El viaje Apostólico de Su Santidad el Papa León XIV a España se desarrolla del 6 al 12 de junio de 2026. Un viaje para encontrarse con los fieles españoles en Madrid, Barcelona y Canarias, bajo el lema “Alzad la mirada”. El momento elegido para este viaje encuentra una España desmoralizada que cada día despierta con un horizonte deprimente, donde ha desaparecido la dimensión ética de la política como conjunto de principios, valores y normas morales que deberían guiar la acción del Estado y la conducta de los servidores públicos. Pero providencialmente, esta visita permitirá al ciudadano desconectar de esa España y alzar la mirada para volver a sentir el calor de Dios que nos ama y que nos recordara que no estamos solos. El Papa pretende devolver la esperanza a un pueblo que la está perdiendo y descubrir que toda mirada que se eleva responde a la de un Dios que nos miró primero.
El lema elegido nos invita a ignorar lo que nos tiene encerrado en el día a día, lo que nos aparta de nuestro interior, para dirigir nuestra mirada a Dios, su mensaje y esperanza. La frase está vinculada al Evangelio de Juan (Jn 4,35), cuando Jesús se dirige a sus discípulos animándolos a levantar los ojos y mirar los campos que le rodean. Jesús con esa frase va más allá del sentido físico de mirar arriba, ya que rompe con la idea de esperar o postergar la misión encomendada. Anima a los creyentes a abrir los ojos, ver las oportunidades que los rodean y actuar inmediatamente ya que el tiempo para la evangelización es ahora. Los mensajes de León XIV nos incita a abrir nuestro campo visual.
Por eso, no solo quiere hablar al creyente individual, sino a una sociedad entera. Aconseja mirar más allá de lo político, del cambio social o de la división que domina mayormente la conversación ciudadana. La expresión evangélica “alzad la mirada” es una invitación a elevar la perspectiva espiritual y vital. No dejarnos vencer por el desaliento, por la polarización como fin o por una tecnología que determine nuestro futuro. Su encíclica “Magnifica humanitas”, publicada unos días antes de esta visita, se presenta como la gran voz moral del escenario internacional y constituye uno de los acontecimientos intelectuales y éticos más relevantes de los últimos años.
León XIV parece que ha querido ampliar el legado de León XIII que con su encíclica “Rerum novarum” inspiró la filosofía del Concilio Vaticano II inaugurando la conciencia social de la Iglesia. Un texto que sentó las bases del humanismo cristiano como respuesta a la Revolución Industrial y al conflicto entre capitalismo y marxismo. Si otras encíclicas han puesto de manifiesto esta disyuntiva, el actual Papa nos alumbra el futuro de la inteligencia artificial (IA) en un mundo tensionado por el populismo y las continuas transformaciones en las alianzas geopolíticas. La revolución de la IA aparece con un rostro velado, tras el poder privado con intereses egoístas y no comunes. Es una renovación absoluta de la Doctrina Social de la Iglesia que da respuesta tanto a las amenazas de la fuerza tecnológica anónima como a las posiciones políticas que nos apartan del centro.
Se podía pensar que la visita de Pastor de la Iglesia Católica a una España desmoralizada y desmotivada por tantos casos de corrupción y tropelías no permitiría ilusionar a los jóvenes para que valoren la verdad y se comprometan por el bien común cuando tienen a la vista tan pocos ejemplos. Sin embargo, la imagen de medio millón de jóvenes guardando silencio durante la vigilia en Madrid ha constituido uno de los acontecimientos más llamativos de los últimos años. El Pontífice ha logrado captar la atención de miles y miles de personas frecuentemente descritas como indiferente ante lo religioso.
En la misa multitudinaria oficiada en la Plaza de Cibeles, el Papa ha animado a los feligreses a salir del “egoísmo, la indiferencia y de una fe cómoda y privada” para comprometerse con el bien común. “Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano”. Su homilía en la solemnidad del Corpus Christi reivindicó la tradición religiosa española no como una reliquia del pasado, sino como una fuente capaz de inspirar solidaridad, responsabilidad y compromiso con el bien común. Alzad la mirada para distinguir esa fuente de agua viva que representa una fe dinámica y activa, en contraposición a las aguas estancadas que representa una religión muerta o rutinaria. Una fe católica que ha desbordado en Madrid las previsiones más optimistas. Buen viaje Su Santidad.
José Antonio Puig Camps (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)