Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





jueves, 22 de enero de 2026

NO POLITIZAR LA DESGRACIA

Un nuevo accidente ferroviario, en Adamuz (Córdoba), azota de nuevo las entrañas de los españoles. El hecho ocurrió el pasado 18 de enero, entorno a las 19,45 horas de la tarde, cuando un tren de Iryo (trayecto Málaga-Madrid) descarrilo invadiendo la vía contigua y chocando (¿?) con otro tren Alvia que circulaba en sentido contrario (trayecto Madrid-Huelva). El incidente nos trae a la memoria otra desgracia acaecida quince meses antes en la Comunidad Valenciana, ambos infortunios han destrozado familias que han perdido seres queridos. Y en ambos casos planea la idea de una gran falta de competitividad, eficiencia y responsabilidad de las instituciones afectadas.

En el caso de Adamuz, la izquierda mediática empieza a ponerse la venda antes de la herida, diciendo: ¡No politicéis la desgracia!, al ser conocedores de que el accidente ferroviario va a salpicar de lleno al Gobierno y a su partido político. Es curiosa esa actitud en un socialismo que ha politizado todo aquello que le ha servido para atacar a su adversario político. Recordemos la politización del caso Prestige, o el atentado de Atocha cuya politización dio un vuelco electoral que se veía imprevisible, o que las muertes de ancianos por Covid solo están en Madrid, o que los responsables de las muertes por la “dana” en la Comunidad Valenciana tienen un solo culpable: el PP. No politicéis dicen quienes ante cualquier desgracia miran primero al signo del Gobierno de turno y luego deciden si ha sido una catástrofe natural o un signo de incompetencia.

Una de las características del sanchismo, a lo largo de su gobierno, ha sido el de privilegiar la ideología a la meritocracia. El esfuerzo, la formación o la experiencia pesan menos que la afinidad ideológica, las redes de poder o la identidad política en determinados ámbitos. Esta es la sensación que anida en la ciudadanía española ante la politización de las instituciones con nombramientos “de partido”, falta de transparencia en procesos de selección pública o en subvenciones, y ayudas o decisiones técnicas de importancia que acaban tomándose por interés ideológico. Este es el panorama de nuestra España, la de un país parasitado donde el mérito para el puesto radica en estar cerca del amo y hacer lo que él te pida. Ese interés partidista es el que el sanchismo ha utilizado en el Ministerio de Transportes poniéndolo en las manos corruptas de Ábalos, luego, en la reprobada Raquel Sánchez, y ahora en el oportunista Oscar Puente, donde a pesar del ciclo boyante de recursos no han sabido frenar este caos.

La meritocracia es esencial en la función pública y una premisa para la neutralidad y la eficacia de las instituciones. Cuando esa lógica se deteriora, se resiente la confianza ciudadana y se debilita la independencia de las instituciones. Dos accidentes mortales en tres días (Adamuz y Cercanías de Cataluña) conforman un balance insoportable que se está traduciendo ya en una percepción de falta de control en la red ferroviaria. En este contexto, el Gobierno parece decidido a repetir el patrón con el que se condujo en la crisis del apagón: no ofrecer respuestas claras y tratar de enmarañar las explicaciones para confeccionar un relato que les permita eludir las responsabilidades.

No politicéis la desgracia… tan solo porque no lo pueden politizar ellos. La tragedia de Adamuz con 45 fallecidos y más de un centenar de heridos ha sido el accidente más grave de Europa desde Angrois (2013). En Grecia un accidente parecido en 2023 derivó en la dimisión inmediata del entonces ministro de Transportes (homólogo de Óscar Puente), ya que era, según dijo, lo mínimo que podía hacer para honrar la memoria de las víctimas. Puente carece de crédito para abordar una crisis de esta magnitud. Hay demasiados antecedentes de este tuitero camorrista que aprovecha cualquier ocasión para denigrar al adversario, como ya sucedió este verano con los incendios donde el ministro se convirtió en pirómano político. 

El tiempo irá pasando, que es el interés inmediato del Ejecutivo para seguir en el poder, y las causas del accidente irán dilatándose, la izquierda mediática saldrá en todos los medios de comunicación insistiendo en que lo sucedido es causa del cambio climático o de un conejo que pasaba por allí, que no se debe politizar la desgracia y que debemos todos ayudar a salir de esta situación. Amén. 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 22-01-2026 


lunes, 5 de enero de 2026

FRAGILIDAD DE NUESTRO SISTEMA POLÍTICO

El sistema político actual debe plantearse, para este nuevo año 2026, la recuperación de las democracias europeas y, de modo particular, la española. El relajamiento político de la UE, la falta de carisma de sus élites y los cuestionamientos de consensos que formaron aquella Europa de posguerra, ha llevado a Europa a su pérdida de hegemonía global frente a EE. UU. y China. Por su parte España se ha deslizado peligrosamente hacia una autocracia electiva proclive a desmantelar las instituciones democráticas al ser un obstáculo para el oportunismo político de permanecer en el poder. Ambas situaciones, están erosionando la confianza ciudadana creando un entorno que obliga a revisar los fundamentos sobre los que debe reposar nuestra convivencia.

>En España, la convivencia debe basarse en la Constitución Española (CE), cuyos valores superiores son la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político, además de reconocer la indisoluble unidad de la Nación española. Es difícil mantener esa convivencia con un Gobierno que altera la CE por la vía de los hechos instaurando, según la teoría de Karl Loewenstein, una Constitución semántica donde existe un desajuste entre el texto constitucional y la realidad política, sirviendo la norma escrita solo para legitimar el poder de los grupos dominantes sin limitarlo realmente, es un disfraz de la legalidad con la inestimable ayuda del interprete constitucional: el Tribunal Constitucional.

Esta alteración de la CE es parte de los malos oficios de un Ejecutivo que para mantenerse en el poder no ha dudado de neutralizar y absorber a los otros poderes. Es la quiebra del Legislativo y del Judicial. El primero, por renunciar a su función integradora al dimitir de lo encomendado por la Constitución en su Art. 66: legislar, aprobar Presupuestos y controlar al Gobierno; el Judicial al estar sometido constantemente a una acusación de dañar y desacreditar al Gobierno (el lawfare), un relato oportuno para descalificar a priori cualquier investigación judicial como una maniobra de parte. Es la quiebra de la propia nación con un Estado que prioriza su interés partidista al interés general, al utilizar la lógica de la rentabilidad electoral que focaliza la ayuda del Estado a la ciudanía que apoya al bloque de investidura, considerando irrelevante al resto. Un ejemplo ha sido la tardanza de las ayudas del Estado para la reconstrucción de las infraestructuras valencianas, por la dana, a pesar de las insistentes llamadas del general Gan Pampols a ministros y órganos de coordinación que no fueron atendidas.

Lo descrito anteriormente es una clara muestra de la fragilidad de nuestro sistema político que obliga a revisarlo sin mayor tardanza en este nuevo año 2026. Primero, garantizando la independencia real y percibida de los órganos constitucionales: El Tribunal Constitucional (TC), la fiscalía general del Estado (FGE), el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y los demás órganos reguladores que por las presiones a las que se ven sometidos dificultan su buen funcionamiento. Segundo, el modelo territorial que, ante la bilateralidad asimétrica o desigualdades que amenaza el principio de igualdad y deteriora la cohesión del Estado, debe establecer un equilibrio entre solidaridad, corresponsabilidad fiscal y suficiencia financiera, así como una revisión de la actual ley electoral que ante la explosión del regionalismo amenaza la unidad de España. Tercero, hay que revisar la calidad de la democracia como cultura cívica: enseñar un conjunto de valores (respeto, solidaridad,), conocimientos (normas, derechos, deberes,) y comportamientos (respeto a los demás), que permitan la participación informada y responsable de los ciudadanos en la vida pública para el bienestar común. 

La fragilidad mostrada por nuestro sistema político debe subsanarse con prontitud, si queremos mantener una democracia liberal ausente de oportunistas políticos que al carecer de dignidad institucional y moral aprovechan la debilidad del sistema para tomar el poder a costa del deterioro de España. Así es, así será, y ojalá no siga es mi deseo para 2026.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado 05-01-2026 Felicidades GNH


lunes, 15 de diciembre de 2025

UN NOBEL PARA LA ESPERANZA

El Comité Noruego ha concedido el Nobel de la Paz a una mujer, María Corina Machado, por su lucha para que la libertad llegue a su país. Su enfrentamiento con el autócrata Nicolás Maduro trasciende las fronteras de Venezuela y es reconocido como uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en Latinoamérica en los últimos tiempos. El contexto histórico de esta distinción es digno de ser recordado, porque ayuda a medir con justicia tanto sus méritos como el acierto en la decisión de la organización nórdica.

Las elecciones en Venezuela (28 julio 2024) fueron un fraude donde el régimen chavista ha sido acusado de falsear los resultados, empleando tácticas como la manipulación del sistema electoral, la inhabilitación de candidatos opositores y el uso de recursos estatales para favorecer al oficialismo. Unas elecciones ganadas por el sucesor de la vetada Machado, Edmundo González, y negadas por el sistema chavista que dio vencedor a Maduro aplicando prácticas fraudulentas incapaces de anular los verdaderos resultados. Prácticas objeto de denuncias, tanto por organismos internacionales como por la sociedad civil venezolana, poniendo en entredicho la legitimidad de los procesos electorales recientes y añadiendo aún más relevancia a la lucha de figuras como María Corina Machado. 

La mezquindad del Gobierno de España se puso de manifiesto desde el momento en que se hizo pública la concesión del Nobel a Machado con su estruendoso silencio. Toda esa izquierda española ha mostrado su silencio o sus descalificaciones, posiblemente por sus hipotecas mezquinas con el régimen chavista, a una mujer valiente que ha hecho frente a una forma de gobierno basado en la división, el miedo, el odio y el exilio, de todo aquel que no pensara como él. Una mujer que recibió el premio interpelándonos: “De España heredamos una lengua, una fe y una cultura”. Tampoco hubo una felicitación oficial de nuestro Gobierno a María Corina tras la emocionante ceremonia protagonizada por su hija en Oslo, ni un reconocimiento a su peligrosa odisea a través del mar para viajar a Europa.

Pero a Machado no le ha pasado por alto esta descalificación del Gobierno de Pedro Sánchez, en una entrevista realizada en Oslo lo criticó duramente por su falta de apoyo y liderazgo ante la crisis en Venezuela, afirmando que “la historia juzgará lo que ha faltado”, en contraste con otros gobiernos europeos que si han actuado activamente y denunciado una “evidente carencia” de respaldo del Ejecutivo español en la defensa de la democracia venezolana. Que ocasión perdida por Pedro Sánchez al no haber asumido un rol protagónico en la defensa de Venezuela, ante la interpelación que María Corina hizo de España como cuna de su lengua, fe y cultura.  No ha entendido que lo que se celebraba no era solo un premio a una persona, sino un reconocimiento a una genealogía democrática en la que España está llamada a tener un papel de referencia.

María Corina ante la represión chavista no llegó a tiempo a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz, pero la representó muy dignamente su hija Ana Corina Sosa, que leyó el discurso escrito por su madre. El presidente del Comité Noruego del Nobel, Jorgen Watne Frydnes, de pie y ante un auditorio de mil personas pronunció un discurso certero sobre la tragedia venezolana: “El presente de Venezuela es uno solo y es horroroso”. Un presente, donde algunos solo han querido ver una lucha contra el imperialismo o cualquier otra razón que les protegiera de sus intereses particulares. Tanto José L Rodríguez Zapatero, como Juan Carlos Monedero, u otros, agasajados por el dictador Maduro, certificaron la limpieza y transparencia de un régimen plagado de torturas, desapariciones forzadas y desmantelamiento democrático. Pero a pesar del sufrimiento y sus horrores, los venezolanos no han renunciado a la posibilidad de volver a la democracia. El Nobel a María Corina Machado les ha dado esa esperanza a ellos, y al resto del mundo democrático.


José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo) Publicado 15-12-2025