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MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





lunes, 14 de octubre de 2024

PRESIDENTE, USTED NO ES DECENTE

 

En la campaña electoral de las elecciones generales de España de 2015 se hizo un único debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Una discusión donde el líder socialista, excesivamente agresivo, sacó a relucir la corrupción (caso Bárcenas) y le espetó: “Tenia usted que haber dimitido hace dos años. Si usted sigue siendo presidente, el coste para nuestra democracia será enorme. El presidente tiene que ser una persona decente y usted no lo es”. Rajoy, visiblemente enojado le dijo: “Yo soy un político honrado. Usted es joven y va a perder estas elecciones, pero de eso se puede recuperar uno. De lo que no se puede recuperar es de la afirmación ruin, mezquina y miserable que ha hecho usted aquí. Si tiene usted algo contra mí, lléveme a un juzgado”. Efectivamente Pedro Sánchez perdió las duodécimas elecciones y también las decimoterceras desde la transición a la democracia y las segundas con Felipe VI como rey, y la afirmación de Rajoy al aspirante siguen vigentes en la actualidad.

Hasta la fecha Pedro Sánchez no ha sido capaz de ganar elección alguna. Pero su sagaz maniqueísmo le llevó a la presidencia del Gobierno a través de una moción de censura el 1 de junio de 2018, apoyada en la sentencia del cuestionado juez De Prada. En ese año, Ábalos inicio su discurso al comenzar la moción de censura a propuesta del PSOE contra Mariano Rajoy estimulada por aquella sentencia del caso Gürtel. Su discurso fue tajante contra la corrupción: “La decencia debe ser algo esencial”. Un Ábalos que ahora se encuentra salpicado por la corrupción defendía la ejemplaridad. Su jefe también entraba en ese trapo con frases grandilocuentes: “Esta moción de censura, señorías, es consecuencia –y aquí se ha dicho por parte del diputado Ábalos-, es consecuencia de hechos gravísimos -insisto, hechos gravísimos- que de forma reiterada en el tiempo han ido sacudiendo a la opinión pública a golpe de imágenes que provocan bochorno, incredulidad e indignación”

Hechos gravísimos son los descritos por la Guardia Civil (UCO) a la vista del resultado inicial de su investigación sobre el llamado caso Koldo, que describen una corrupción a gran escala en el que señala y afecta, de una manera u otra, a Pedro Sánchez. Nadie sería capaz de hacer lo allí relatado sin su consentimiento. Vemos, en uno de los wasaps entre Ábalos y Sánchez, que cuando el primero informa a su jefe de la llegada de Delcy Rodríguez al aeropuerto de Barajas le responde: “bien”. Es su venia, al desembarco de ciento cuatro maletas y su entrada en España, estando prohibida por la UE. Dice Sánchez que lo ignoraba, pero al enterarse deberia haber actuado como su homologo Willy Brandt del SPD, que en 1974 tardó dos horas en dimitir de canciller, al enterarse que su secretario y mano derecha Günter Guillaume le había engañado al ser un espía de los servicios secretos de Alemania Oriental. Para dimitir se debe tener madera de líder y Sánchez carece de gentileza y honradez para serlo. Abandonemos toda esperanza de ello, también de que sus socios le abandonen, que es tanto lo que ERC, Bildu, Junts, Sumar y el PNV quieren seguir arrancándole a Sánchez que el desgaste por apoyarle no es comparable a lo que perderían si sale del Gobierno.

Sin embargo, el sanchismo está en pánico. No es para menos con la trama descubierta en la investigación de la UCO que compromete al Ejecutivo y al partido. Un informe con amplias ramificaciones que tocan a varios ministros, a la presidenta del Congreso, a un exdirector de la Guardia Civil que dio el chivatazo a Koldo de la investigación, socios de Aldama (cabecilla de la trama) que han revelado que llevaron “90.000 € en bolsas a la sede del PSOE”, licencias para operaciones, chalet, amantes, etc. Con este panorama es poco creíble mantener que dicha trama corrupta solo tenga como vértice a Ábalos. Sin embargo, la consigna de la Moncloa es de “cero preocupaciones”. Su confianza está en rebajar este suflé con el silencio de los implicados. Aunque son muchos los que piensan que el problema no es lo ya publicado sino lo que puede publicarse mañana.

Una PSOE que va de la “O” de obrero a la “O” de omertá, ¿Podrá callar Víctor Aldama, factor común de todos los escándalos, que vendió las mascarillas, acompañó a Delcy, Ábalos y Koldo en el desembarque de maletas y que ya está en la cárcel? El fango de la moción de censura y su trama corrupta permite decirle a Pedro Sánchez que un presidente tiene que ser una persona decente y usted no lo es. Su legado será un coste enorme para la democracia en España, atrapada en corrupción, mentiras y amistades peligrosas.

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 14-10-2024.


sábado, 5 de octubre de 2024

EL IMPACTO DEL ALGORITMO EN NUESTRAS VIDAS

 

La ministra española de Trabajo y Economía Social, Yolanda Diaz, firmó con la secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Julie Su, el pasado febrero una declaración sobre transparencia algorítmica en el mundo del trabajo para combatir el “sesgo algorítmico”. Este hecho me llamó la atención en su día, y releyendo la noticia me doy cuenta de que una de sus afirmaciones, por una vez y sin que sirve de precedente, era ajustada a la realidad: “Los algoritmos y las formulas matemáticas no son libres”. Efectivamente los algoritmos como conjunto ordenado y finito de operaciones que permiten encontrar la solución de un problema no son libres sino esclavos del diseño humano. Un diseño que condiciona nuestras vidas teniendo en cuenta que los algoritmos están presentes en la mayoría de las acciones que una persona desarrolla diariamente en el trabajo y en nuestro ocio. Según un informe de Electronics Hub el tiempo que diariamente dedicamos fuera del trabajo al uso de ordenadores y móviles es de 6 horas y 37 minutos, es decir un 40% del tiempo que estamos despiertos.

El sesgo algorítmico se refiere a los errores sistémicos (propio del diseño hecho por humanos) que dan lugar a resultados injustos debido a datos de entrada sesgados o limitados, algoritmos parciales o prácticas excluyentes durante el desarrollo del programa. Este sesgo tiene una gran importancia en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA), ya que esta interviene cada vez más en ámbitos importantes como la sanidad, las finanzas y la justicia penal, donde las decisiones sesgadas pueden tener efectos perjudiciales o desastrosos. Como ejemplo, tenemos el siguiente caso: Amazon construyó en su día un sistema de IA para automatizar su proceso de contratación. El algoritmo se entrenó con los currículos enviados a la empresa durante diez años, que procedían predominantemente de varones. En consecuencia, el sistema empezó a favorecer a los candidatos varones en detrimento de las mujeres, demostrando un claro sesgo. Este sería un vivo ejemplo de algoritmo de contratación sesgado. Para evitar estos sesgos se debe estar muy atento al desarrollo de los algoritmos utilizándose datos diversos y representativos con una clara documentación sobre la toma de decisiones, es decir transparencia algorítmica en todos los sectores donde se utilice.

Tan pronto como los algoritmos se han extendido para organizar la sociedad, la política, las instituciones y el comportamiento, los sociólogos han empezado a preocuparse con las maneras en que los resultados no previstos y la manipulación de datos impactan en las sociedades humanas. Así hemos observado como los sesgos algorítmicos han afectado a los resultados de las elecciones o a difundir bulos y mentiras. La publicación “La campaña rusa que investiga el FBI ataca al Rey y al Partido Popular” del periódico ABC (30-09-24), muestra como la empresa Agencia de Diseño Social con sede en Moscú está dedicada a campañas masivas de bulos y mentiras al servicio del Kremlin que a través de internet publica mensajes que dañen las instituciones de cuatro países de la Unión Europea: Alemania, Francia, Italia y España. La empresa rusa manejaba informes donde aparecía el bajo nivel de conciencia que existe en la opinión pública española sobre el problema que plantea la penetración rusa en redes y medios de comunicación. Esta empresa esta investigada y sancionada este año en Estados Unidos.

La pregunta que nos hacemos es que ocurriría si estos errores sistémicos no son producto humano sino de la máquina. Una cuestión ya planteada después de la publicación “Maquinaria e Inteligencia Informática” (Alan Turing, 1950) por la revista Mind bajo el título: ¿Pueden pensar las máquinas? Dado que los algoritmos de IA son un conjunto de reglas y procesos diseñados para permitir que una máquina pueda aprender y tomar decisiones por sí misma sin la intervención humana, resulta pertinente que se dé respuesta a esa pregunta. El hecho de que el campo de la informática esté tan avanzado que crea sistemas que pueden realizar tareas que identifican nuestros sentimientos, motivaciones y disposiciones, suscita el debate en torno a la ética, privacidad y la legalidad de la intromisión en nuestras vidas. Una injerencia que será más intensa con la convergencia de la IA con las tecnologías emergentes. Si IA Superinteligente superara la inteligencia humana, ¿seremos capaces de utilizar u orientar los algoritmos para crear un mundo más justo y equitativo? ¿o nos esclavizarán los algoritmos, manipulando nuestras opiniones y limitando nuestras experiencias? 

 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 5-10-2024.

martes, 24 de septiembre de 2024

POLARIZACIÓN AFECTIVA

 

Después del “Fin de la historia y el último hombre” (Francis Fukuyama de 1992), que muchos expertos predecían posterior a la caída del Muro de Berlín en 1989, el fin del comunismo y la victoria del liberalismo democrático, se pensó que el mundo sería una gran democracia feliz y prospera. Sin embargo, fue una vaga ilusión que el tiempo ha demostrado. Por desgracia, el mundo está viviendo una fuerte crisis de democracia, solo tenemos que observar la cantidad de países cayendo en fuertes autoritarismos de sus gobiernos que pone de manifiesto que esa forma de gobierno está en retroceso. En las últimas décadas está apareciendo una señal de alarma que marca un peligro que enfrentan varias democracias del s. XXI: la polarización política. Iván Schuliaquer y Gabriel Vommaro en: “Introducción: La polarización política, …” nos muestran que es un fenómeno cada vez más marcado en algunos países del mundo. El término polarización fue elegido palabra del año por la Fundéu en 2023 por su gran presencia en los medios de comunicación. La utilización de lenguaje polarizante usa expresiones y términos que tienden a dividir a la sociedad.

Entre los efectos perjudiciales de la polarización política, tenemos el concepto de “polarización afectiva” una forma de polarización política en la que predominan actitudes de favoritismo por el propio grupo y desprecio hacia el grupo rival. Un nuevo escenario que aparece ante la fuerte tensión entre grupos políticos rivales en varias democracias modernas. La tensión, como estado de oposición u hostilidad latente entre personas o grupos humanos, es utilizada en interés propio por algunos políticos. Una situación que describió Zapatero en la entrevista con Iñaki Gabilondo que, finalizada, se le oyó decir: “Yo creo que lo que nos conviene es que haya tensión”, y el presentador dijo “si, si”. La creciente polarización en España sería pues un fenómeno no tan nuevo, sino que se inició durante los gobiernos de José Luis Rodríguez, que durante su mandato puso en marcha una actuación radical para subvertir el orden surgido de la transición basado en un cambio de régimen. Algunos analistas describieron ese periodo como “los años de la crispación”.

Una crispación que, en los últimos seis años, ha marcado la política española con un creciente frentismo de trinchera que se hace más profundo con cada discurso y decisión gubernamental. Pedro Sánchez ha sabido recoger el testigo de su predecesor socialista haciendo de la polarización no solo una herramienta, sino un arte. Una habilidad, para convertir a gran parte de la ciudadanía en hinchas con comportamientos violentos y agresivos. En militantes de su causa, en los “buenos” frente a los “malos del fango”. Una segmentación que produce hondos efectos en la sociedad, al organizar el modo que esta se relaciona con el debate político. Y la verdad es que le está funcionado. Es la razón de que un 30% de la población le siga votando. El Psoe sabe seducir a determinados colectivos, eso sí, con dinero y sufrimiento de todos los españoles: más empleados públicos que nunca, más asesores y cargos del gobierno, absolución de los Ere, amnistía, condonación de deuda, financiación singular, etc. Y, un puzle de polémicos pactos ayudados por la mayoría de las Instituciones del Estado.  

Según Esade, la polarización afectiva tiene efectos adversos para el buen funcionamiento de nuestras democracias. Desarticula la colaboración ciudadana, crea desconfianza hacia las instituciones, deslegitima a los gobiernos, crece la suspicacia y el rechazo entre adversarios políticos, e induce al bloqueo de las instituciones y al mal gobierno. Es visible que, en España, hoy estamos más polarizados en términos afectivos que hace dos décadas. Lo cual, está claramente condicionado por las estrategias de los partidos. No es un atributo inmutable de la sociedad, sino que es algo moldeable, especialmente desde los discursos de las élites partidistas. Unos discursos tan hábiles con la mentira que han pasado a otra dimensión, el engaño, para dar a la mentira apariencia de verdad. Y eso no va a cambiar. Para un tercio de la población está bien visto todo lo que hace este gobierno, incluso la incoherencia de Sánchez que apela a los principios para denunciar la masacre de Gaza y reconocer el Estado palestino y que, en cambio, invoque la política diplomática para no romper con Maduro, cambiar la posición en el Sahara o callar la represión en China. Una falta de brújula gubernamental que debiera ser preocupante para todos los españoles.

 

José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Publicado el 24-09-2024.