Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





miércoles, 11 de abril de 2018

LA PREEMINENCIA DEL AMOR


¿Por qué se enamoran las personas? La respuesta parece obvia pero desde luego no lo es. Podremos decir que el amor expresa una atracción física y personal que dos personas sienten el uno por el otro. También que el enamoramiento es consecuencia de aquellas personas con quienes son parecidos a ellos, desde edades parecidas, valores compartidos e incluso la autopercepción de la belleza. Más veces de las que nos gustaría admitir, nos enamoramos de alguien que se parece a alguno de nuestros padres. Desde luego hay muchas cosas que no entendemos sobre el amor y hay mucho que es peculiar a las personas individuales y a cada pareja. Desde normas culturales hasta cuestiones históricas, la investigación científica sobre el amor no es sencilla. Sin embargo, resulta que hay una gran cantidad de ciencia acerca de por qué la gente se enamora que es a la vez extraña y bastante increíble.
Sí, he dicho bien, ciencia, y sino que se lo pregunten a Hannah Fry que se doctoró en mecánica de fluidos y más tarde se puso a investigar patrones de comportamiento humanos en la University College London. Lo que nos puede parecer campos muy alejados, tienen algo en común: las matemáticas. En su opinión, las matemáticas están presentes en todas las facetas de nuestra vida y ha escrito un libro para demostrarlo: The Mathematics of Love. En el indica que las matemáticas son, en última instancia, el estudio de los patrones. Y el amor –como casi todo lo que pasa en la vida– está lleno de patrones: desde el número de amantes que tenemos hasta cómo elegimos a quién escribir en un sitio de citas de Internet. En 2010 el matemático Peter Backus trató de averiguar cuántas mujeres podrían tener una cita con él. Para ello estableció una serie de patrones de selección: edad, estado civil, características físicas, estado civil, etc., que le llevaron a descubrir  que había 26 mujeres en el mundo con las que podría tener una cita. Evidentemente si no hubiera sido tan exigente podría elegir a muchas más mujeres.
Calcular el número de posibles parejas que cada persona puede encontrar, matemáticamente hablando, es un juego que sirve para poco y depende por completo de las chorradas que quieras poner como criba de selección. La mayoría pensamos que la mejor manera de enamorarse de alguien es llegar a conocerlo. Un investigador mostró esto haciendo que pares de extraños preguntan unos a otros sólo 36 preguntas en 45 minutos. Los resultados demostraron exactamente cómo la gente puede construir intimidad con casi todo el mundo en tanto y en cuanto lo intenten. La forma de conocer a alguien ha ido evolucionando en los últimos años. Ahora ya no se trata de acudir a un guateque, a la discoteca, al pub de turno o a las fiestas de facultad, para encontrar pareja, sino tener disposición para ello. Desde luego, internet ha facilitado mucho las cosas a través de plataformas de citas rápidas o speed dating, de redes sociales... Los métodos para conocer a nuestra media naranja han evolucionado en los últimos tiempos a velocidad de vértigo, hasta el punto de lograr formas muy creativas. Sin embargo, no todos están predispuestos a enamorarse, más bien tienen verdadero pavor a hacerlo. Esto se conoce como la filofobia, una alteración del estado de ánimo que dificulta que una persona se enamore o se comprometa emocionalmente con otra.
Desear y amar a alguien no es la misma cosa. Aunque cuando amamos a alguien, sobre todo en los primeros años, también le deseamos, desear a alguien no implica amarle. Yo puedo desear o querer el móvil de mayor tecnología, y cuando aparezca otro de mejores características, desecharlo. Pero no puedo pretender lo mismo con la persona que amo, porque si mi corazón siente amor incondicional por alguien, no puedo pretender dejarlo por alguien más joven, de mejor estado físico o que se exprese mejor. Por el contrario, busco siempre la oportunidad para que esa persona pueda progresar, y si tiene mal estado físico pueda mejorarlo; si se ha ido envejeciendo, me alegro, porque lo ha hecho a mi lado. Y si no se expresa bien, le enseño, nunca lo critico, porque yo lo único que deseo es que sea feliz y, lo que es peor, deseo que su felicidad sea conmigo o sin mí. Es la preeminencia del amor que el apóstol San Pablo nos enseña en su primera carta a los Corintios (1 Co 13): El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece. El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá, pero el amor perdurará. 

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 11-04-2018

jueves, 29 de marzo de 2018

LA TRAICIÓN


En estas fechas, la pasión de Jesús, uno siempre tiene presente al traidor Judas Iscariote. Este miembro de los Doce Apóstoles traicionó a su amigo por unas tristes 30 piezas de plata. Con su beso, Judas, llevó a la crucifixión al Hijo de Dios. En la historia de la humanidad se cuentan hazañas de gran valentía donde los hombres luchan y mueren por defender su pueblo, sus familias y sus ideas. Pero como hay actos loables también los hay detestables. La confianza es algo que el ser humano valora mucho y solo hay un acto que es capaz de destruir por completo esto: la traición. Traicionar es defraudar, es una violación de la fidelidad u honestidad que se debe. Dante Alighieri ubica a los traidores en el último círculo (el noveno) del infierno ya que considera a la traición como el peor pecado de todos. La razón es que, a diferencia de otro tipo de crímenes, para traicionar primero hay que ganarse la confianza y el afecto de la víctima.
Dante, en contraste con la imagen popular del Infierno como ardiente, sitúa a los traidores congelados en un lago de hielo conocido como Cocito, en donde cada grupo está encajado a profundidades cada vez mayores. Estos grupos son cuatro zonas o “rondas” concéntricas de traidores que corresponden, en orden de seriedad de su traición. La primera, son los traidores de sus propios familiares (ronda “Caina”). La segunda se llama “Antenora”, contiene a los traidores a las entidades políticas (partido, ciudad, o país). La tercera la llama “Ptolomea”, en honor a Ptolomeo, hijo de Abobi, quien invitó a Simón Macabeo y a su hijo a un banquete y después los mató, aquí los traidores están castigados más severamente ya que la traición es por pura voluntad. La última ronda se llama “Judeca”, en honor a Judas Iscariote, el traidor de Cristo, aquí están los traidores a sus benefactores. En el centro del Infierno, condenado por cometer el último pecado (la traición hacia Dios), está Satanás.
La traición está íntimamente ligada al engaño y el engaño tiene su raíz en la mentira. Mentir es afirmar algo que es falso, aun cuando no sepamos que no es cierto. Algo distinto es engañar, en este acto existe una voluntad, una premeditación, la búsqueda de un beneficio y, por qué no, hasta el perjuicio de otra persona. Desde el Antiguo Testamento la traición es definida, relatada, y atribuida siempre al cobarde y al tramposo. Caín fue castigado, no por la acción de matar, como en verdad lo hizo, sino por traicionar al Creador. Y ya con el beso de Judas, la traición comienza su nueva era aliada al poder, ya fuera eclesiástico o seglar, pasando a ser su verdadera potencia de destrucción; dura, cortante y artera. Y hasta nuestros días, pero especialmente hoy, el poder político nace y vive atado a ella; y la traición le confiere al poderoso el estigma de haber siempre jugado, a través de ella, el más indigno papel de toda la existencia.
La mayor muestra de traición en nuestro país la están mostrando los independentistas catalanes, que utilizan la traición con impecable maestría, de tal manera que su alevosía y maldad desde el pueblo llano son  imperceptibles. Un pueblo que, en su ignorancia, se transforma en instrumento ciego de su propia destrucción, incapaces de ver la ambición, la intriga y la traición de aquellos que los someten; un pueblo que adopta como realidades las que son puras ilusiones, manteniéndose ajenos de todo conocimiento político, económico o civil y capaces de tomar la traición por patriotismo y la venganza por la justicia. Es la traición de unos utilizada para dominar a unos seres sobre otros. Es la deslealtad de una persona al querer voluntariamente herir a otra, hacer daño aun sabiendo que es difícil conseguir su deseo. El rey, así lo definió en su mensaje de octubre pasado, ante la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada –ilegalmente- la independencia de Cataluña: “Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña”.
Una deslealtad o traición que exige voluntad para llevarla a cabo. Una premeditación y la búsqueda de un beneficio hasta el perjuicio de otra persona. Esto es lo que han hecho los independistas catalanes con cálculo, intencionalidad y deliberación. Es así al realizar su Libro Blanco de la Transición Nacional de Cataluña, un informe completo en el que se analizaban distintos aspectos a tener en cuenta para el proceso de transición de Cataluña hacia un país independiente y que las fuerzas políticas soberanistas han impulsado desde entonces. Este libro fue el fruto de los 18 informes que, el “Consejo Asesor de Transición Nacional” entre julio de 2013 y julio de 2014, entregó a la Generalidad de Cataluña. Una hoja de ruta que les ha ido llevando día a día a la traición sin límites, a un bucle maléfico que ha mostrado su voluntad pérfida de traición hasta en sus propios adeptos. Pensemos en aquel Junqueras que, en una entrevista desde la cárcel de Estremera en febrero pasado, apuntó a la secretaria general de ERC, Marta Rovira, como posible candidata: “Es un gigante, una persona en la que todos confiamos”. Hoy esa gigante “en la que todos confiamos” ha utilizado la deserción yéndose a Suiza para huir de la Justicia sin importarle haber dejado tirados a sus compañeros en la carrera hacia un independentismo imposible. Una Rovira que ha desertado, que ha abandonado ese soporte que los suyos le habían dado, un soporte reconocido por ella con lágrimas de plañidera en su frase, tantas veces publicada: “Moltes gràcies pel vostre suport. No defallirem”. Pero como decíamos anteriormente, la traición confiere al poderoso el estigma de haber siempre jugado, a través de ella, el más indigno papel de toda la existencia.

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 29-03-2018

domingo, 11 de marzo de 2018

LA MIOPIA DE LO VISIBLE



Las mujeres españolas han protagonizado este 8 de marzo una movilización sin precedentes. Es el único país que convocó una huelga general -con paros de entre dos horas hasta 24 horas- para reivindicar el Día Internacional de la Mujer, cuyas imágenes de las multitudinarias e históricas manifestaciones han dado la vuelta al mundo. Siendo España el quinto país en el que mejor viven las mujeres por delante de Finlandia, Dinamarca, Francia o Alemania, según el informe elaborado por el Instituto de Georgetown y el Instituto de Seguridad y el Instituto de Investigación de la Paz de Oslo, no me queda claro el mensaje de su reivindicación.
Cuando se observa la lucha de las mujeres a lo largo de la historia para poder alcanzar el nuevo ámbito social y político de igualdad y libertad inaugurado en nuestra sociedad occidental con el desarrollo de las democracias, uno comprende las reivindicaciones. Cuando en el ámbito de la ciudadanía, de los derechos civiles, políticos y sociales, las mujeres quedaron excluidas de la ciudadanía, uno comprende las manifestaciones. Cuando la exclusión de las mujeres del ámbito público debía darse por descontado y debía percibirse como un hecho de sentido común, uno comprende perfectamente el sentido de la huelga. Ante esos retos muchos autores han afirmado que el feminismo es la única revolución del siglo xx que ha triunfado, porque el feminismo, además de las conquistas logradas a través de las políticas de igualdad debe también transformar nuestra visión del mundo, un mundo donde la reivindicación no debe confundirse con la venganza.
Reivindicar es requerir una cosa a la que se cree contar con derecho o a expresarse de manera positiva sobre algo o sobre una persona. En la actualidad, en los países occidentales con democracias, todo acceso está al alcance de hombres y mujeres. Podemos considerar situaciones aisladas que tienen que luchar por alcanzar un puesto digno a su trabajo y situación, pero no es eso lo que en el ocho de marzo se escuchó. Se escuchó que aún hay mucho por hacer, ¡claro!, pero no solo sesgado a la mujer sino al colectivo social donde hay muchas cosas que reclamar tanto por las mujeres como por los hombres. Hoy las reivindicaciones ya no son de un género en relación a otro, sino de ambos en relación a situaciones concretas. Reclamar, demandar, exigir, es fácil, lo difícil es poner sobre la mesa aquellas situaciones deplorables por las que está pasando gran parte de la humanidad y que estamos dispuestos a afrontar. Poco o nada he escuchado reivindicar a hombres o mujeres por la situación de los seres humanos en países no democráticos, en países donde el ser humano -hombre o mujer- siguen esclavizados y sin derecho alguno.  
Las mujeres habían conseguido los derechos políticos al finalizar la primera guerra mundial. Tras la conquista de los derechos formales, las mujeres comprobaron las enormes dificultades que comportaba su acceso igualitario al ámbito público, donde más que con un techo de cristal se topaban con un auténtico muro de hormigón armado. Constatar las insuficiencias de la igualdad formal llevó al feminismo a un nuevo resurgir organizativo y a una etapa de gran vitalidad y creatividad teóricas. En la denominada segunda ola del movimiento, en los años sesenta –s. XX-, y en continuidad con los planteamientos de la inclusión, se fundamentó la necesidad de establecer mecanismos sociales y políticos capaces de romper la dinámica excluyente del sistema patriarcal, como la discriminación positiva y las cuotas.
Hoy las mujeres se niegan a ser víctimas del feminismo pues consideran que no existe ningún patriarcado invisible que las mantenga sometidas, ni los hombres mantienen reuniones secretas para conspirar contra la mujer. Las mujeres tienen hoy las mismas oportunidades que los hombres. En las estadísticas de acceso por sexos a la universidad ganan las mujeres. Las feministas dicen que quieren hacer oír la voz de las mujeres pero lo único que quieren hacer oír es una determinada ideología, la ideología izquierdista feminista. Muchas son las mujeres que se niegan a aceptar que hombres y mujeres son genéticamente iguales, sino que por la propia naturaleza los gustos y atracciones de cualquier tipo son diferentes, y eso no se puede solucionar con reivindicaciones. Los hombres y las mujeres somos distintos, pero no polos opuestos sino complementarios. Aunque las diferencias  aumenten o disminuyan en cuanto a culturas y pensamientos, la idea de que estas existen es indiscutible e irrevocable.
Las feministas tuvieron que librar una larga y dura lucha social y política para conseguir cuotas de autonomía individual. Sin embargo, y sin restar un ápice de importancia a la presión activa en la opinión pública, un movimiento social, en este caso concreto el movimiento feminista no puede equipararse o identificarse con los momentos en que se realizan campañas y actos públicos en defensa de reivindicaciones concretas, ni mucho menos con el eco que éstas puedan llegar a obtener en los medios de comunicación. Hacerla implicaría caer, en la acertada expresión de Alberto Melucci en “la miopía de lo visible”, que solo alcanza a ver las características mensurables de la acción colectiva –huelga en nuestro caso-, a la vez que pasa por alto necesidades de la sociedad en su conjunto. La especificidad de los movimientos sociales, no debe fundamentarse en la búsqueda de rasgos propios que, por otra parte, ni siquiera se encuentran en el tejido social, sino en las conquistas logradas a través de las políticas de igualdad encaminadas a reducir diferencias sociales de todo tipo y transformar nuestra visión del mundo, de lo que es natural y lo que es social, de lo que es público y lo que es privado, de lo que es justo e injusto.  
José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 11-03-2018