Mi frase




MI Frase
"Cuando la vista se cruza con el deseo, haz que impere la razón".
(José A. Puig)





miércoles, 17 de junio de 2020

¿DE VERDAD SE PRETENDE LA RECUPERACION?


Cuando las estructuras políticas y mediáticas que vertebran la toma de decisiones están agotadas. Cuando los centros de poder no tienen un lugar fijo. Cuando el poder Ejecutivo carece de proyecto político. Cuando se está proponiendo encontrar soluciones pactadas y el poder político las menosprecia al buscar solo réditos electorales, se está llevando al país a la perdida de la solidez democrática. Una perdida que hará imposible la recuperación de España ante esta pandemia, lo cual, por desgracia, es previsible ante las posturas antidemocráticas que el actual gobierno muestra continuamente. En una situación como la actual un Gobierno verdaderamente progresista debería propiciar más el debate intelectual que los eslóganes y pasquines a que nos tiene acostumbrados.
Los continuos ninguneos del Sr. Sánchez, ante cualquier tipo de propuesta para poner solución a la crisis por la que España está ya inmersa, hace poco halagüeño pensar que desee realmente la recuperación del país.  El pasado miércoles, en la sesión de control al gobierno, el presidente del PP le planteo cuatro acuerdos al Ejecutivo, con lo que afrontar la salida del estado de alarma y la crisis económica y social que ya está encima, y la única respuesta que obtuvo del presidente del gobierno fue el desprecio a su mano tendida. Esto ya es norma en las relaciones de Sánchez con Casado quien se entera de los planes del Gobierno por los medios de comunicación, llegando a conocer el último decreto-ley salido de la Moncloa –el de la nueva normalidad- cuando ya estaba publicado en el BOE. Este desprecio continuo, al primer partido de la oposición, hace inviable acuerdos posteriores que permitan crear esa mesa de diálogo para la recuperación.
Con el lema “Empresas españolas liderando el futuro”, la patronal de los empresarios celebra (15J a 25J) en su sede una cumbre histórica que reunirá a más de un centenar de personalidades. Un encuentro que servirá para saber qué necesita España para iniciar la recuperación, para dar confianza y para destacar el atractivo del país para que los empresarios quieran seguir invirtiendo. Desde hace muchos años no se recuerda una cumbre de estas dimensiones y con el nivel empresarial que se reúne. Esta cumbre, ya se ha visto empañada por el Presidente del Gobierno al contraprogramarla con su oferta de ayudas al sector del automóvil precisamente el día en que se inicia la cumbre. Bien empezamos Sr. Sánchez pues no tenía Vd. otra fecha que esta para anunciar uno de los deseos más esperados para este sector. Cuando la sociedad civil lucha por encontrar soluciones pactadas y el poder político las canibaliza buscando réditos electorales, está poniendo de manifiesto el poco o nulo interés en recuperar a España de esta crisis.
Una cumbre empresarial donde los empresarios vienen a hablar de sus sectores. Unos sectores que crearan riqueza y trabajo. Un escaparate, de cara a Europa y otros países, donde se va a mostrar la presencia fuerte del empresariado español para que se le oiga ya que la riqueza del país viene de las empresas. Un escaparate que pretende hacer ver la comparecencia de un empresariado unido dispuesto a sacar el máximo partido a los fondos provenientes de la Unión Europea para utilizarlos correctamente. Serán las opiniones de los máximos dirigentes de los principales bancos españoles, de las grandes eléctricas, de los grupos hoteleros y de las empresas del sector turístico. Así como del transporte, del motor, de los seguros, la alimentación, la agricultura, la industria, los servicios, la cultura, la educación y el deporte, Todos ellos van a proponer las medidas más convenientes para reconstruir el país y afrontar la crisis económica provocada por el COVID19.
Parece que esta pandemia ha sido, en ciertos aspectos, una bendición para el Sr. Sánchez, que ha evitado tener que explicar el amigable encuentro del ministro Ábalos con la vicepresidenta venezolana programado y no fortuito como se quiso mostrar. El ministro del Interior miente con descaro al Parlamento, y no pasa nada. Se coloca a un agente del aparato para cocinar fantasiosas encuestas a su favor, no pasa nada. Se acosa a los jueces e incluso el vicepresidente del gobierno los insulta descaradamente, no pasa nada. Se animan caceroladas contra el jefe del Estado, todos tan tranquilos. Coloca a una ministra del PSOE como fiscal general del Estado y, encima, se jacta el presidente de que ese órgano está sometido a él. El Gobierno miente en la gestión del COVID 19 y en los muertos producidos, y sigue sin pasar nada. Así podríamos citar un largo etc., y seguiríamos viendo que no pasa nada.     
España ha perdido la capacidad de reacción ante tamaña transgresión del poder. Todo lo que hace la izquierda da lo mismo. Una izquierda lidera por un PSOE cuyo problema es que no tiene proyecto alguno para España, su único propósito es garantizar el poder de su actual líder. El nuevo orden que se proclama no puede ser solo económico, debe ser moral y político también. La crisis actual no solo es una crisis constituyente –fruto de la pandemia- sino del desprestigio de las instituciones y de quienes las encarnan. Los empresarios piden seguridad política y consenso político. Una petición que solo se dará con una mesa de diálogo sincero en la que las pasiones y la ignorancia den paso al acuerdo. Un Gobierno de progreso ha de atender al signo de los tiempos y ajustar el funcionamiento de las instituciones a las demandas de la ciudadanía y no del poder establecido. Ante tal situación. Ante tal desfachatez del poder Ejecutivo. Ante las tragaderas que nuestro país está demostrando con las fechorías del Gobierno, solo queda preguntarse si de verdad se pretende la recuperación de España. 

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
AGEA Valencia (https://agea.es)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 17-06-2020

lunes, 25 de mayo de 2020

LA EXCELENCIA


Aristóteles decía “Somos los que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”. Una gran ventaja de nuestra mente, que debemos aprender a gestionar su uso, es la creación de hábitos. El hábito es la destreza que se adquiere por el ejercicio repetido. Son pequeñas rutinas, costumbres e inercias que nos permiten hacer tantas cosas bien o mal sin tener que ser necesariamente conscientes de ello. Pero esa costumbre inveterada, antigua o arraigada, puede ser una bendición o una maldición. La excelencia, es una bendición cuando se sabe obrar sólidamente como ser humano, con piezas de calidad como los buenos principios y los valores. Vivir con excelencia positiva es poseer, entre otras cosas: Intuición y alegría, claridad en sus propósitos, originalidad, responsabilidad y libertad. La excelencia, en cambio, es una maldición cuando esos principios y valores han sido dinamitados. Cuando la persona ha perdido el respeto, lealtad o fidelidad a los demás, cuando hace de la mentira su mejor aliada para la consecución y disfrute de algo. Esa excelencia es una maldición no solo para él sino, lo que es peor, para el conjunto de personas que le rodean. Su vida normalmente está cimentada en el odio, en la transgresión, en la vulneración de todo aquello que no se adhiere a sus deseos.
Esta pandemia, provocada por el covid19, está produciendo una verdadera crisis cognitiva que incapacita al ser humano para reaccionar ante situaciones desfavorables o contrarias a lo esperado. Una situación que ha obligado a las personas a romper drásticamente con los hábitos cotidianos de sus vidas. El aislamiento o el confinamiento son las mejores herramientas para el deterioro cognitivo. El gobierno de España, tras la quinta prorroga del estado de alarma, está llevando a los ciudadanos (más de sesenta días confinados con pequeñas salidas temporales) al fenómeno psicológico del síndrome de la cabaña (el miedo a salir de casa por la posibilidad de contraer la enfermedad). Un miedo propio de personas aisladas al carecer del hábito del contacto humano y social, y donde el único contacto con el exterior son fundamentalmente los medios de comunicación, pieza clave en la construcción de la realidad social. Esta acción constructora, ejercida  por  los  periodistas,  se deja notar especialmente en el terreno de la política y son elemento indispensable en el proceso de formación de la opinión pública. De ahí la importancia para todo gobierno de tener el control de esos medios y manejarlos a su antojo y capricho. Ante estas circunstancias no es de extrañar, como decía Michael Ignatieff en el prefacio a la edición española de su libro sobre la vida de Isaiah Berlín, que el ciudadano medio acepte como conocimiento lo que es mera opinión y confunda el rumor con el hecho y la verdad con la ficción. 
Pero este estado de alarma no solo nos está llevando al confinamiento de la ciudadanía, sino también al cierre de las escuelas, universidades, museos, etc., etc. Es decir a la pérdida del conocimiento en nuestra sociedad. Una sociedad donde no nos sobra ese conocimiento a la vista de algunos informes, como el de PISA. Si encima el Ministerio de Educación apoya el aprobado general, ante la suspensión de exámenes solicitado por el Sindicato de Estudiantes, y el Ministro de Universidades baja drásticamente el listón para conseguir una beca. Resulta claro que la excelencia del alumnado está muy lejos de ser una bendición. Si a esa baja estima por aprender unimos la política clientelar del actual gobierno, donde las élites de la mayoría de la sociedad tienden a recurrir a redes de familiares y amigos, no es de extrañar que cada vez haya más jóvenes que dejan sus estudios y quieran apuntarse al clientelismo político. Todo ello lleva a construir una Sociedad del Conocimiento donde, por una parte, el Conocimiento se convierte en factor crítico para el desarrollo productivo y social, y, por otra, un claro debilitamiento del Aprendizaje Social, como medio para asegurar el conocimiento y su transformación en resultados útiles. En ambos casos la Educación juega el papel central en la excelencia positiva elemento clave para el futuro de toda sociedad. Por otra parte al estudiante de clase acomodada le perjudica menos la renuncia a la excelencia, pues cuenta con otros recursos para acabar encontrando trabajo; pero al estudiante de peor posición socioeconómica, que solo puede ofrecer a su posible contratante el valor de su currículo, la igualación por abajo le asesta una desventaja añadida. Como resultado, toda la sociedad se empobrece y pierde talento en favor de un modelo clientelar que cronifica la mediocridad.

José Antonio Puig Camps. (Dr. Ingeniero Agrónomo y Sociólogo)
AGEA Valencia (https://agea.es)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 25-05-2020

viernes, 1 de mayo de 2020

OMERTÁ


Omertá o ley del silencio es el código de honor siciliano que prohíbe informar sobre los delitos considerados asuntos que incumben a las personas implicadas. Esta práctica es muy difundida en casos de delitos graves o en los casos de mafia donde un testimonio o una de las personas incriminadas prefieren permanecer en silencio por miedo de represalias o por proteger a otros culpables. Esta ley del silencio ha servido para escribir libros y guiones para muchas películas. Entre ellas tengo predilección por “La ley del silencio” con un reparto excepcional y ganadora de 8 de los 12 Óscar a los que estaba nominada, obra maestra de Elia Kazan. Una película donde se relata cómo el protagonista finalmente se decide a declarar contra la mafia, apoyado por la mujer que ama y un sacerdote. No será hasta el acto de fuerza y valentía de la famosa escena final en la que se redima y dote de valor y heroísmo al mismo acto de haber sido un chivato.
Por el camino que vamos, lo más destacado de los cien primeros días del gobierno de Pedro y Pablo (con un presidente que ejerce como tal más de dos años) será la falta de transparencia informativa. Como en La ley del silencio (1954), la obra maestra de Elia Kazan, magistralmente interpretada por Marlon Brando, hay personas y grupos de matones que atemorizan a los que se atreven a protestar. Existe un sentimiento cada vez más generalizado de que al gobierno "progresista" no le gustan los periodistas, sobre todo los que hacen su trabajo preguntando cosas molestas. El gobierno de Sánchez se equivoca al confundir la información con la propaganda. A los dirigentes de Unidas Podemos les gusta distinguir entre "periodistas amigos" que les hacen de palmeros y "periodistas enemigos" a los que hay que combatir porque tratan de hacer su trabajo honestamente. La propia naturaleza del periodismo es vigilar al poder, sea del color que sea. Contaba el gran periodista Pepe Oneto -sufridor por sus opiniones- que la frase de  Winston Churchill "los fascistas de futuro se llamarán a sí mismos antifascistas" había sido profética.
Yo no sé si Churchill la dijo, pero su contenido resulta si no profético acertado. Solo hay que ver al gobierno social-comunista de Sánchez-Iglesias insultar, con saña, de fascistas a los que no están dispuestos a silenciar sus mentiras, falacias o bulos. Pero una mentira jamás se convierte en verdad por mucho que se repita mil veces. Si alguien ha mostrado la mayor desfachatez mintiendo ha sido este gobierno en la gestión del coronavirus. El problema es que estos engaños pasan una colosal factura al conjunto de los españoles, tanto en número de fallecidos como en destrucción de riqueza. España es, de lejos, el país que peor ha gestionado la pandemia. Una gestión que no ha sido tratada por la oposición como hizo Sánchez con el Gobierno de Mariano Rajoy por su gestión de la crisis del ébola en octubre de 2014, un virus que no dejó ningún fallecido contagiado en España. En la actualidad, el coronavirus ha dejado hasta el momento más de 213000 contagiados y 24543 fallecidos.
Todos callan en el Gobierno de la Nación, más aún mienten sin inmutarse, sin turbarse, sin ni siquiera, por lo menos callarse. No, al contrario. Nadie ha sido capaz de decir nada en contra de las palabras del Vicepresidente 2º, señor Iglesias, descalificando al Rey o al Poder Judicial. Ni siquiera los Ministros de Interior y Justicia, ambos jueces y ambos ex vocales del CGPJ, que lejos de criticarlo le dan la razón al amparo de la libertad de expresión. El colmo. Es la Omertá del Ejecutivo. Es la ley del silencio hasta que escampe. Es el “Resistiré” que nos han hecho cantar hasta la saciedad. Es el silencio cómplice de los medios de comunicación –por suerte no de todos. Con esta cuarentena –que ya pasa de los 40 días- a que nos tiene obligados el Ejecutivo de Pedro Sánchez se está consiguiendo que la ley del silencio, la Omertá, se instale como otra pandemia en todo el territorio español. Nadie dice nada, ni sindicatos, ni asociaciones, un pueblo sometido por la situación de alarma que este gobierno quiere perpetuar a pesar de las muchas voces de juristas que dicen que es ilegal. Se ha conseguido con está Omertá que todos tengan miedo a decir lo que piensan, pues lo que piensan y digan queda reflejado y puede ser utilizado para acusarte de antipatriota.
Mientras las personas no podamos salir libremente a la calle. Mientras las personas no se sientan seguras de cuál va a ser su situación laboral. Mientras las personas no se sientan protegidas por la verdadera democracia -que no es esto, el Gobierno de la Nación Española puede estar tranquilo y seguir haciendo lo que le dé la gana. Nunca hemos tenido una situación política donde la minoría de 120 diputados del PSOE actúe como si tuviera mayoría absoluta. Todos aquellos partidos que se sumaron a esa minoría para hacer presidente a Sánchez están callados, solícitos a los deseos del presidente. Todos callan por el miedo a que con otro gobierno su chollo se acabe. No debemos fiarnos de las bravuconadas de algunos políticos sacando pecho con la boca pequeña, de esos presentadores de noticias que aceptan, con todo el descaro, transmitir las mentiras que la hoja de ruta les ha marcado.
Algunos valientes empiezan a sacar sus vergüenzas, como los funcionarios del complejo presidencial que han trabajado para distintos gobiernos y describen, en “es diario”, que la situación actual de la Presidencia es de total improvisación, y auguran: “La desescalada será una ruleta rusa”. Pero los medios de gran audiencia siguen callados ante tanta gestión improvisada del Ejecutivo. Solo algunos medios de poca o media audiencia se atreven a decir algo pues al no recibir subvención pueden decir lo que quieran, a pesar que el Sr. Iglesias ya ha advertido que podría cerrarlos. Pero que aquellos otros medios de gran audiencia se callen, porque así creen estar seguros de su continuidad, pueden equivocarse como el protagonista del poema de Bertolt Brecht ante el ataque de los nazis: “…cuando finalmente vinieron a buscarme a mí, no había nadie más que pudiera protestar.” No creamos que esto puede durar eternamente. Esto durará tanto como la capacidad que el pueblo español tenga, ante la masacre económica, social y sanitaria de este gobierno, para enfrentarse a ella. Hay que romper ese silencio cómplice, esa Omertá, y tener el valor y el heroísmo que tuvo el protagonista de la “Ley del silencio” de Kazan para empezar a denunciarla. 

José Antonio Puig Camps. AGEA Valencia (Dr. Ingeniero y Sociólogo)
Blog: http://josantoniopuig44.blogspot.com.es/
Twitter: @japuigcamps
Publicado 01-05-2020