Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





lunes, 26 de junio de 2017

LA AMISTAD



El Día Internacional de la Amistad fue designado, desde el año 2011, el día 30 de julio por la Asamblea General de las Naciones Unidas para rendirle homenaje a este tipo de afecto fundamental para la humanidad. La amistad puede resultar un estado sublime durante la niñez, que se convierte en un vínculo inquebrantable que nadie podría romper, una unión eterna y casi perfecta de todos los que forman parte de esa confraternidad. En la inocencia infantil no cabe el hecho de la traición y, de producirse, nunca alcanza la convulsión que se produce cuando se es adulto, ya que la deslealtad de un niño no puede ser nunca, por su propia naturaleza, conflictiva o hiriente, más bien un juego mal comprendido donde no acostumbra a existir malicia consciente de dañar al amigo.
Durante los primeros años de nuestra existencia, el ser humano es incapaz de valerse por sí mismo, necesita protección, atención y cariño para no perecer en un mundo adverso a su indefensión. Vamos creciendo envueltos en una seguridad que nos va inculcando una idea de la vida irreal. Una vida que nos hace egoístas al ir construyendo nuestro mundo al margen de los demás, sin obligaciones y sin necesidad de dar explicación de nada y por nada. Si algo no nos gusta lo dejamos y si lo queremos utilizamos cualquier artimaña, ante nuestros padres, para conseguirlo. Pensamos que todo nos pertenece y que todo gira alrededor nuestro. Somos independientes hasta que los años nos van aleccionando, nos van situando en el medio en el que se entra con la primera adolescencia. Vamos despojándonos de aquello que nos hacía más fuertes: la independencia, la inocencia; y aquella emancipación subjetiva se va transformando, poco a poco, en múltiples ataduras a las que nos vamos aferrando con el paso de los años. Nos adentramos en el laberinto de la vida.
Una excesiva protección en la adolescencia hace al individuo presa fácil de abusos por parte de los pares que nos rodean y, con ello, vamos conociendo a gente que nos acompaña en nuestra soledad. Una soledad no deseada que es capaz de aceptar al pelma confundiéndolo con el amigo. Su pesadez reúne todos los inconvenientes de la soledad y de la compañía sin ninguna de sus ventajas. El pelma es el verdadero antónimo de la amistad, incluso más genuino que el enemigo. El enemigo niega la amistad, el pelma la procura haciéndola imposible.
Las amistades de la niñez y de la adolescencia pueden cambiar o disolverse. En el caso de que la amistad perdure, e incluso se refuerce, será a costa del lastre que cada uno lleve a sus espaldas: nuevas amistades, relaciones o vivencias, defectos que el tiempo no ha sido capaz de borrar e incluso ha profundizado con el paso de los años, traiciones que han querido ser tapadas y olvidadas. Sin embargo, el olvido de una afrenta es tuerto y descuidado, y ante situaciones extremas, puede retornar inoportuno siempre.
Cuando las traiciones laceran la amistad, cuando la mentira hace resurgir sospechas olvidadas, es cuando el amigo traicionado sufre de forma irreparable el golpe de la puñalada no esperada, de la deslealtad recibida y de la perfidia acusada. Son golpes de la vida que uno no sabe de dónde ni por qué ni cuál es su origen, ni siquiera la razón de tanto dolor sufrido. Es cuando la traición queda latente, invisible a los ojos del traicionado, pero tan evidente a la del traidor que cargará con ella en su conciencia para siempre.
La amistad, en su sentido más valioso, requiere de una afinidad interior que es un hecho más bien raro y afortunado. La distinta profundidad de esa afinidad o coincidencia dará lugar a toda la gama de los grados de la amistad. Espíritus tan distintos como Montaigne, Cicerón o Aristóteles coinciden en decir del amigo que es “otro yo”, y que sin amigos ni la vida más afortunada lo sería en realidad. La confidencia es propia de la amistad más lograda pues requiere sentir que lo confiado queda guardado en esa ampliación de nuestro yo que es el amigo. En la amistad buscamos la ayuda incondicional, nos apoyamos con los amigos para pasar mejor las tristezas, duplicar las alegrías y dividir las angustias por la mitad.
José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 26-06-2017

viernes, 9 de junio de 2017

EL BUEN SAMARITANO



Nuestra vida está llena de titulares, pero de pocos ejemplos a los que seguir. Los titulares hacen sencilla la lectura de la prensa, nos permite conocer el contenido de novelas, películas,  texto e incluso tesis doctorales, sin necesidad de leerlos y conocer si, esos titulares, hacen un juicio justo al contenido de los resumido o titulado. Pero la vida es algo más que titulares, la vida está repleta de situaciones, detalles o particularidades que hacen que lo vivido sea plausible o reprobable. Unos gestos que, vistos por otros, son clasificados, son etiquetados, y van construyendo el parecer que sobre nosotros tienen los demás.
Estos días, como consecuencia del último atentado yihadista en Borough Market de Londres, un muchacho de treinta y nueve años, Ignacio Echavarría, ha dado al mundo entero un ejemplo de dignidad y heroísmo, una guía a la sinrazón del terror. Una persona valiente y generosa, que sin pensárselo dos veces, y ante el ataque que unos desalmados estaban infringiendo a una mujer, se enfrentó con su monopatín, el solo, a los tres terroristas. Su acción permitió dar tiempo a que otras personas pudieran salvarse. Una vida a cambio de defender a sus semejantes, a su prójimo,  una vida que no necesita titulares, sino un ejemplo a seguir.
Ignacio, no he tenido el placer de conocerte pero tengo claro que Jesús te hubiera puesto como ejemplo del buen samaritano. Un hombre valiente, decidido, que pone a los demás por encima de sí mismo. Un hombre que simplemente actuó movido por la misericordia. Has dado ejemplo al mundo entero de lo que es vivir pensando en el “otro”, en el que está necesitado, en la victima injusta de un acto atroz. Te has dejado tocar por el dolor y la miseria de los demás. Tu hermano, que bien te conocía, definió claramente quién eras: Muy buena persona, ¡que magnifica definición!, un resumen de vida que lo dice todo sobre ti. Un ejemplo, un héroe, un sacrificado, etc., titulares que nos han llegado a todos nosotros a través de los medios de comunicación. Pero nadie te ha puesto de ejemplo como el buen samaritano.
Has mostrado al mundo que tienes una familia unida, querida, con mucho amor. Una familia que ha sabido comportarse ante los momentos de dolor, ante los momentos difíciles que son los que nos clasifican, nos etiquetan, los que van construyendo el sentido real de lo que debe ser la familia. Una familia que no ha necesitado titulares, su quehacer diario ha dado su fruto en una persona como tú. Como padre te digo que el mayor orgullo es tener un hijo como tú los has sido. Un hombre querido por tus sobrinos, religioso, recto, trabajador, amigo de todos los que te rodeaban, jovial, deportista y preparado para afrontar tu trabajo. Un ejemplo que, por desgracia, muchos no quieren mirar porqué lo que ven está muy lejos de lo que ellos son.
Ignacio, tu hermana Ana es otra muestra de amor y sensibilidad. Su capacidad de entender, sentir y responder a la excitación del momento, donde la mayoría mostraríamos enfado, nos enseña cómo debe actuar un verdadero cristiano. Sus palabras tranquilas, pero entrañables, nos causó un fuerte sentimiento de asombro cuando dijo: “Algo muy triste y muy duro se está convirtiendo en algo más bonito y muy grandioso”. Descansa en paz, y ahora sigue pidiendo por nosotros.

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 09-06-2017

viernes, 26 de mayo de 2017

UNA JAULA DE GRILLOS



Los españoles que nacimos entre los 40 y 60, del siglo pasado -¡madre mía del siglo pasado!-, solemos reaccionar ante la situaciones que vamos viviendo día a día de forma sorpresiva como si realmente hubiéramos nacido más tarde. Digo esto, porqué si ya somos de cierta edad deberíamos estar acostumbrados a que la condición humana nos hace vivir siempre en perpetuo sobresalto. Un sobresalto que, en muchas ocasiones, nos hace revivir momentos del pasado, un “dèja vu”, un ya vivido o visto, donde el acontecimiento vuelve a acontecer como si el tiempo no hubiera pasado. Muchos de los hechos que actualmente estamos viviendo son un volver a empezar, una repetición de la asignatura que nunca se aprobó adecuadamente y surge una u otra vez, sin capacidad de ser aprobada. Son sucesos, tantas veces repetidos, que han hecho que me viniera a la mente que nuestra sociedad es una jaula de grillos.
Todos los ciudadanos solo queremos ser escuchados, pero que poco capaces somos de escuchar a los demás. Hemos construido una sociedad donde no dejamos de opinar, de hablar sin cautela de lo que decimos, de dar información sesgada, de aceptar todo sin pudor alguno. Un lugar donde, al igual que en una jaula de grillos, hay mucho alboroto y que resulta difícil entenderse y poner orden. Todo esto viene al caso de los continuos mensajes que el pueblo español está recibiendo sobre la activación de la secesión de Cataluña del resto de España. El President de la Generalitat de Catalunya, Puigdemont, envía una carta al Presidente del Estado Español para dialogar sobre los términos y las condiciones del referéndum, eso sí, previa condición de que el Sr. Rajoy acepte que se haga un referéndum (¿?).
El Presidente del Gobierno de España, como respuesta a esa misiva, le dice que lo que el pide debe exponerlo en la Cámara o Parlamento de España, pues él no tiene autoridad para aprobar ese tipo de petición. Es tal el alboroto que el Govern de Catalunya, y el resto de independentistas, han montado que, como en toda jaula de grillos, no hay manera de entenderse. Incluso dentro del bloque soberanista las tensiones son cada vez mayores, convirtiéndose en una competición por ver quién va más allá en sus planteamientos, y han actuado como catalizador para acelerar un viaje sin retorno. Así, la mayoría independentista del Parlament ha impuesto ya una reforma del reglamento que permitiría la aprobación exprés del texto en trámite de lectura única, de tal manera que en tan solo 48 horas, sin capacidad de reacción por parte de la oposición, la independencia se pondría en marcha. Con esta forma de definir el “dialogo”, no es de extrañar que muchos digamos: ¡Que paren el mundo, que me apeo!
Para mayor sorpresa, éste grupo soberanista ya no escucha ni siquiera al pueblo soberano catalán, a esos a los que machaconamente aluden para que se acepte el referéndum. Digo esto, porqué según los datos del PAIS (24-05-17) –encuesta de Metroscopia-, las maniobras de la Generalitat para aprobar sin apenas debate las leyes de ruptura desagradan al 67% de los encuestados. Ésta sin razón soberanista, este largo proceso, nos llevará a tal absurdo que desembocará en un delirio peligroso. Un delirio o desvarío, que en palabras del dramaturgo catalán Albert Boadella, solo tiene una única terapia de shock que pueda curarlo: la suspensión de la autonomía catalana.
Esta terapia de shock que muchos hemos pensado, debe de ser advertida públicamente. Una advertencia que haga recapacitar en las causas que esa deriva catalanista está poniendo sobre la mesa. Muchos empiezan a querer salir de esta jaula de grillos. Los empresarios catalanes exigieron este jueves (26-05-17) a Carles Puigdemont que respete la legalidad y acepte el envite de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría para acudir al Congreso a explicar su propuesta de referéndum. Por desgracia, aún son muchos los que se encuentran parapetados en las trincheras de la discordia, su falta de preparación les hace sentirse más fuertes en la jaula que fuera de ella y, lo que es peor, con sus actuaciones a través de cualquier medio están impidiendo que la ciudadanía, ya acostumbrada a vivir en esa jaula de grillos, tome la decisión de abrir la puerta de ese trullo y salga a revindicar lo que realmente piensa, única manera de poder, de una vez por todas, dar respuestas coherentes a los anhelos del corazón humano.


José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Twitter: @japuigcamps
Publicado 26-05-2017