Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





martes, 21 de junio de 2011

La crisis económica mundial

El racionalismo político ha puesto siempre de manifiesto uno de los defectos mas grandes de la sociedad, cual es, el egoísmo humano. Cuando el ser humano se desprende de todo tipo de consideraciones éticas y morales, y solo se escucha así mismo, hace que tenga razón la frase de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
La crisis económica mundial, la última que se inicia a finales de los 90 del siglo XX, puso de manifiesto la necesidad de mantener un equilibrio de ingresos y gastos reales. La sociedad americana alimentó la idea del poder y la hegemonía, que sus políticos habían puesto de manifiesto desde la era Reagan con la guerra de las galaxias. Las inversiones americanas mostraron que se basaban en un engaño económico, donde el papel (¡que sufrido es!) enmascaraba la situación real de sus finanzas. El estornudo americano con las perdidas cuantitativas, fruto de las guerras abiertas con Iraq y Afganistán; sus contiendas de policía del mundo y su egoísmo y prepotencia, han mostrado la cara mas marga de esa nación que hasta entonces parecía un gigante que nadie podía vencer. ¡Error!, se tropieza otra vez con la misma piedra, que su contienda con Vietnam años antes, le había puesto con estas últimas escaramuzas.
La caída de Wall Street, que en cifras fue superior al del año 1929, se ha zanjado con el encarcelamiento de algunas cabezas importantes, públicas, por supuesto, pero no políticas, pero a costa de los bolsillos de los contribuyentes. La importante caída de empleo, ya de por sí deteriorado por las malas condiciones y desigualdades de rentas americanas, la perdida de poder adquisitivo, el gran déficit público y la caída del PIB, han hecho que el presidente Obama se pusiera las pilas en el 2009 y tratara de contener la caída de su Imperio.
Por otra parte la Europa del euro ha tenido que revisar sus cuentas; también sus finanzas han demostrado no estar suficientemente aseguradas, el Estado de bienestar empieza a sufrir la situación, y los avances de los estados socialdemócratas tienen que hacer concesiones. Unos países europeos han sido capaces de darse cuenta y actúan pronto ante la crisis, otros como Grecia, Portugal y España, lo han hecho mas tarde. A pesar de la crítica de muchos, el euro ha salvado los muebles de Grecia; Portugal ve la situación y está poniendo sus barbas a remojar. En cuanto a España, paradojas de la vida, un gobierno socialista ha tenido que imponer, tarde y mal, políticas antisociales para salir, ¿airoso?, de una situación que debería haber afrontado antes. Se habla de la burbuja inmobiliaria, de la falta de control del gasto en las familias, de que se gasta mas de lo que se tiene, pero yo pregunto ¿no será que el gobierno perdió el control del gasto público y de las entidades bancarias? ¿Por qué, metidos en crisis, aun se daban créditos superiores a la capacidad de su reintegro?.
Como al principio decía, el egoísmo abrió, al actual gobierno socialista, la creación de empleo ficticio, abriendo las puertas a la inmigración sin control alguno, manteniendo el gasto público en acciones bélicas y ayudas sociales que no podía ni debía hacer, y sobre todo no haber sido lo suficientemente sincero para mostrar la verdadera situación del país. La crisis económica mundial ha mostrado, una vez mas, que debemos ser cautelosos, ¿racionalistas prácticos?, y que en el hoy se debe contemplar siempre el mañana.
Articulo de Opinión de José Antonio Puig para el examen de Relaciones Internacionales de la Licenciatura de Sociología (Febrero 2011)

lunes, 16 de mayo de 2011

Un itinerario con una grata Compañía

Sabemos que un itinerario es el camino previsto por donde debe discurrir un recorrido o viaje, y en el que vamos describiendo los aconteceres del recorrido. Para los católicos de la Archidiócesis de Valencia se nos ha brindado la oportunidad de realizar un recorrido de tres años con la mejor compañía que se podría uno imaginar: Jesús. Es un itinerario de renovación pero también lo es de iniciación; de renovación al pretender que se reanude nuestra relación con Dios con nueva energía y compromiso, y de iniciación para proporcionar los primeros conocimientos o experiencias sobre esta llamada de Jesús.

Todo viaje tiene un destino, así que el Itinerario Diocesano de Renovación también lo tiene: la identificación con Jesús, el Señor. Un caminar que nos recuerda al que San Lucas nos relata (cap.24-13) con los discípulos de Jesús, cuando apenados por su muerte huyen de Jerusalén y llegan hasta Emaús, comentaban entre ellos lo sucedido y en ese trayecto se le acercó Jesús y siguió con ellos, pero ellos no se dieron cuenta de quién era aquel acompañante. De nuevo Jesús quiere acompañarnos, a todos aquellos que libre y voluntariamente quieren hacer el itinerario de renovación, es el quién los elige, “no sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure” (Jn. 15, 9-17).

Ese encuentro personal con el Señor resucitado que nos sale al paso, como a los discípulos de Emaús, que sale al camino de nuestra vida cotidiana, tiene tres indicaciones a los que el texto del Evangelio de Marcos (Mc. 3, 13-19) hace referencia: vocación, encuentro y misión. Nuestro itinerario apostólico marca muy bien lo que se pretende en todo este itinerario, que nos convirtamos en verdaderos apóstoles, que nos demos cuenta de la llamada de Jesús. No se trata de lograr una capacitación para el anuncio del Evangelio en el mundo en solitario sino en comunión con el mismo Jesús y con toda la Iglesia.

Nuestros ciclos nos marcaran las tres indicaciones de nuestro itinerario. La Vocación, pues “llamó a los que el quiso”. El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía son los sacramentos de la iniciación cristiana y que fundamentan la vocación común de todos los discípulos de Cristo. Vocación a la santidad, a compartir la misma vida de Dios y vocación a la misión de compartir la misma tarea de Dios, esa vocación es algo mas que un proyecto de vida, es responder a la llamada de Jesús. La vocación es pues una iniciativa suya, una iniciativa que espera nuestra respuesta, respuesta que la damos en el diálogo de nuestra oración personal. Esa vocación personal aceptada por cada uno de nosotros no debe olvidar la exigencia de la vida comunitaria, la comunidad parroquial, en la que se hace presente y cercana la totalidad de la Iglesia universal, lugar donde se descubre y crece la propia vocación.

El siguiente ciclo, que sigue a la vocación, es el Encuentro personal con Jesús, es el núcleo de nuestro itinerario. Solo será posible una auténtica y real Renovación, Diocesana y personal, si esta surge del encuentro con Cristo resucitado. No puede ser de otro modo. Siguiendo el relato de los discípulos de Emaús, vemos que es “estar con él” lo que hace cambiar radicalmente de vida y suscita un nuevo dinamismo, así pues el itinerario quiere ser cauce para este encuentro personal con Jesús. Dejemos que Dios hable a nuestro corazón y lo haga arder de nuevo, y veremos como aumentan nuestras esperanzas. Con esos pequeños grupos, que forman el itinerario, en un clima de oración y de encuentro con Jesús, iremos desgranando la Historia de la Salvación de la que formamos parte. Ese será nuestro camino de Emaús personal y comunitario, y en el que nos encontramos con otro acompañante que nos revelará el sentido mismo de nuestro caminar juntos.

El último ciclo, tiene una proyección misionera. En el texto de Marcos indicado al principio, (Mc. 3, 13-19), aparece la frase “para enviarlos a predicar”. La categoría principal que subyace en este año es, pues, la de Misión, que tiene como fuente de todo su dinamismo al Espíritu Santo. Este ciclo nos tiene que ayudar a reflexionar, y a tomar posturas y decisiones, sobre la misión en el mundo contemporáneo , sobre el anuncio y la vida según el Evangelio en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia particular. Si queremos ser Iglesia de Cristo debemos ser Iglesia misionera. Es la misión de la Iglesia hoy en Europa. Evangelizar constituye la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad mas profunda. Si existe es para evangelizar, o sea predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la Santa Misa.

El itinerario nos marca claramente sus paradas, reflexiones, vivencias, participación y comunicación. Cada parada es una toma clara de fuerza y energía para poder llegar a la siguiente, Jesús nos acompaña y nos da las fuerzas, para responder a esa llamada. Debemos estar preparados como todo atleta lo está para iniciar su recorrido, cumplir su misión,  y cubrir sus objetivos. Así pues, para responder a su llamada deberemos ser participes, con periodicidad, de los sacramentos de iniciación: Confesión y Comunión, esto nos dará el conocimiento: preparación. Con Jesús en nuestra vida podremos dejar que él nos hable a nuestro corazón: oración. Finalmente deberemos tomar postura y decisión para seguir adelante y contagiar a los que nos rodean: compromiso. Con preparación, oración y compromiso, llegaremos a nuestra meta en este itinerario, con la alegría y esperanza de que no estamos solos, es un itinerario con una gran compañía, la de Jesús resucitado, y como San Juan de la Cruz lo expresa: No se contenta ni satisface el hombre con menos que Dios (Cantico espiritual. 6)

José Antonio Puig Camps. Parroquia del Buen Consejo, Valencia Mayo 2011

sábado, 26 de febrero de 2011

La perdida de identidad

Una de las características de la estructura económica mundial es y ha sido la asimetría, el desarrollo desigual entre dos polos opuestos: los países más desarrollados y las naciones en desarrollo; aquellos (el 20% de la población mundial) que tiene acceso al 80% de la riqueza de nuestro planeta.
Esta situación que hasta hace cincuenta años no tenía otra lectura que la de creer que unos (los ricos) lo eran por ser más listos y los otros (los pobres) lo eran por no saber cómo serlo, resulta que a finales del siglo XX empieza a existir una coyuntura mundial que hace que los listos (los ricos) no lo sean tanto y que los que no sabían cómo trabajar y hacerse ricos saben cómo provocar y hacer a estos la vida más incómoda.
Es en ese momento, donde el equilibrio económico y social está haciendo aguas, es cuando los grandes hombres del planeta ven la necesidad de hacer algo para seguir manteniendo su estatus, pero a mi entender, lo están haciendo muy mal. ¿Por qué?, pues porque no se les está ocurriendo otra cosa que seguir estableciendo las mismas reglas del juego que antes, es decir, dejar hablar y escuchar a los poderosos y desatender a los que no lo son.
Nada más lejos de la realidad, pues resulta que el siglo XX ha creado una tecnología que está permitiendo a todo el mundo, ricos y pobres, tontos y listos, estudiantes, empresarios y trabajadores, estar al tanto de todo lo que sucede en el mundo a través de las nuevas tecnologías, que con un “clic” se enteran de todo, o mejor dicho de todo lo que les interesa.
Aquí está el quid de la cuestión, el habitante del rincón más alejado del planeta, puede estar en disposición tecnológica para tener la información del mundo a su alcance. Este “conocer” es lo que ha hecho que una parte del mundo conozca la otra y que los que viven peor quieran vivir como los que viven mejor, esto se ha conocido siempre como la “gran brecha social”. Pero hoy esa brecha quiere ajustarse al ser más consciente, el ser humano, de lo que significa su gran capital humano. En términos económicos sabemos que todo capital puede invertirse para mejorar la situación existente y eso hace pensar en cómo obtener su máximo rendimiento y si este no puede alcanzarse en su país irá a otro donde tenga mayores posibilidades, a esto se le llama “inmigración” y es lo que está colapsando a muchos países del primer mundo.
Pero la realidad que se les presenta no es tan sencilla como hacer un análisis de su capital humano, ya que un ser humano no es una maquina que puede trabajar sin pedir nada a cambio. Un ser humano tiene sentimientos, familia, cultura, religión, etc., es decir una serie de atributos que al irse de su país los puede perder ¿Están dispuestos a perder su identidad? ¿Estamos dispuestos a perder aquello en lo que hemos creído?
(Autor José Antonio Puig. (charla en Collvert 1ª parte)