Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





domingo, 25 de mayo de 2014

BODAS DE PLATA SACERDOTALES de D. ÁNGEL RAMOS



Querido y admirado Ángel.

¡Muchas felicidades!

Hace 25 años, el Señor, habiéndote elegido como “pescador de hombres” envió su Espíritu que descendió sobre ti, y te consagró como apóstol-mensajero para que dieras a conocer la vida de Jesús.
Con tu sacerdocio, por expreso deseo del Señor, has administrado (por eso eres “ministro”) las cosas de Dios a los hombres. Has ofrecido y llevado los problemas y deseos humanos hasta el mismísimo trono del Altísimo. Como sacerdote no sólo testimonias la presencia y la sacralidad de Dios, sino también haces sacras las cosas (sacrum facere = sacrificio), ofreciéndolas con la entrega de su vida, y con la celebración de los misterios de la Fe, y particularmente con el “Santo Sacrificio” de la Misa.
Eso es lo que has hecho en estos años incansablemente, pero al igual que le ocurrió a Jesús, no siempre habrás sido bien recibido por todos. Pero te decimos, ¡ánimo y adelante!. Sé que eres un gran luchador, valiente, coherente con lo que has de anunciar, por algo el Señor se fijó en ti y te llamó por tu nombre.
Hoy tus fieles, familiares y amigos, con toda la Iglesia, nos alegramos de celebrar tu cuarto de siglo al servicio de tu sacerdocio, y de encontrar en ti a Cristo sacerdote que adora y contempla la Eucaristía, la fuente de tu vida.
Queremos seguir viendo en ti y con mayor fuerza a Cristo Víctima de amor, al ministro de Cristo que transmite solo a Cristo y no a sí mismo y sus ideas personales. Queremos en ti la santidad de Cristo en tu corazón, en lo heroico de tu vida inmolada por tus ovejas (estos que estamos contigo en esta parroquia, estrujándote y sacando de ti el jugo del amor y la amistad), demostrada sobre todo en la celebración santa de la Sagrada Liturgia.
Queremos seguir viéndote de rodillas ante el Santísimo Sacramento en adoración. Queremos seguir viéndote clavado en el confesionario, salvando almas. Queremos seguir viéndote Alegre, Natural, Generoso, Entusiasta, Leal a tu profesión y a tus hermanos parroquiales pues estos adjetivos conforman las iniciales de tu nombre: ANGEL. Pero yo quiero pedirle a la Real Academia Española de la Lengua, una licencia gramatical: la de añadir una H al inicio de tu nombre: HANGEL. Con ello completaría no, mejor dicho, resumiría tu ángel con la “H” de humildad, tu rasgo más hermoso.
Te deseamos, querido Ángel, que la fuerza del Espíritu siga derramando sobre ti cada día, durante los años que el Señor te permita vivir, aliento, impulso, ánimo y valentía suficientes para que continúes siendo fiel al “sí” que diste al Señor el 27 de Mayo de 1.989.
Que María, madre de Dios y madre nuestra interceda por ti en los momentos de turbación y desaliento, para que poniendo tu confianza en el Señor, tu apostolado sea reflejo del anuncio del Reino que nos mostró Jesús.
Con todo cariño, tu familia, feligreses y amigos.

José Antonio Puig Camps  (Parroquia de l Buen Consejo-Valencia)

miércoles, 14 de mayo de 2014

SOCIEDAD DESVINCULADA



Ayer (13 de mayo del 2014) en toda la prensa española se leía la notica de la muerte por asesinato cruel y vengativo de la presidenta de la Diputación de León. Gran parte de los españoles quedaban impresionados por la sangre fría con la que una madre y su hija quitaban la vida de Isabel Carrasco.
A esto, se unió una cobarde chusma antisistema que adueñándose de las redes sociales justificaban, cuando no celebraban, el brutal atentado.
Muchos han sido los columnista de los diarios impresos que han comentado ese linchamiento online de la fallecida y esa exaltación del crimen. Cuestionando ese tipo de libertad de expresión que hace apología del asesinato.
Odio, demagogia, inquina, cobardía y demás calificativos que ponen sobre la mesa la actitud del ser humano ante hechos rechazables que no quiere ver. Vivimos en una sociedad que rechaza la ética y que, incluso, suele ser mirada con cierto desprecio burlón. Se la considera contraproducente, demasiado humana, y se la siente como una amenaza, pues condena la manipulación y la degradación de la persona.
Hechos como este abren los ojos y las mentes a la gente que se despierta, como si hubieran vivido en la inopia, y descubre que todo aquello adorado e idolatrado ya no es tan bueno. Vuelven entonces su mirada a otros, como si aquello que ahora repudian no fuera con ellos, y descubren que no hay otros, que somos todos culpables.
Josep Miró en su libro “La Sociedad Desvinculada” cuestiona abiertamente a la sociedad actual. Su tesis se centra en analizar como vivimos en una sociedad desvinculada, basada en una cultura donde la realización personal y la autenticidad solo se logran mediante la satisfacción del deseo, de su estímulo, que como tal y en la práctica se traduce en la importancia decisiva del dinero y el sexo.
La satisfacción del deseo, impulsado por la subjetividad sin limites, es el híper bien al que todo compromiso personal, religión, tradición o norma de derecho debe supeditarse. En una sociedad desvinculada el vínculo personal, religioso, comunitario o social sólo vincula mientras contribuya a satisfacer “mi” deseo, “mis” preferencias.
Una sociedad donde el bien es “aquello que me gusta” es una sociedad individualista, aprovechada, sin valores y sin miedos. Una sociedad que se emancipa del bien común y solo atiende sus deseos personales. Una sociedad ingobernable, donde el Estado se ve incapaz de atender las necesidades reales de la sociedad, incapaz de mejorar debido a que una gran parte de sus energías se aplican a contener los innumerables conflictos de las preferencias de deseo individual.
Nuestra situación actual es un mal consentido por la sociedad. Así como el bien tiende a comunicarse, el mal consentido, que es la injusticia, tiende a expandir su potencia dañina y a socavar silenciosamente las bases de cualquier sistema político y social por más sólido que parezca.

José Antonio Puig Camps (Doctor Ingeniero y Sociólogo) AGEA Valencia.

domingo, 20 de abril de 2014

LA SOLEDAD PERPETUA



Nos habían explicado que el matrimonio era una imposición burguesa y que la unión conyugal era una forma consentida pero insana de represión sexual donde la libertad soñada, por los corazones libres del mundo unidos, quedaba suprimida, y aquellos que abrazábamos la formalidad burguesa de casarnos se nos veía como raros especímenes de la raza humana doblegados a la moral judeocristiana y a los interés de clase. Según Freud (en “el malestar en la cultura”) solo los seres débiles, se sometieron a tan amplia restricción de su libertad sexual.
Sin embargo, actualmente observamos que los que clamaban por el amor libre hoy lo hacen por “matrimonio para todos”, hasta para los homosexuales, que apenas han salido del armario ya quieren meterlos en nupcias. Pero la sorpresa no termina aquí, ya que los libertarios de antaño, que suspiran ahora por el matrimonio como nueva revolución sexual, también programan el divorcio “exprés” para hacer más rápido y fácil el que ese matrimonio se rompa. Es decir, ya no se contentan con un matrimonio sino que cuantos más matrimonios mejor.
Estos adelantados en las conquistas sociales, que primero tenían como lema “Matrimonio de entrada no” y ahora quieren entrar en el matrimonio a toda costa y cuantas mas veces mejor, plantean, ante su incapacidad natural de concebir hijos, la adopción de niños para “matrimonios homosexuales”. Pero aquí no terminan sus deseos de conquistas sociales, puesto que también quieren mas abortos (sin importar la edad de la madre), mas píldoras del “día después” y mas muertes a través de la eutanasia indiscriminada, y veremos que mas se les ocurre y que mas están dispuestas a dar las “autoridades” de turno.
Todos estos deseos libertarios lo que ponen de manifiesto no es otra cosa que la de reducir el vínculo conyugal, que hace familia, a mera amistad con intimidad física que no genera compromiso y con disponibilidad rápida de disolución. Este reduccionismo del matrimonio, que aminora la pasión afectiva a simple rutina; disuelve y confunde el matrimonio al que ya solo le queda que le pongan el cartel de “soledad perpetua” como lo único verdadero del ser humano.  
José Antonio Puig Camps /Doctor Ingeniero y Sociólogo (Grupo AGEA)