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MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





sábado, 18 de septiembre de 2021

UNA APORTACIÓN AL ANIVERSARIO DE UN GRAN POETA

 

Dante Alighieri murió hace exactamente 700 años, el 14 de septiembre de 1321 enfermo de malaria, repudiado y exiliado de su Florencia natal, en una Italia unida en la celebración durante todo el año de su "sumo poeta", pero que entonces aún tardaría cinco siglos en existir como Estado. Dante es la "Divina Comedia", obra cumbre de la cultura italiana y una de las más importantes de la literatura universal, pues el poema recoge su pensamiento, sus sentimientos y sus vivencias. Una obra que después de sus siete siglos se puede seguir leyendo con un enfoque muy actual. De sus tres capítulos: Infierno, Purgatorio y Paraíso, un viaje sobrenatural que realiza Dante, la primera, el Infierno, es donde el poeta expresa con mayor claridad sus ideas sobre la filosofía, la política, la religión e incluso el amor. Su viaje al más allá es una búsqueda de la purificación y la redención, a partir de la alegoría del hombre pecador que se aleja del camino correcto. "Hemos llegado al sitio que te he dicho en que verás las gentes doloridas, que perdieron el bien del intelecto". El poeta concluye su periplo por el infierno de la Divina Comedia con el siguiente verso: "E quindi uscimmo a riveder le stelle" (y entonces salimos a volver a ver las estrellas). Es la esperanza tras los tiempos oscuros a la que se agarran todos los que sufren, un último verso que tiene una carga de rabiosa actualidad en estos tiempos oscuros.

El Purgatorio es el segundo de los tres cantos de la Divina Comedia. La estructura moral del Purgatorio sigue la clasificación tomística de los vicios del amor mal dirigido. Se divide en siete giros donde se expían los siete pecados capitales: soberbia, envidia, ira, pereza, avaricia, gula, lujuria. Una vez pagada la pena, el alma se sumerge en dos ríos: el Lete, que elimina el recuerdo del pecado, y el Eunoë, que reconstruye el recuerdo del bien hecho. En este punto, el alma puede acceder al Edén. Al final de cada giro el ala del ángel guardián borra una de ellas, indicando que el pecado específico ha sido expiado. El Paraíso es un mundo etéreo formado por 9 cielos, todos incluidos en el Empireo (en la teología medieval es el más alto de los cielos), la enorme rosa cuyos pétalos son las almas entronizadas de los fieles y al que Virgilio (quien representa la Razón) no puede acceder, por lo tanto, Dante es acompañado por Beatriz (la Fe), cuya sonrisa será cada vez más resplandeciente a medida que vayan subiendo hacia la Trinidad. Dante indica que no puede describir con palabras lo que ve. Es alegórico a lo que San Pablo comenta a los Corintios: “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni por mente humana han pasado las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman" (1 Co 9).

Dante se mete en la teología y filosofía cristianas de la edad media. Es el creador y héroe de La Divina Comedia, es el núcleo de toda actividad con los otros protagonistas debido a que Dante seleccionó presentar su poema imaginario como registro de los sucesos que pasaron en realidad. Es compasivo de los pecadores que se encuentran sufriendo, unos personajes que decidió colocarlos en el infierno pensando en su propio sufrimiento. En su narración el poeta mantiene los valores cristianos intactos, su sistema moral se ve priorizado no por la felicidad humana ni con la tranquilidad de la tierra sino solo por la voluntad de Dios en el cielo. Originalmente el poema se llamó Comedia, nombre que designaba las obras con finales felices, por oposición al concepto clásico de la tragedia. Cuando a Giovanni Boccaccio recibió el encargo de escribir sobre la obra, la llamó Divina comedia para evidenciar la centralidad de los valores cristianos. De los 300 modelos impresos se encuentran presente solo 15, la impresión original está en la galería del oratorio Della Nunziatella en Foligno,  esta creación fue traducida en más de 26 idiomas a través de los años, en donde la principal traducción en el español la realizó Enrique Villena.

 José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Presidente Grupo de Estudios de Actualidad Valencia (AGEA)

Publicado 18-09-2021

 

domingo, 29 de agosto de 2021

LA POLÍTICA DEL GORRÓN

 

Las personas son conscientes de que organizándose en grupos o pequeños colectivos se pueden obtener objetivos comunes que de otra forma no podríamos alcanzar. Es la acción colectiva o acciones sociales que en sociología se estudia en las perspectivas teóricas de la participación ciudadana a diferentes niveles: individual, grupal, sistémico. El primero, está centrado en el individuo, en los intereses que animan o motivan a las personas a la participación de acciones colectivas. El segundo, es el estudio de los grupos o colectivos, centrándose en sus formas de organización, sus estructuras de movilización, las causas de la insatisfacción de los ciudadanos, por qué se deben movilizar (objetivos, agravios, beneficios…). El tercero, el nivel sistémico, es decir la sociedad en sus dimensiones de estructura del contexto en que se va a movilizar, el por qué, el cómo y en qué condiciones.

Centrándonos en la primera, la individual, es interesante mencionar a Mancur Olson –destacado economista institucional y sociólogo- que centra como elemento común de este nivel la racionalidad instrumental. Es decir, la racionalidad entendida como el cálculo de coste/beneficio de la acción que se va a tomar. Para Olson, esa racionalidad se centra en la lógica (racional/instrumental) de la acción colectiva para obtener el máximo interés individual privado, a través del esfuerzo de los demás en esa acción. Así pues, según él, un individuo racional  no se afiliaría a una organización, o no participará en los esfuerzos por conseguir los fines que ésta promueve, si considera que participe o no (de conseguirse algo) él, individualmente, recogerá los mismos beneficios que si lo hubiera hecho. Es lo que se conoce como el dilema del “free rider” (término traducido como del “gorrón”).

Vivimos en una nueva fase de desaceleración económica. La política elaborada por los bancos centrales (tipos de interés muy bajos o negativos, compra de deuda pública y privada,…) apenas tiene ya efecto para mejorar la vida de la gente. Es el momento de estimular la inversión pública en servicios sociales como la sanidad y la educación, o en el combate contra la pobreza y la desigualdad, tan multiplicadas, y no en otras cosas. Pero vemos que falta voluntad política para poner en marcha la inversión, es más fácil la demagogia del gasto. Muchos gobernantes, atenazados por su tradicional rigidez ideológica, prefieren seguir exprimiendo la política monetaria de los bancos centrales y aplican la teoría del gorrón de Mancur Olson: aquel que disfruta de los beneficios de una acción colectiva sin participar en ella. Es la nueva política, la de los actores racionales que tienden a abstenerse en la acción colectiva en la medida en que piensan que otros harán la parte que les toca para conseguir algún objetivo mutuamente beneficioso.

El problema de las políticas socialistas es siempre la misma: que sólo saben gastar (y mal) y subir los impuestos. No son modelos que atraen la inversión, que estimulan el trabajo y que proporcionan ingresos crecientes para destinar a prestaciones sociales o servicios públicos. Pero estas ideas son difíciles de entender por alguien que tenga una mentalidad socialista, o nacionalista, o ambas a la vez, acostumbrado al despilfarro a costa de los demás. Su pretensión es entronizar la mediocridad, el igualitarismo a la baja. Es la política del gorrón. Como soy incapaz de mejorar mi rendimiento público, pues que los demás cobren más impuestos y me den el dinero que necesito para mantenerme en el poder.

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)

Presidente Grupo de Estudios de Actualidad Valencia (AGEA)

Publicado 29-08-2021