominante en la teoría económica y ha contribuido significativamente a la ciencia política, a la biología y a estudios de seguridad nacional. Esta teoría estudia de manera formal y abstracta las decisiones óptimas que deben tomar diversos adversarios en conflicto. Su estrategia implica que cada movimiento o jugada, a realizar por el jugador, es el resultado de lo que el espera que los otros jugadores (o contrincantes) hagan. Dado que el mundo es un lugar inestable, el azar también puede jugar un papel. La teoría de juegos toma esto en consideración.
En situaciones como las actuales, la teoría de juegos es una herramienta muy útil en manos de los antisistema pues conocen, como nadie,  amagar y hamacar la situación sin importarles el lugar en que están dejando a su país. En ese tira y afloja entre eurozona y gobierno griego, la acción final depende de ambos. El árbol de decisión trazado por Varufakis tiene sin embargo, a mi modesto entender, las cartas marcadas. El gobierno griego tiene a su favor muchas cosas que la eurozona no tiene, por ejemplo: Grecia es un punto geoestratégico para los EEUU, que no le interesa que salga de la eurozona y pueda entrar con los rusos. Cualquier resultado que llevara a la ruptura con el país heleno traería consecuencias, aún no imaginables, de caos y desorden. Los antisistema están ansiosos de que la jugada salga a favor de Grecia, pues sería un ejemplo de su política y crearía precedentes. Cualquier trato de favor a Grecia provocaría que los socios de la eurozona (léase por ejemplo, Portugal, Irlanda, Chipre o España) actuaran de forma similar.
Por su parte, la eurozona ha caído en la trampa de ser el malo de teoría de juegos o de la estrategia que Grecia está llevando. Es el jugador que quiere “obligar” al país heleno a realizar acciones que son inviables y que en consulta plebiscitaria, que no democrática, ha dicho “no” a la petición del Eurogrupo (aunque a la vista de los acontecimientos de Tsipras en la cámara europea no sabemos que es ese “no”).
La conclusión a la que nos lleva este planteamiento es bastante incierto pero en el supuesto, nada desdeñable, de que la eurozona no aceptara el plan de Tsipras (más que un plan es un agiotaje), Grecia entraría en “default”, es decir en suspensión de pagos, con el caos y riesgos que podría traer. Así las cosas, siempre la ventaja será para Grecia, pues la UE evitará ese “default” y aceptara finalmente el plan griego. 

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
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lunes, 15 de junio de 2015

LA TRAICIÓN, COMO PRÁCTICA POLÍTICA



La traición tiene la capacidad de cambiar el curso de los acontecimientos en solo unos momentos. Su poder es tan grande que a lo largo de la historia ha demostrado su capacidad para producir cambios cruciales en todos los ámbitos de la vida. La traición es aquella falta que quebranta la lealtad o fidelidad que se debería guardar hacia alguien o algo. Consiste en renegar, ya sea con una acción o con un dicho, de un compromiso de lealtad.
La traición comienza con la conspiración hacia la persona o hacia el grupo al que se quiere traicionar, urdiendo un plan para conseguir su fin sin importarle los medios utilizados. Sus efectos políticos son tales que alcanza el ámbito actual del derecho, que la define como el delito que comete un civil o militar cuando atenta gravemente contra la seguridad de la nación.  
Dante Alighieri en su viaje al infierno, primera de las tres cánticas de la Divina Comedia, acompañado por Virgilio, símbolo de la razón humana, atravesará la montaña inversa del infierno, cruzará la puerta de la maldición donde se encuentra la excomunión de toda esperanza, con la finalidad de ser salvado por el amor de Beatriz, mensajera santa y sagrada, que le conducirá a las puertas del Paraíso.
En su viaje, el poeta florentino, nos describe los nueve círculos del infierno. Los cinco primeros son los más alejados del maligno, es el alto infierno, allí se encuentra con los paganos virtuosos, los lujuriosos, los glotones, los avaros y los condenados por el pecado de la ira y la pereza. Continua su viaje de ultratumba al bajo infierno, donde describe el  sexto circulo, el de los herejes; el del séptimo, los violentos contra Dios y contra sí mismos; el del octavo, el de los fraudulentos. Pero reserva el último circulo, el noveno junto al maligno, a los traidores, que para Dante es el más vil de los pecados.
Sandra de la Torre, en su ensayo “Por hacer paz y justicia” narra la traición como arma política durante el “interregno” en el reino de Aragón, periodo de dos años (1410-1412) durante el cual la Corona de Aragón careció de monarca tras la muerte de Martín I. La no existencia de un sucesor al trono puso de manifiesto la capacidad, una vez más, del ser humano de mostrar toda su vileza y ruindad ante la posibilidad de tomar el poder. Situación que produjo inestabilidad en Aragón, fractura de las élites sociales, conflictos sociales y un alto grado de violencia, donde la traición era la mejor arma para conseguir sus fines.
Situaciones como esta son un marco atractivo para la observación de las prácticas políticas llevadas al límite de sus posibilidades. Ahora, después de más de seiscientos años, las políticas utilizadas actúan de similar manera, mostrando que ese límite nunca existe. La traición se apropia, una vez más y sin disimulo alguno, del lugar relevante en las negociaciones para la toma de poder, mostrando que lo importante es el fin y no los medios. Los líderes de partidos políticos, como Pedro Sánchez, dan los diplomas de democracia y concede dádivas envenenadas a sus monaguillos de partido. Carece de escrúpulos con tal de saltear al poder y regala, a la extrema izquierda y a los etarras, su apoyo incondicional para gobernar en provincias donde el PP ha ganado las elecciones con mayoría simple.
Estos pactos son en realidad una huida hacia delante, una desesperada actuación para enmascarar los resultados nefastos obtenidos por los socialistas. Su traición no solo es a su partido, es también a sus votantes y a toda España. Más pronto que tarde tendrá que dar cuenta de esta actuación, sobre todo cuando los gobiernos multipartitos tengan que pasar de las palabras sin coste a la gestión de los problemas.
José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Twitter: @JapuigJose