Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





sábado, 10 de febrero de 2018

VERDADES O MENTIRAS



Buceando en ciertas noticias que marcan la vida de nuestras sociedades he encontrado tres situaciones que ponen en tela de juicio lo que como verdad se nos ha vendido. No pretendo desacreditar a nadie sino poner negro sobre blanco otras posturas que encienden en nuestras mentes el posible engaño de la verdad contada, o de la mentira encubierta. Verdades o mentiras que están o han condicionado la vida de las personas. Empezaremos con la última caída bursátil de hace unos días, seguiremos con el calentamiento global y finalizaré con el desafío catalán. Muchos de ustedes podrán reflexionar y decir que hay muchos más –y es cierto- pero el espacio que requiere un artículo como este impide ser más prolijo. En definitiva somos como las hojas movidas por el viento de los intereses, que agita la brisa al árbol de la existencia.
A los neoliberales les encanta referirse a eso que llaman "capitalismo popular" la idea de que la gente corriente puede invertir en bolsa, tener valores, ser propietaria, accionista, beneficiarse del capitalismo, en definitiva...La realidad es que "capitalismo" y "popular" son términos antitéticos por más que muy a menudo se pretenda que vayan juntos. Al fin y al cabo todo esto trata de que el capitalismo, un sistema que está diseñado para que unos pocos se hagan ricos a costa de la mayoría, no sea contestado y, por el contrario, sea refrendado cada vez que pasamos por las urnas. La caída de las bolsas, de hace unos días, es un ejemplo de ello. Wall Street cerró un lunes negro, como no se recordaba desde los peores momentos de la crisis financiera. El índice Dow Jones cerró dejándose un 4,6%, el Nasdaq perdió los 7.000 puntos, el S&P 500 se dejó más de un 4%, y  el Ibex 35 ha perdido un 2,53% quedando en 9.810 enteros, su nivel más bajo desde marzo. En un día se esfumaron todas las ganancias del año. Pero no fue el “capitalismo popular” quién provocó esas caídas, sino el capitalismo monopolistas que con sus gurús bursátiles manejan sus “stop loss” (aletas de ventas masivas ante ciertas situaciones que ellos conocen) y en cuestión de horas vacían los ahorros de millones de pequeños accionistas. Gurús como George Soros que en 1992 logró doblegar al Banco de Inglaterra, tumbar la libra esterlina y embolsarse cerca de mil millones de dólares directamente en su bolsillo y todo en tan sólo 24 horas.
Otro acontecimiento que ha desconcertado a la población mundial ha sido la especulación constante sobre el calentamiento global. Cuando uno ve el documental “La gran estafa del calentamiento global”, producido y emitido por el Canal 4 en Gran Bretaña en 2007 y apoyado por decenas de científicos, economistas, políticos e incluso por el cofundador de Greenpeace Patrick Moore, se queda con cara de idiota ¿Por qué una mentira repetida se ha transformado en verdad irrefutable? ¿Cuál es la realidad de este acontecimiento? Remontémonos  a la Europa de finales de los 80, con la caída del Muro de Berlín y la época de Margaret Thatcher. La “dama de hierro” estaba muy preocupada por la energía, en plena crisis del petróleo y del carbón, y quiso buscar otra alternativa y la encontró en la energía nuclear. Para justificarla, Thatcher explicó al mundo que no debía producirse CO2, y el descubrimiento del agujero de la capa de ozono hizo el resto. Posteriormente, la oleada de anticapitalistas llevó, según explica el cofundador de Greenpeace, a la organización a pronunciar mensajes cada vez más radicales, para mantenerse siempre como una ONG antisistema y seguir beneficiándose de la situación.
Si seguimos rebuscando en el acontecer de cada día, tenemos ante nuestros ojos otro suceso cuya realidad está muy alejada de la verdad. Me refiero al llamado “desafío catalán”. El desafío catalán ha puesto en evidencia el profundo retraso que tiene España en medios dedicados a comprobar las verdades, medias verdades y falsedades de los políticos. Según el registro de Duke Reporters Lab, a mediados de junio había en el mundo 114 organizaciones dedicadas a la nobilísima tarea de comprobar la verdad y denunciar la mentira en 47 países. Pocas, pero -gracias a Trump y al Brexit- un 159% más que hace tres años. La pionera Politifact, una de las principales de EEUU, comprobó 313 declaraciones de Trump en la campaña de 2016 y demostró que mintió en más de la mitad. Los independentistas catalanes desinforman, mienten y retuercen la realidad tanto o más que Trump y los abanderados del Brexit (otra gran estafa), pero ¿qué medio español hace un seguimiento riguroso cada día para denunciarlo y rebatirlo? ¿A qué esperan para organizar en cada redacción las personas o equipos necesarios para hacerlo? En vez de poner en evidencia las mentiras, casi todos los medios, incluida RTVE, siguen abriendo sus micrófonos y páginas a los independentistas para que pregonen su evangelio. Este vacío de buscar la realidad de los acontecimientos se está paliando con el trabajo de algunos buenos redactores y el esfuerzo de algunos partidos como el Popular (PP) y Ciudadanos (Cs). María Peral en El Español y otros en el resto de la prensa denunciaron cómo el ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, acababa de inventarse que el Tribunal Supremo hubiese suspendido la decisión del Consejo de Ministros de controlar los pagos del Gobierno catalán. Una mentira más de las muchas que el independentismo sigue machacando a la sociedad sin tener el contrapeso de los medios en comprobar la verdad, en conocer la realidad de los acontecimientos.

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 10-02-2018

domingo, 21 de enero de 2018

TRAJE NUEVO DEL PRESIDENTE



Hace muchos años vivía un rey que era comedido en todo excepto en una cosa: se preocupaba mucho por su vestuario. Un día oyó a Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. La prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo, por supuesto, no había prenda alguna. El emperador, sintiéndose algo nervioso acerca de si él mismo sería capaz de ver la prenda o no, envió primero a dos de sus hombres de confianza a verla. Evidentemente, ninguno de los dos admitieron que eran incapaces de ver la prenda y comenzaron a alabar a la misma. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobar cuán estúpido era su vecino. El rey fue vestido con la inexistente prenda, por los picaros sastres, y salió con ella a un desfile, sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla. Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje, temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo: ¡Pero si va desnudo!
Este cuento de Hans Christian Andersen publicado en 1837, “Traje nuevo del emperador”, sirve de referencia de lo que está ocurriendo en nuestra querida y nunca olvidada Cataluña. Los independentistas siguen con su fabulación de investidura de un presidente que como el emperador del cuento va desnudo -sin amparo legal- y nadie quiere decirlo por miedo a ser tachados de locos. Pero paradójicamente es, ese delirio, lo que les encaja en lo que no quieren ser, unos chiflados. Unos alienados, como lo demuestran los dos principales partidos independentistas de Cataluña -Juntos por Cataluña e Izquierda Republicana de Cataluña-, manteniendo su desafío con el anunciado acuerdo para investir como presidente regional a Carles Puigdemont, que pretende asumir a distancia desde Bélgica la citada representación. Una postura inasumible, ilegal y absolutamente perjudicial para los intereses de todos. Una situación en la que una amplia (y usualmente sin poder) mayoría de independentistas deciden de común acuerdo compartir una ignorancia colectiva de un hecho obvio, aun cuando individualmente reconozcan lo absurdo de la situación. Dos partidos que, como Guido y Luigi, quieren hacerle un traje al presidente con la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz para su cargo.
Este cuento insiste en las limitaciones inherentes a la percepción humana de la realidad. Una disposición que pone de manifiesto la relatividad de la condición humana. La opacidad o la naturaleza inexpresable de la verdad, el comportamiento de las personas que votan a unos partidos que les mantienen en una nube de mentiras. Un pueblo que observando la desnudez de sus planteamientos siguen viendo, defendiendo y, lo que es peor, participando en la ruina de un gran pueblo. El cuento invita por lo tanto a la reflexión sobre estas limitaciones que el odio, el rencor y la tozudez le mantienen ciegos ante una realidad manifiesta, y nos demuestra que nunca debemos llevarnos por criterios ajenos, sino decir la verdad siempre y pensar por nuestra propia cabeza.
Sin embargo, la falta de honradez para reconocer sus limitaciones los lleva a un sin pensar, a un vivir ajeno a la realidad que los rodea. Prefieren como los enajenados vivir con la mentira a afrontar la verdad. Un existir en la post verdad, en continuos prejuicios que carecen de fundamentos verificables, pero aun así se prefiere a la verdad probada por hechos objetivos. Cuando el prejuicio es más importante que el juicio, cuando el convencionalismo es tan importante para ti que no estás dispuesto a ponerlos en cuestión por el dato, la verdad, la evidencia o el hecho, eres capaz de asumir que, por ejemplo, la postura del soberanismo catalán es cierto, más aun, no necesita de explicaciones. Es una manera de evitar el coste psicológico, emocional e intelectual de cambiar. La gente busca certezas fáciles y rápidas aunque sean mentiras.
Como en el cuento de Andersen, el “President” quiere ser investido con la inexistente dignidad, por lo picaros soberanistas, y saldrá, de nuevo, a decir que es el nuevo ocupante del regio y lujoso refugio en Bélgica –nueva sede del parlamento catalán-, sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder ver lo que el resto del mundo veía. Su entorno, esa parte del pueblo catalán que sigue con su locura independentista, alabará su nueva investidura, temerosos de que el resto de vecinos catalanes se den cuenta de que nadie es capaz de aceptarlo. Y como en el cuento tendrá que salir un niño y decirles: ¡Pero si va desnudo!

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 21-01-2018

martes, 2 de enero de 2018

EN BUSCA DE LA VERDAD



Hace casi dos mil años, la Verdad fue sometida a juicio y juzgada por la gente que era adicta a las mentiras. De hecho, la Verdad enfrentó seis juicios en menos de un día completo, tres de los cuales fueron religiosos, y tres fueron legales. Al final, pocas personas implicadas en esos acontecimientos podían responder a la pregunta, "¿Qué es la verdad?". La verdad no es simplemente lo que funciona. La verdad no es lo que hace sentir bien a la gente. La verdad no es lo coherente o comprensible. La verdad no es lo que la mayoría dice que es la verdad. Aquellos que siguen la filosofía del escepticismo simplemente dudan de toda verdad. Los discípulos del postmodernismo no afirman ninguna verdad, en particular su patrón Frederick Nietzsche la define como ilusiones y en su obra filosófica “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral” muestra que al hombre no le importa lo más mínimo la verdad, le es indiferente. Y una cosmovisión popular manifestará que todas las afirmaciones de la verdad son igualmente válidas. La palabra “verdad”, en hebreo (emeth), significa "firmeza," "constancia," y "duración”. Tal tesis implica una sustancia eterna y algo en que se puede confiar.
Vivimos en un mundo escéptico, sin credo y sin confianza. Un mundo que solo cree lo que ve y, muchas veces, ni eso. Somos una sociedad tan incrédula que no somos capaces de creer en nosotros mismos. Solo queremos vivir sin problemas, deseamos que nadie nos cree dificultades y nos sentimos cómodos en la tibieza. La tibieza es principalmente una actitud de la voluntad, una decisión consciente, un estado admitido a sabiendas. Seres adormecidos que nunca han pensado en tomar una decisión respecto de su voluntad. Estos tibios están siempre alejándose de la verdad, en realidad poco les importa pues viven siempre apartados de todo aquello que les pueda incomodar, y la verdad incómoda. Esta forma de vivir acomodaticia me recuerda a la fábula del “síndrome de la rana hervida”, del escritor suizo Olivier Clerc. Si colocamos una rana en agua hirviendo, el animal inmediatamente da un salto y sale del agua. Pero si colocamos la rana en agua tibia y vamos aumentando lentamente la temperatura hasta que hierva, la rana no salta. Se queda allí sentada y muere. Cuando nos adaptamos a llevar una vida de bienestar, alejada de afectos, ternura o amor, estamos en realidad apartando toda espiritualidad de nuestro ser, estamos aceptando vivir –como la rana- en agua tibia, que al ir subiendo de temperatura nos irá alejándonos de la posibilidad de huir. Es en realidad una incapacidad para cambiar nuestro estado de reposo y escapar de la angustia que nos rodea.
La tibieza nos quita toda fortaleza, una virtud que nos llama a tener la valentía de enfrentarnos a las verdades que nos rodean y que somos incapaces de ver. La fortaleza implica decisión, conocimiento y confianza, disposiciones para afrontar los peligros y las adversidades por una causa justa. Implica resistencia, paciencia, humildad y acción. Es importante que vayamos conquistando ese valor que nos ayude a salir de la tibieza y manifestarnos con la verdad. Hay un nivel de verdad, vitalmente importante para los seres humanos, que se encuentra más allá del mundo natural demostrable y explicable. En realidad esta verdad es a menudo más importante y esencial para los seres humanos porque es una verdad eterna, inmutable, que no queda nunca a merced de las diferentes teorías históricas y del capricho de los científicos. Esta verdad es nuestro alimento espiritual, para fortalecer nuestra existencia. Una fortaleza espiritual que es reserva de fuerza moral que permite perseverar en la acción aun cuando todo parezca perdido, que es reserva de valentía que cada uno tiene dentro de su corazón.
Hemos creado un mundo material, funcional, práctico, científico. Un mundo lleno de agua tibia, alejado del “porqué” de las cosas. Un planeta con grandes inventos que, siendo importantes, no han alterado “quiénes” somos como seres humanos, no nos han descubierto la verdad de nuestro ser, ni de la razón de nuestra existencia. Inventos que nos han facilitado la vida de tal manera que nos hacen perder el camino para salir de nuestra tibieza. Un camino que no encontramos al buscarlo fuera de nosotros, para hallarlo necesitamos apartarnos del mundo ruidoso y frenético que nos aleja de nuestro interior y comprender por qué estamos aquí. Es la travesía que nos lleva al palacio de la sabiduría, al encuentro con la Verdad, y que está dentro de cada uno de nosotros. Necesitamos el silencio para que Dios entre en nuestros corazones y nos muestre el camino de la verdadera belleza.
Durante los seis juicios de Jesús, el contraste entre la verdad (justicia) y las mentiras (injusticia) fue inconfundible. Ahí estaba Jesús, la Verdad, siendo juzgado por aquellos cuyas acciones, estaba bañadas en mentiras. Pilato y los líderes judíos pensaron que estaban juzgando a Cristo, cuando, en realidad, ellos eran los que estaban siendo juzgados. La verdad es totalmente inalterable, no está regida ni por el espacio ni por el tiempo. Las ilusiones son alterables y la percepción de las cosas cambiante. Ni ilusiones, ni percepciones sirven para encontrar la verdad. Es la fe el puente tendido en el tiempo para conocer la verdad, para conectarnos con el más allá, para ponernos en presencia de Dios. Es la fe lo que nos permite apartarnos de la tibieza de este mundo y darnos la guía para encontrar la Verdad. 

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 02-01-2018